El ser humano está lleno de contradicciones.
Yo, por ejemplo, tengo dos que difícilmente puedo explicar.
La primera es con Meryl Streep. Me cuesta un horror reconocer que me parece muy atractiva en Memorias de África e incluso sexy en Silkwood. No sé qué tiene esta actriz, pero me saca de quicio.
La segunda tiene que ver con el McDonald’s. Sé que su comida es complicada de digerir. No me gusta apenas su sabor…, pero a veces -pocas- me apetece ir y comerme una hamburguesa gigante. (Si se entera mi mujer de esto me va a trolear durante mucho tiempo; así que, por favor, los que la conocéis no le digáis nada).
Muchos pensamos que los de McDonald’s son unos cracks haciendo marketing. No obstante, parece que solo uno ha sido lo suficientemente hábil como para aplicar su estrategia al poker, y se está forrando, ya que ha conseguido «lo imposible».
Un empresario de San Francisco, llamado Jason B. Kellerman, ha logrado saltarse a la torera la legislación estadounidense sobre el juego y lleva unos cuantos años ofreciendo poker online con dinero real sin temor alguno a que le cierren el chiringuito y le metan una demanda judicial.
Y todo gracias a una idea relacionada con la estrategia de marketing de la conocida cadera de fast-food.
Kellerman tiene una sala de poker online llamada Pure Play en la que organiza torneos gratuitos con premios de dinero real.
Según comenta el emprendedor, el modelo, que ha patentado para el poker, es muy similar a la promoción del Monopoly de McDonald’s: «Cuando compras una hamburguesa, te dan una carta del Monopoly. Si escribes a McDonald’s también. No pagas por ella».
En PurePlay, los registrados pueden jugar libremente todos los freerolls. No obstante, hay dos tipos de jugadores. Los que pagan libre y voluntariamente una suscripción de 25$ al mes y los que no lo hacen. La diferencia entre ambos es que estos últimos ven publicidad mientras juegan.
Por tanto, Pure Play consigue ingresos tanto de las suscripciones como de la publicidad.
El modelo del negocio está siendo un éxito, ya que el empresario ha reconocido que cuenta con cientos de miles de suscripciones y que desde 2005 se han registrado en la sala más de 9 millones de jugadores.
A falta de pan, buenas son tortas. Dado que el poker online con dinero real sigue prohibido en los EE. UU., suponemos que muchos aficionados habrán seguido jugando en esta sala durante los tiempos de la «ley seca».
Kellerman no está en absoluto preocupado por temas legales. De hecho, ha manifestado que jamás ha recibido ninguna queja o denuncia, ni estatal ni federal. El emprendedor conoce bien la legislación, ya que no admite registros de jugadores residentes en estados en los que podría caber alguna duda sobre la legalidad de su negocio.
Mientras el Congreso sigue valorando la posibilidad de regular el juego online a nivel federal, y los estadounidenses solo pueden jugar en Nevada (y a partir del 26 de noviembre en New Jersey), este visionario sigue haciendo billetes gracias a la estrategia inspirada en el curioso marketing del McDonald’s.
Nunca comer un hamburguesa fue tan rentable…







