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Final feliz a la polémica por el reintegro de la entrada al EPT a un jugador que se puso enfermo en Praga

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Una de las maldiciones que afecta a las últimas temporadas del European Poker Tour es la de las múltiples polémicas que surgen alrededor de sus festivales. El último EPT de la historia no se va a librar: un jugador con mucho recorrido en la sala online ha lamentado en público la negativa de la organización a reintegrarle el precio de la entrada al evento principal, después de sufrir una posible intoxicación alimentaria que le llevó al hospital y le impidió presentarse a jugar.

En los EPT ha pasado de todo, desde el asalto armado al EPT Berlí­n, pasando por la intrusión en las habitaciones de jugadores de high stakes en Barcelona para hackearles el portátil, hasta los problemas en la aduana de la PCA Bahamas. Lo que se ha visto en este circuito no se ha visto en ningún otro.

La responsabilidad de la organización es muchos de estos episodios es discutible, más allá de la falta de apoyo y colaboración que la mayorí­a de los implicados ha coincidido en denunciar. En el caso de Praga, la relación no puede ser más directa. Pero vamos directamente a la versión del jugador en cuestión, publicada en los foros de TwoplusTwo.

«Soy un cliente leal a PokerStars desde hace largo tiempo . Durante el transcurso de mi carrera he generado mucho rake para ellos. La manera en que me han tratado ha sido devastadora y realmente chocante.

Me registré para el dí­a 1B del evento principal un dí­a antes. Durante la noche, me puse realmente enfermo. Me levanté a vomitar cinco veces, apenas podí­a moverme, y finalmente, a eso de las ocho de la mañana y después de no poder dormir en todala noche, llamé a una ambulancia. Me llevaron al hospital más cercano, donde me examinó un doctor. Me tuvieron con suero hasta las 10:30, con la sospecha de que padecí­a una intoxicación alimentaria.

Me puse en contacto con un amigo para que me desregistraran lo más pronto posible, ya que el torneo empezaba a las 12:00 (las normas del torneo te permiten hacerlo antes de que empiece). í‰l se puso en contacto con otro amigo que estaba en el casino, para que preguntara si podí­a hacerse sin estar yo fí­sicamente presente. Llevaba una copia de mi tarjeta PS Live y habló con el responsable del registro, que le dijo que debí­a llevar el ticket al mostrador antes de las 11:45 del dí­a 2 del torneo. Todo esto sucedió antes de que empezara el dí­a 1B.

Más tarde, mi amigo recogió el ticket y se fue al casino a devolverlo.Cuando llegó allí­, a eso de las 19:00, el mismo encargado le dijo que no habí­a manera de desregistrarme porque mis fichas estaban en juego. Mi amigo le recordó lo que habí­a dicho antes y preguntó si podí­a hablar con un superior. El tema se manejó de muy mala manera, porque el encargado le dijo que «no hay ningún superior a mí­» y empezó a gritarle a mi amigo, que también en un cliente de PokerStars desde hace muchos años.

Despues de discutirlo, mi amigo consiguió que congelaran el stack hasta las 12:00 de hoy (dí­a 2), que ahora son 24.000 puntos de los 30.000 iniciales, con ciegas 500/1.000. La organización quiere que juegue, lo que no solo es un peligro para mi salud, sino para la de todos los que van a estar en la mesa. Mi cuerpo no está ni cerca de encontrase en condiciones de aguantar horas y horas de poker y stress».

Por supuesto, esta es la versión de una sola de las partes.

Es cierto que las normas son claras y que permitir ciertas libertadoes con el registro podí­a desembocar en futuros problemas de mayor calado, como una acumulación de reclamaciones pobremente respaldadas a la hora de mayor afluencia de registro al torneo. En Praga , como en Barcelona, son cientos de personas los que esperan ser atendidos en las horas previas al inicio del dí­a 1B.

Pero en un caso de fuerza mayor se deberí­a poder abrir la mano. Un cliente antiguo, con un parte médico, habiendo avisado con suficiente antelación como para evitar la puesta en juego de su stack… Cumple requisitos suficientes como para atenerse a lo que no dejarí­a de ser un cumplimiento diferido de las normas del torneo, el desregistro en tiempo y forma con un periodo de gracia extra para entregar el ticket.

Además, ya puestos a ser inflexibles, es una temeridad permitirle reintegrarse al juego en el dí­a 2 hasta saber cuál era el motivo exacto de su indisposición. Podrí­a tratarse de una enfermedad infecciosa que expondrí­a a todos los que le rodean a un posible contagio.

Todo esto suena bastante extraño, pues si bien las reacciones de los responsables del EPT en casos en la que la responsabilidad no estaba bien delimitada suele ser bastante criticable, este tipo de situaciones que afectan al funcionamiento interno de los festivales sí­ que las han intentado resolver a satisfacción del consumidor. Pero siempre hay excepciones.

Actualización: Aún cabá solución sin perjuicio para ninguna de las dos partes, mientras se pudieran sustraer los 5.000€ de la bolsa de premios.

Al final imperó la cordura, y el director del torneo tomó el asunto en sus propias manos. Se disculpó profusamente con el jugador, que se personó en el casino aunque se encontraba demasiado débil para jugar, y le permitió renunciar a su stack con el reintegro completo del dinero de su entrada.

Un buen final para una polémica que no deberí­a haber llegado a semejantes extremos.

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