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Estampando 170.000$ contra ases, pero con elegancia

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El timing es todo un arte, una habilidad que tiene una parte matemática (de estimación de probabilidades) y otra psicológica (de valoración de las reacciones de los rivales).

Saber elegir los momentos en que hay que presionar o frenar es clave para tener éxito en los torneos o para optimizar rendimientos en las mesas de cash.

De cualquier forma, ser bueno en la gestión del timing no siempre permite a los jugadores librarse de los trompazos más sonoros. Y si no, que se lo digan a Vanessa Selbst, la mejor jugadora del mundo, con más de 10,5 millones de dólares en premios en torneos en vivo.

Vanessa destaca por su juego loose-agresivo y suele aprovechar su imagen para ganar botes grandes ante rivales que minusvaloran su fuerza. No obstante, ello también tiene su contrapartida, porque los excesos de agresividad también le han generado en alguna ocasión derrotas impactantes.

En la mano que os contamos, Selbst escogió el peor momento para intentar un derribo pre-flop, ya que su oponente tení­a ases. Estampó contra ellos 170.000$ y asumió con aplomo y elegancia el desastre.

La mano tuvo lugar durante el Big Game de PokerStars, un formato en el que un clasificado online se enfrentaba en una partida de cash a cinco profesionales.

Vanessa subió pre-flop a 1.300$ desde el UTG con . Tras el fold de Antonio Esfandiari, Pralhad Friedman le hizo una 3B fuerte a 4.000$ desde el botón, tratando de ocultar con el sizing su mano, . Los jugadores de las ciegas (Nick Cassavetes y Barry Greenstein) se tiraron. Selbst metió una 4B light a 13.200$. Friedman decidió continuar la guerra de subidas, metiendo una 5B de 35.000$. Vanessa miró el stack de su rival, «vio» folding equity y optó por hacer una 6B a 106.200$. Friedman anunció su all-in a 169.500$ y Selbst, con poco por detrás, tuvo que pagar. Pralhad le preguntó si tení­a AK o KK y Selbst le respondió: «No, nada». Entonces, le propuso ver dos showdowns. Friedman le respondió: «Los que túquieras». Y ella dijo: «Pues tres». Y entonces enseñó sus cartas, para sorpresa de todos.

El crupier sacó los tres boards completos y Selbst perdió los tres botes. Ya de pie, Vanessa comentó su jugada con Esfandiari y con Friedman, y con mucha elegancia se despidió de sus rivales.

Así­ fue la mano. Como ella mismo dijo: «Enjoy!«

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