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Un torneo diferente… con un sabor agridulce

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Este pasado fin de semana tuvo lugar mi estreno oficial como componente del equipo de Poker770, jugando el SPT de Valencia. Como este ha sido mi primer torneo jugando patrocinada, a la vez que mi primer Spanish Poker Tour, me pareció buena idea escribir unas palabras para describir mis impresiones.

Hace relativamente poco que un debate radiofónico protagonizado por Leo Margets y Marga González creaba polémica acerca de la ventaja que tienen los jugadores patrocinados sobre los que no lo están. Este fin de semana he podido sacar mis propias conclusiones al respecto.

En lo que a la forma de jugar concierne, creo que no hay ninguna diferencia. Al menos, yo no he jugado de distinta manera por el hecho de no haber pagado la entrada de mi bolsillo. La tensión y los objetivos son los mismos. Igualmente quieres hacer un buen papel y entrar en premios porque, independientemente del acuerdo económico que tengas, está claro que a todo el mundo le gusta cobrar.

La gran ventaja de estar patrocinado es que puedes jugar torneos que de otra manera no podrí­as permitirte. Es una oportunidad para entrar en algunos circuitos que para muchos es un sueño y, si además tienes la suerte de contar con un equipo como el de Poker770, con compañeros de gran valor tanto humano como profesional, entonces ya es el sueño dorado al completo de todo jugador.

Respecto al SPT sólo tengo buenas palabras. La organización, la estructura… todo… perfecto. La estructura del torneo, con niveles que suben cada hora y que, empezando con 15.000 puntos, te permiten jugar al poker de verdad y no tener que jugártelo a cara o cruz en los últimos niveles. Los horarios bien programados, empezando a jugar a horas tempranas por la tarde y terminando casi al cierre del casino. Hubo una gran participación en este torneo de Valencia, con unas 170 inscripciones, siendo bastante significativa la presencia de muchos de los mejores jugadores de este paí­s, lo que deriva en un nivel de juego bastante alto. Mis felicitaciones a la organización y mención honorí­fica de Gerard Serra, que ejecutó la dirección del torneo a la perfección y ambas partes supieron darle ese toque de glamour en la presentación de la mesa final. Todo un acierto.

Yo tuve la suerte de ir muy bien acompañada a Valencia, con mi capitán de equipo, El Tren. Y aunque eché de menos a Grumpy y a Brais, que por circunstancias tanto personales como laborales, no pudieron venir, Grumpy estuvo presente de alguna manera todo el fin de semana… y la conversación que mantuve con él por teléfono tras mi eliminación fue tan constructiva y cálida que aunque hubiera estado delante no podrí­a haber sido mejor. Otra ventaja de formar parte de un equipo: el sentirte arropada.

En cuanto al ambiente de alrededor, pues lo mejor de estos eventos, como siempre, el conocer gente nueva e interesante. El sábado comimos con Periquillo, que tuvo el detalle de acercarse por allí­ para vernos y compartir unos gratos momentos, y nos presentó a Jonás y a su mujer, una pareja encantadora que vivió la experiencia de casarse en las Vegas, con Elvis y todo, al más puro estilo de Perico. Simpatiquí­simos los dos, además de sufridores, pues estuvieron al pie del cañón, mirando los toros desde la barrera y animándonos… hasta que las anginas inflamadas de Jonasete dijeron: «hasta aquí­ hemos llegado». Recuerdo que tras mi eliminación, hablando con Jonás y comentándole la jugada, terminé la frase diciendo algo así­ como: «pero vamos, que ahora me tomo 3 o 4 cubatas y se me olvida todo». La respuesta de él, brillante como no podí­a ser de otra manera: «de todo lo que me has contado, la última frase es la que más me gusta».

Siempre es un placer jugar al póker, pero cuando te toca en la mesa de Nacho Guerra «Krusty», esto ya es una delicia. Bromas, risas, ambiente lúdico y distendido… el espectáculo está servido. No se puede pedir nada mejor para empezar a jugar el dí­a 1. Krusty decide que los dos primeros niveles no los juega y nos mira desde la barra de fumadores con una copa en una mano y un buen puro en la otra. Así­ es él.

El dí­a 2 cambio de mesa y ahí­ es donde conozco a Carlos Martí­n, al que tengo que felicitar desde aquí­ por su premio y por un torneo excelente. Me confesaba en la mesa que era su primer torneo en vivo y que no volví­a a jugar en vivo, que era aburridí­simo… pero con unos cuantos miles de euros en el bolsillo es probable que ya haya cambiado de opinión.

En los descansos, compartiendo saludos y abrazos con viejos amigos y conocidos y otros algo más nuevos, como Quinti, Manuel Cuberos, Ví­ctor Mendicuti «Mendi», Miki Rodrí­guez «antimadridista»… perdón por los nombres que se me quedan olvidados entre las teclas del ordenador, ¡pero es que yo soy más de caras!

No puedo olvidar la conversación teórica con Fernando Martí­n «kasparoso» intentado encontrar una manera de jugar en la que el azar no sea tan determinante. No voy a entrar en detalles, porque todaví­a le estoy dando vueltas a la cabeza.

Y por supuesto, mencionar y alabar la labor de Pacocho, al que tengo la suerte de conocer desde casi mis inicios en esto del póker, y que hizo una labor informativa exhaustiva y de calidad para PokerNews España. ¡No se me olvida que te debo una entrevista Pacocho, me la apunto en la agenda!

No voy a aburrir al personal contando manos, encontronazos en la mesa, subidas, bajadas… que, en estos tiempos de crisis, ya estamos todos hartos de escuchar y leer penas. En resumen, creo que hice un torneo muy bueno, yendo casi siempre por encima de la media, evitando meterme en lí­os innecesarios y controlando las actitudes y aptitudes de los jugadores de mi mesa. He de decir que me sentí­ cómoda jugando, y más aún, con posibilidades reales de entrar en premios… hasta que llega la mano de mi eliminación, que es la única que me voy a atrever a narrar, eso sí­, sin entrar en análisis, que para eso ya hay mucha gente. Ciegas en 800/400 antes de 100. Quedan unos 70 jugadores. Subida preflop a 2100 abriendo el bote desde utg+2, toda la mesa foldea y yo en BB raiseo a 8500 con KK. El subidor, piensa, piensa y piensa… y mete allin. Hago el call más rápido de mi vida y me encuentro contra 77. Board: AQQ…2… y, evidentemente, 7.

El bajón que te da es indescriptible al perder en estas situaciones, pero el sabor agrio que te produce, se compensa con el sabor dulce que te deja la nueva gente que conoces, el ambiente distendido y amigable, las conversaciones de poker con jugadores que de verdad saben de lo que hablan… y la sensación de un trabajo bien hecho.

Ahora ya en casa, con la cabeza más frí­a y el cuerpo algo más descansado, si tengo que hacer un análisis de esta primera experiencia para mí­, tanto de jugadora patrocinada como de participación en el SPT, aún con este sabor agridulce en los labios, sin dudarlo, el balance es más que positivo y no me queda más que añadir: «Jefeeeeeeeeeeee, me muero por repetiiiiiiiiiiiiiir».

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