Inicio Jugadores de poker Brian Hastings se retira del poker tras años de reflexión

Brian Hastings se retira del poker tras años de reflexión

49

Si es cierto lo que Brian Hastings escribe en su blog, con su retirada del poker a tiempo completo se cierra un capí­tulo más en la historia del poker, la de aquellas partidas de high stakes de finales de la década pasada en que un buen número de sesiones se llegó a cerrar con millones de dólares de beneficios o pérdidas.

Con 21 años, aún en la universidad, una noche decidió sentarse a seis mesas con Viktor Blom «Isildur1». El sueco no hací­a ascos a ningún oponente, y estaba administrando un severo correctivo a la comunidad del PLO en Full Tilt Poker. Hastings estudió al sueco viendo sus sesiones, leyendo sus historiales en los foros y en compañia de otros jugadores. En aquella sesión, Hastings ganó 4.200.000$, la mayor ganancia online en una sola sesión. Pero habí­a cometido un pequeño pecado que muchos consideraban venial. Habí­a comprado manos del sueco.

Al dí­a siguiente, un montón de gente se habí­a puesto en contacto con él para pedirle una entrevista. í‰l estaba encantado, y dio un buen número de ellas. Cuando estaba hablando con el reportero de la ESPN, se le ocurrió que la labor de estudio que realizaron sus amigos de CardRunners merecí­a un reconocimiento, y dijo que sin el uso de las «bases de datos conglomeradas» la cosa habrí­a sido muy distinta.

Hastings sigue afirmando que aquello fue un error lingí¼í­stico y que el reportero de la ESPN explotó el filón de la polémica pese a que Hastings intentó corregir sus declaraciones antes incluso de apagar la grabadora. Pero el rodillo se puso en marcha y Hastings fue vilipendiado en los foros por los seguidores de «Isildur1», e investigado a fondo por la sala. De repente, el poker tení­a una cara desagradable, muy distinta al paraí­so que parecí­a 48 horas antes.

Hastings llevaba pensando en dejar el poker una buena temporada, al parecer. Su historia es como la de otros muchos grinders que se vieron privados de su rutina diaria y de su profesión con el Black Friday, el del cierre de las salas online no el de comprar el último capricho electrónico.

Pasó por todos los estados psicológicos que han sentido alguna vez todos estos jugadores. Su vida desde 2011 es un compendio de todos los posibles altibajos que han tenido que afrontar los jugadores afectados por el cierre de un mercado de poker global.

El primer paso que dio fue lanzarse al poker en vivo, como muchos otros, pero poco a poco se le fue haciendo más atractiva la idea de trasladarse al extranjero para recuperar su vida anterior. Los primeros meses que vivió en Canadá estuvieron muy bien, pero llegó el otoño, el mal tiempo, que induce a la morriña y a la depresión, y Hastings no logró soportarlo.

Después de vegetar unos meses en casa de sus padres, decidió reenfocar su trayectoria y se compró una propiedad en Florida, un referente entre la comunidad estadounidense en cuanto a partidas en vivo y nivel de vida. Reemprendió los viajes al circuito con una ilusión inusitada, un descubrimiento para alguien que realmente no habí­a jugado torneos antes del fin del online y a los que le empezó a coger el gusto en sus pinitos en el vivo. No se le dio mal. Tiene tres brazaletes y casi 2.500.000$ en premios.

La depresión tardó dos años en llegar, esta vez. Las partidas, que tan beneficiosas eran y que le aportaban tan buen ambiente, le cerraron las puertas. Los ganadores acaban cansando. Se metió en negocios de staking e invirtió en una empresa de fantasy leagues, Draft Day. Eso le costó perder el 70% de su patrimonio. Se dejó convencer por un falso amigo para instalar una VPN y jugar de nuevo en las «.com», pero el experimento fue un fracaso total.

Durante este tiempo visitó a varios terapeutas, y con todos hablaba de la necesidad de apartarse del mundo del poker. Pero no veí­a como.

Ahora Hastings tiene novia formal desde finales de 2014 y su entorno familiar se ha enriquecido notablemente. Tiene otra empresa entre manos, una startup que quiere arrancar desde cero, y el poker, por fin, es secundario en su vida.

Brian se ha cuidado de incluir las palabras «a tiempo completo» en el titular. Los jugadores de poker son como los toreros, que nunca sabes cuántas veces se van a retirar antes de dejarlo definitivamente, pero el plan parece sólido: afianzar su relación de pareja y empezar un proyecto común en el mundo de la empresa. Ojalá le vaya bonito.

Artículo anteriorTroy Quenneville saca 620.000$ en una semana loca en Punta Cana
Artículo siguientePokerStars consigue la primera licencia de poker para operar en Portugal