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La jerga y sus orígenes: Los donkaments de Barry Greenstein

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Cada poco tiempo, la comunidad del poker pone de moda un nuevo término.

Nuestra jerga se enriquece por varios medios. Una nueva estrategia revolucionaria o material didáctico rompedor nos pone a todos a pensar en el EV. Una frase que cae en gracia convierte a todos los shortstacks que se doblan y salen de la mesa para no perder las ganancias en «ratholers». O si te fijas bien, los tréboles impresos en las cartas se parecen mucho a otra hierba de uso diario y se convierten en «perejiles».

En ocasiones especiales, el origen de estas nuevas aportaciones al diccionario del poker es especialmente curioso o interesante. La historia que hay detrás de algunas definiciones es a veces, épica. O poética. En cualquier caso, memorable.

Un ejemplo. La famosa frase que se repite cuando un jugador remonta un torneo en el que estaba virtualmente eliminado. «(To win) you only need a chip and a chair«. Solo hace falta tener asiento en el torneo y una ficha para ganar, a partir de ahí­ todo es posible.

La frase surge de un libro que cuenta como Jack Straus perdió lo que parecí­a un all-in en el Main Event de las WSOP de 1982, pero al recoger su parcela de la mesa para abandonar la partida, levantó una servilleta y encontró que se habí­a deslizado debajo de ella una ficha extraviada. Siguió jugando con esa ficha y acabó ganando el torneo.

El libro fue un éxito de ventas, Jack Strauss está en el Hall of Fame y el torneo era el más mí­tico de todo el circuito. Ahora la frase salta a la mente de periodistas y jugadores de todo el mundo cuando surge la ocasión de contar una remontada.

Vamos a repasar algunos de esos términos, los iconos culturales que les sirvieron de caldo de cultivo y la figura de los jugadores que lo hicieron viral.

Empezamos por un apodo que tienen los torneos, todos, de cualquier formato y nivel. Todo el mundo entiende que hablamos de torneos cuando nos referimos a los «donkaments», que es la palabra elegida hoy. Empezamos por ella para reconocer el papel fundamental que tienen los foros para crear nuevas expresiones a añadir a la jerga pokerí­stica, y como solo hace falta una expresión concreta en el momento y lugar oportunos para crear un nuevo término pokerí­stico..

Etimológicamente, la raí­z empleada para el juego de palabras proviene de «donkey», que es el nombre del animal que, en muchas culturas, representa la ignorancia: el burro.

La palabra surge de los foros de cash de TwoplusTwo, donde en la primera mitad de la pasada década la utilizaban despectivamente para reflejar la idea de que la varianza y la suerte tienen demasiado peso en el resultado de un torneo. Hasta el punto de que cualquier burro puede ganar uno de esos.

Los regulares de torneos adoptaron el término para burlarse de algunas jugadas que analizaban en los hilos de estrategia. Se puso de moda contestar simplemente «LOL Donkaments» en los hilos en los que alguien relataba alguna mano sin pies ni cabeza en la que acababa perdiendo fichas contra un rival claramente inferior, dando a entender que en un torneo la suerte se puede aliar en cualquier momento con un jugador de poca calidad y no vale la pena buscarle explicación porque no la tiene.

La historia de cómo este término se volvió viral es una de las más curiosas de la época dorada del poker en televisión.

Barry Greenstein es, probablemente, la figura más fascinante que se podí­a encontrar en los fields de los torneos de la época. Principalmente, porque los torneos, para él, tení­an un significado completamente distinto que para el resto del circuito.

En el sentido más estricto del término, Greenstein era jugador de cash. Aprendió a jugar al poker gracias a las instrucciones de su padre. Siendo aún un niño, empezó a ganar dinero en partidas de céntimos, y la afición y los botes fueron creciendo durante su etapa escolar.

En la universidad, donde estudió matemáticas, ya jugaba high stakes. El poker requerí­a mucha atención, y completar sus estudios le llevó diez años. Cuando salió de la Universidad ya estaba casado y con hijos.

Viví­a muy holgadamente, pero en el proceso por la custodia de sus hijos que siguió a su divorcio le quedó claro que necesitaba un medio de vida mucho más respetable si querí­a que su posición social se equiparara a la económica. Entró a trabajar en Symantec, la empresa de antivirus informáticos.

El éxito de la empresa, la estabilidad familiar y las nuevas partidas que se le abrieron gracias a su banca y a sus contactos le permitieron retirarse a los 36 años y dedicarse por fin a tiempo completo al poker sin más preocupaciones.

Empezó a jugar torneos en 1992, pero durante mucho tiempo, ni las entradas ni los premios significaban demasiado comparados con sus ganancias en el cash. En marzo de 2003, aceptó jugar uno de los antecedentes prehistóricos de los Super High Rollers, un sit de 125.000$ en casa del millonario propietario de la revista Penthouse Larry Flint.

Barry ganó 770.000$, su primer gran premio en torneos, y empleó más de la mitad en darle una bonificación extra de 1.000$ a cada uno de los 440 trabajadores de la entidad benéfica Children, Inc. Desde entonces, decidió que todos los premios que lograra en torneos los iba a dedicar a la beneficiencia. Así­ lo hizo hasta 2006, cuando reconoció que viajar a los torneos se habí­a encarecido demasiado como para aceptar las pérdidas.

En 2005 escribió un libro «Ace on the river», y «el Oso» empezó a regalar un ejemplar a cada uno de los jugadores que lo eliminaban del torneo. En la misma mesa, Barry dedicaba el ejemplar a su verdugo, y siempre rubricaba copiando las cartas que llevaba cada uno de los jugadores en la mano de la eliminación. Se le empezó a conocer como el «Robin Hood» del poker, y el libro autografiado se convirtió en un bounty muy codiciado. Por eso era tan carismático.

El boom del poker coincidió con el mejor momento de su carrera. En el cuatrienio 2003-2006, Greenstein ganó dos WPT, dos brazaletes de las WSOP y se hizo una presencia fija en los programas de televisión más famosos.

El más famoso de estos programas era High Stakes Poker, del que Greenstein era un asiduo. A un usuario del foro TwoPlusTwo se le ocurrió, al principio de la tercera temporada, proponerle a Greenstein una apuesta: él donarí­a 10.000$ a un obra benéfica de la elección del jugador si Greenstein decí­a en antena «LOL Donkaments».

Barry cumplió con su parte tras un bote ganado a Erick Lindgren.

Brian Townsend, otro fijo del foro, estalló en carcajadas al reconocer el meme. Lindgren también dejó escapar una sonrisilla. El que no estaba bien informado del todo sobre el tema era el comentarista Gabe Kaplan, que comentó la apuesta pero pensó que lo que habí­a dicho «el Oso» era «LOL Documents», o algo parecido.

HSP tení­a muchí­simos seguidores. Cada capí­tulo era analizado al dedillo en cuanto terminaba su emisión. Entre la reacción de los jugadores y el cachondeo con Kaplan, muchí­sima gente se enteró aquella noche del significados del término donkaments, que quedó incorporado al lenguaje diario de numerosos aficionados, ahora como sinónimo de torneos, sin su marcado cariz despectivo inicial.

Tristemente, se demostró que el troll de 2+2 estaba mintiendo. No hubo donación. Pero el resto de usuarios, que disfrutaron enormemente de la anécdota, se confabularon para inundar de donaciones la ONG señalada por Greenstein. La recaudación final superó los 40.000$.

Donkaments y su apócope más empleado, donkas, siguen siendo de los nombres favoritos que usan los regulares de MTT para referirse a su oficio. Son «regs de donkas», y bien orgullosos de ello.

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