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La lista negra del póker, una idea que ronda muchas cabezas pero difícil de encajar en la legalidad

Los impedimentos para la creación de una lista negra son tanto morales como legales, pero hay gente trabajando en una alternativa viable con la creación de una comunidad de jugadores y operadores de póker a nivel global.

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El concepto viral en el póker en estos instantes es el de la lista negra, una compilación de todos los nombres y nicks que hayan sido pillados utilizando malas artes en alguna ocasión para que los jugadores y la industria puedan protegerse de ellos, negándoles el acceso a cualquier partida.

La explosión tuitera de Alex Foxen después de ver a Ali Imsirovic en la retransmisión de la SHR Bowl Europe ha revivido la idea de este gran proyecto para cuidar la integridad de nuestro juego.

Blindar el póker contra los tramposos,  en todos sus formatos y variantes, online o presencial, es una utopía. Utópico en ambas acepciones, en lo ideal, pues esa seguridad redunda en beneficio de operadores y jugadores por igual, pero también en lo irrealizable.

Hay varias trabas al uso de la información necesaria para crear una base de datos de indeseables del póker, pues al fin y al cabo esa es la raíz de la propuesta, señalar y marginar a aquellos individuos indignos de formar parte de nuestra comunidad.

El primer obstáculo es moral. En todos los ámbitos de la vida, el principal argumento contra todo tipo de norma de carácter excluyente es el mismo ¿Quién se arroga la responsabilidad de decidir quién cumple o no los estándares exigidos? ¿Quién aboga por la infalibilidad de los métodos de selección? ¿Quién vigila a los vigilantes?.

Patrick Leonard, miembro del staff de partypoker, ha sido quién se ha adelantado a  introducir esta premisa en la conversación.

«Una lista negra contendría demasiadas decisiones incorrectas de equipos provenientes de equipos de seguridad, errores, resentimientos…

Si tan solo existiera un sindicato de jugadores competente y fiable que recibiera todas las propuestas de ban y decidiera si merecen o no la inclusión en la lista negra. Otra buena razón para la creación del sindicato, en mi opinión«.

Cada operador tiene distintos criterios para determinar qué es permisible en su modelo de negocio y bajo una concreta jurisdicción.

Parece obvio que casos como los conflictos de geolocalización en las jurisdicciones cerradas pueden llevar a una expulsión de una sala sin que el jugador haya hecho nada reprochable para un casino o un operador internacional.

No hace falta siquiera meterse en la posibilidad de falsas acusaciones, comportamientos erráticos de ciertos operadores acusados de confiscar fondos a ganadores y otras docenas de conflictos similares que abren la puerta a decisiones injustas que conllevarían un castigo extremo como es la prohibición total de jugar al póker en un entorno legal.

No menos importante es la cantidad de obstáculos normativos con los que se toparía semejante iniciativa.

El responsable de integridad en el juego de partypoker, Juha Pasanen, abordó esta problemática en el blog oficial de la sala.

Pasanen comienza admitiendo que la idea es buena. Compartir los datos de los jugadores tramposos entre las salas para evitar que, una vez descubiertos, trasladen sus operaciones de una a otra sala. A título personal, Pasanen también estaría de acuerdo a incluir el póker en vivo en la ecuación y erradicar a los tramposos de cualquier actividad pokeril.

Ya de principio, la idea de la lista negra exige la internacionalización de la medida, pues el póker online se practica entre usuarios de diferentes nacionalidades. La jurisdicción «.com» de partypoker agrupa  a clientes adheridos a 14 regulaciones distintas.

«Intentar establecer un conjunto de normas universales equivale a escalar una montaña legislativa en la práctica, pero eso no significa que no debiéramos intentarlo«.

Pero existe un nivel superior de legislación, la supranacional. En nuestro caso y en el de partypoker, la legislación europea. En concreto, el Reglamento General de Protección de Datos, que afecta directamente a la privacidad de los datos personales e impone límites muy estrictos a su libre circulación. Los jugadores de póker ya han utilizado este comodín par excluirse de otro tipo de listas, como las de premios de The Hendon Mob, por ejemplo.

«Debido a este tipo de normativas, la idea de una lista negra nace muerta«, admite Pasanen.

Sin embargo, el destino de la lista negra no será la papelera, sino un cajón, en el que aguardará un posible consenso que haga viable su existencia, aunque sea a nivel consultivo.

Por de pronto, Rob Yong, el dueño del Dusk Till Dawn y colaborador de partypoker, ya está trabajando en la creación de una entidad que podría ejercer las labores de arbitraje en los posibles conflictos de intereses de una lista negra.

Yong tiene contratados los dominios online y está trabajando en los logos de la Global Poker Community, «una comunidad, no me gusta lo del sindicato, lo siento Patrick». Dice contar con el apoyo de «montones» de jugadores y operadores, tanto del online como del vivo.

El tuit de Yong ha tenido una gran acogida, y numerosas personalidades de los fieltros y de la industria se han ofrecido a colaborar. Seguro que volveremos a hablar de ello en un futuro.

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