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¿Tienes experiencia y una buena base, pero no logras dar el salto de calidad?

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Si este es tu caso, no te agobies. Prueba a marcarte objetivos, una disciplina de trabajo y un sistema de gestión de banca. Es el momento de luchar por demostrarte a ti mismo que puedes convertirte en un ganador regular.

En los últimos tiempos, he tenido la oportunidad de conocer a unos cuantos jugadores que tení­an el mismo problema.

Todos ellos llevaban ya años jugando al poker online y pese a contar con bastante experiencia en las mesas y con una buena base aprendida a fuerza de prueba y error o formándose con libros, foros, ví­deos, artí­culos o escuelas, no conseguí­an dar el salto de calidad.

La gestión de banca no era su fuerte y tampoco la planificación de su juego en relación con el dinero y el tiempo disponibles, y sus opciones de éxito.

Eran los tí­picos que metí­an 20€ en una sala, jugaban torneos de bajo buy-in o freerolls; subí­an la cuenta a 200€; y entonces se los gambleaban, jugando todos los torneos de la parrilla, independientemente del precio, o sentándose en las mesas de cash de NL 50 o más.

Evidentemente, su vida era una montaña rusa y casi siempre acababan con su cajero a cero, con la sensación de que el software les maltrataba, y con la «obligación» de volver a empezar a generar dinero desde los torneos gratuitos.

A todos ellos les he propuesto un cambio importante en su forma de entender el poker.

Como la falta de disciplina es la causa de sus subidas y bajadas, la solución es marcarles objetivos acordes a su gestión de banca.

Jugar por objetivos es para muchos de estos jugadores la diferencia entre el éxito y el fracaso. No obstante, no todos los objetivos sirven. Han de cumplir una serie de condiciones.

Los objetivos deben ser muy concretos. ¿Qué hay que jugar? ¿En cuánto tiempo? ¿Cuántas manos o torneos hemos de disputar? ¿Cuánto hemos de ganar? ¿Cuántos niveles hemos de subir?

Por ello, los objetivos tienen que ser medibles. Nuestros objetivos se deben traducir en variables cuantitativas, como el ROI, el ITM o las EV bb/100h. También podemos fijarnos en el volumen de juego (número de torneos o SNG jugados, o de manos de cash disputadas) o en las horas de análisis y estudio. Las variables cualitativas (como, por ejemplo, cometer menos errores) nos pueden servir también, pero siempre que tratemos de cuantificarlas.

Los objetivos han de ser alcanzables. Aunque podemos ser ambiciosos, es importante que sepamos dónde están nuestros lí­mites para no forzarlos demasiado. El cansancio o la frustración derivada de empezar a sentir que no llegamos a cumplirlos no son buenos compañeros en las mesas.

Los objetivos deben ser realistas. No tiene sentido que nos planteemos logros descabellados teniendo en cuenta nuestras posibilidades. Debemos ser honestos con nosotros mismos y plantearnos metas reales, que nos motiven a luchar cada dí­a sin perder la ilusión.

Los objetivos deben tener un marco temporal definido. Debemos saber cuánto tiempo tenemos para conseguir los objetivos, de forma que podamos evaluar fácilmente el grado de cumplimiento de los hitos con el paso de los dí­as y evitar la relajación o la pérdida de la disciplina.

Y, por último, los objetivos deben ser coherentes con nuestro sistema de gestión de bankroll. Para poder luchar por nuestras metas es imprescindible jugar dentro de banca, ya que en caso contrario, la «amenaza de ruina» (es decir, el riesgo de perderlo todo) puede ser muy alta y convertir nuestros propósitos en solo un intento más de nuestra tumultuosa carrera en el mundo del poker online.

Ganar jugando al poker no solo depende de las cartas que salen en cada mano. Aspectos como la disciplina, la voluntad por aprender y crecer, la honestidad, la humildad, la gestión de banca y la capacidad de trabajo son, en mi opinión, los más importantes.

¿Te animas a marcarte objetivos?

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