El Tribunal Supremo de Carolina del Sur resolverá un caso sobre una partida casera de poker y su dictamen podría depender de si el tribunal considera que el poker es un juego de suerte o habilidad.
El caso se deriva de un incidente que ocurrió hace cuatro años. Una redada de la policía disolvió una partida de poker que se celebraba en Mount Pleasant, lo que desató un debate que finalmente aterrizó en el máximo tribunal del estado. La policía dijo que la operación fue contra la organización de partidas «de juegos de azar con fines de lucro».
El año pasado, el juez de Charleston Circuit Dennis Markley dictaminó que el Texas Hold’em Poker es un juego de habilidad y no de azar, y que por lo tanto no viola las leyes de Carolina del Sur contra el juego. Según Markley, el juego está determinado sobre todo por «la habilidad relativa del jugador» y, por consiguiente, un jugador más experto tenderá a ganar más que un jugador menos cualificado. Por este motivo, el poker podría pasar la «prueba de factor dominante», que históricamente ha sido clave en la evaluación de la legalidad de varios juegos.
El juez también encontró que las leyes de Carolina del Sur contra el juego son «vagas y excesivamente amplias». Esta exposición del magistrado condujo a una sentencia que revocó las condenas de los cinco jugadores que habían sido detenidos.
Sin embargo, el Procurador General de Carolina del Sur, Henry McMaster, está dispuesto a presentar batalla en contra de la sentencia, ya que, en opinión de la Asamblea General, «los males resultantes de partidas en las que hay dinero en juego no dependen del juego en particular o de la modalidad en la que se jugó».
Abogados del Estado también han sostenido que la discusión sobre la clasificación del Texas Hold’em Poker es una «pérdida de tiempo», y que el hecho de que el juego fue anunciado y celebrado de forma ilegal, en beneficio de los organizadores, es mucho más relevante para el caso.







