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Por fin ha terminado la pesadilla de Joe Sebok

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Joe Sebok, el hijastro de Barry Greenstein, lleva jugando al poker de manera profesional desde 2005 y acumula unas ganancias en torneos en vivo de casi 2 millones de dólares. Sin embargo, desde 2011 apenas se le veí­a el plumero.

El Black Friday le hizo mucho daño y perdió su contrato con UltimateBet, pero parece que las razones de su declive son otras. Un tribunal de los Estados Unidos ha condenado a Tyler Schrier y a Keith James Hudson por intentos continuados de extorsión a jugadores profesionales de poker, entre ellos Sebok.

Schrier se enfrentaba a una pena de 15 años y fue condenado a 3, mientras que la condena de Hudson pasó de 5 a 2 años. Un tercer hombre, Ryder Finney, también está imputado, pero no se conocerá su sentencia hasta finales de año.

Los dos primeros han sido declarados culpables de conspiración, robo, acceso no autorizado a un ordenador protegido para obtener información y hackear cuentas de correo electrónico. Uno de los robos más llamativos son una serie de fotografí­as en las que Sebok aparecí­a desnudo. Le pidieron dinero a cambio de no publicarlas y como se negó, en noviembre de 2010 enviaron una foto a 100 personas.

De todas maneras, lo peor que le robaron a Sebok no fueron unas simples fotografí­as, sino información con respecto a sus actividades de poker online. Sebok declaró que estas extorsiones cambiaron su vida para siempre y que le habí­an causado unos daños irreparables. También comentó que la publicación de sus datos por parte de los extorsionadores habí­a dañado su capacidad para ganarse la vida de una manera sostenible con el poker y que ya no podí­a representar a sus patrocinadores de la misma manera en que lo hací­a antes de los incidentes, así­ como tampoco podrá hacerlo en un futuro.

Schrier y Hudson ya habí­an birlado 26.000$ a otros jugadores bajo la amenaza de revelar información de sus actividades online y llegaron incluso a sustraer 4.000$ directamente de las cuentas de algunos jugadores.

Joe Sebok ya puede respirar tranquilo. La pesadila se ha acabado, pero también es verdad que su carrera ha sufrido un varapalo del que no va a ser fácil recuperarse.

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