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Día 4: Guau. Las crónicas de Vegas IV

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Así­ ladran los perros por aquí­ en un perfecto inglés. Ayer nosotros hicimos eso, perrear todo el dí­a. En cuanto a póquer nos llevamos un alegrón porque Miguel Rodrí­guez Mikiantimadrid iba chiplí­der cuando quedaban 18 en un evento de un juego de esos raros que tanto le gusta a Pac8ito: 2-7 Triple Draw.

He mirado en la web de las WSOP® y ha quedado 12º con 9.900 $ pa la saca. Está de putí­sima madre. A ver si hoy nos acercamos por el Rí­o y lo vemos para darle un abrazo de los gordos porque se lo merece. Cuando amanezca Pac8ito, nos contará algo.

La foto de más abajo resume perfectamente como discurrió el dí­a. Otra vez nos levantamos tempranito y estuve currando la crónica mientras Pac8ito se iba a desayunar al buffet. Por lo que nos contó a la vuelta en su tarjeta del hotel han puesto una foto de Obélix.

Mientras él terminaba de hacer sus cositas en el ordenador estuvimos discutiendo los planes del dí­a. No nos costó mucho ponernos de acuerdo, 1,2 segundos y estaba claro: piscina. La única salida que hicimos Tizona y yo fue de unos 150 metros hasta un colmado cercano a proveernos de cervezas y agua. Aunque el dí­a estaba algo nublado pegaba de lo lindo.

Varias situaciones cachondas hablando con mi familia. Cuando Tizona todaví­a dormitaba hablo con mi mujé por el msn y enchufo la cámara. Lo primero que me dice es que estoy hecho polvo ¡Cómo si nunca me hubiese visto recién levantado! Le comento que el que está en la cama detrás es Tizona y me suelta uno de los mejores comentarios del dí­a: Dile que no se mueva tanto que se le va a salir un huevo.

El cabrón de Barros también se mofó el otro dí­a de mi hercúleo aspecto en otra videoconferencia. Me soltó algo así­ como: Tí­o, veo que has dejado un poco de lado el gimnasio. Sublime comentario.

Mientras Pac8ito seguí­a en el ordenador llamo a mi mmamma por Skype y me aparece una voz joven. Creo que me he equivocado porque mi madre tiene 80 añazos. Resulta que no, que habí­a marcado bien. Nos partimos todos de risa cuando le digo que su voz parecí­a más joven, como mucho de 79 tacos.

Por fin bajamos a la piscina bastante tarde. Hay dos piscinas en el Flamingo, la normal y la europea. La europea admite top-less y cuesta 10 pavos. Esa la probamos el otro dí­a porque era más temprano (tema pendiente de contar). En esta ocasión decidimos ir a la normal, aunque tuvimos que arrastrar a Tizona. Sus uñas quedaron marcadas en el pavimento del amplio jardí­n del hotel.

Yo con cervecitas y estos con mojitos y margaritas, así­ de sufrida transcurrió la tarde. En dos cortas sesiones de piscina nos hemos liquidado el spray solar de protección 30. Queda un poquito para rebañar con pan. Ahora ya estamos un poco más morenitos que en la foto.

El nivel de chatas desciende considerablemente pero algo se puede ver. Nos pasamos el rato en unas minipiscinas que hay al borde hablando de tonterí­as y meditando posibles burradas para los videos que podréis ver en los próximos dí­as. Hoy llega Jairo y tenemos que estar preparados. Esperemos que él traiga la cordura necesaria a este grupo de taraos.

A veces uno de los tres mantiene ese pequeño grado de lucidez que impide que acabemos en un calabozo rodeado de negros de dos metros con ganas de sexo fácil o, en el mejor de los casos, con un ojo morado. La apuesta del dí­a fue sobre una pareja de la que no conseguimos dilucidar si era hetero u homo. Yo sostení­a que eran dos tí­as (de unas treinta arrobas cada una), Pac8ito estaba conmigo, pero Tizona decí­a que la que tení­a pinta de soldado nazi de dos metros era un tí­o.

Me tuvieron que sujetar porque ya iba yo a preguntarles, con un alto grado de probabilidad de volver en un par de trozos, unos 40 outs. Y eso que antes les avisé de que tengo la tarjeta de Asisa en mi cartera. En fin, que nos quedamos con las ganas. La apuesta que si haremos con seguridad es la de cuanto tarda en cuajar un huevo en el asfalto de la Strip.

Como veis, las ideas son de lo más peregrinas y esto se nos puede ir de las manos. A las apuestas queremos llamarlas las apuestas de Pac8ito y lo suyo serí­a jugarse 8 $. Lo malo de esto es que dentro de 10 dí­as el nivel de idiotez puede ser defcon 5. Todaví­a tenemos pendiente qué putada gastarle al que quede el último en el Torneo de Prensa. De momento gana enteros el tatuaje (espero que esto no lo lea mi mujé).

En la piscina nos abordó un fulano que nos ofreció todo tipo de facilidades a la hora de ir a disfrutar de diversión en Las Vegas. Nos interesaba mucho este tema, ya que Pac8ito lleva tres dí­as diciendo que por Internet se pueden conseguir todo tipo de ventajas (el muy perro no ha sacado ninguna). A pesar de que nos ofrecio «souvenirs» erótico-festivos los rechazamos de inmediato. La piscina de la foto no se nos escapa ni de coña, tranquilos.

Nuestro interés se centró en asistir a una fiesta piscinera con más españoles y nos ofreció lo que buscábamos: el domingo en el Hard Rock. YABADABADUUUU. La idea es alquilar entre varios una de las jaimas. También estuvimos mirando la visita al Palms, en especial una noche suave en el Play Boy Club y en el Ghostbar. Del primero no tengo que contaros mucho, el segundo está situado en la planta 55 y ya tuvimos un primer contacto en abril.

No nos lo pasamos mal, como podéis apreciar en la foto que aparecemos Tizona y yo con dos grandes ausentes a esta aventura: Bidan y Marmeto. Algo de presencia tienen, porque son de los primos que han puesto 200 $ para este viaje. Y eso que les avisé que era mucho mejor que usaran esos billetes para encender la chimenea estas Navidades, pero ni así­.

Esa noche nos quedamos con las ganas de visitar el Play Boy porque cuando llegamos estaba cerrada. Después nos fuimos en una Hammer Limousina en la que cabí­an todos los inversores a tomar una copita al Yet, en el Mirage.

Tras la piscina, Pac8 se fue al Rí­o a ver que se cocí­a por allí­ ¡Todo un profesional, oiga! Alvarito y yo nos quedamos en la habitación contemplando el paisaje. Aquí­ tenéis dos instantáneas de las vistas. Los que estuvisteis por aquí­ en abril recordaréis perfectamente el Imperial Palace. En la otra se puede ver perfectamente el Mirage.

Tizona estuvo investigando por Internet y me informó de que Leo Marguets se viene a jugar el Main Event. Por lo visto no tiene habitación. No habí­a terminado de contármelo y ya tení­a el chaval su maleta en la puerta. Nos despedimos con lágrimas en los ojos y le vi alejarse cabizbajo por el interminable pasillo arrastrando su pesada maleta ¡Aviso, warning! Este párrafo es pura ficción novelada salvo la primera frase.

La verdad es que Tizona está muy contento de que yo sea su compañero de habitación, porque sus anteriores experiencias en Las Vegas fueron, según sus palabras, un infierno. Comenta que era vivir con un estrés permanente, porque su compañero podí­a aparecer en cualquier momento con cualquier sorpresa. No mencionaré quien era el compañero para salvaguardar su intimidad.

¿Qué hace ahí­ la foto de Mena? El caso es que Tizona dice que ronco como un gatito comparado con la hormigonera palentina. En fin, sorpresas tampoco le han faltado. Dice que soy el primer tipo al que ve cepillarse los dientes con un pitillo en la boca. También le sorprendió verme orinar sin rozar el miembro con las manos en los bolsillos o con los brazos en jarras. Yo sigo la máxima de Torrente, eso es sagrao y no se puede ni tocar.

Ya os iré contando más historias de ese agujero negro que por aquí­ llaman habitación 25162.

Cometimos el error de no salir a cenar. Nos subimos una pizza y tras dar buena cuenta de ella nos entró la modorra. De aquí­ no nos sacaban ni con sosa caústica. Pac8ito nos contó lo de Mikyantimadrid, pero no se quedó hasta el final. Esta mañana le he contado que no entró en mesa final. Una pena.

Me he ido a desayunar con él a, alucina, un Burguer King. Ya me habí­a comentado que los desayunos en estos sitios no están mal. Hacen bollerí­a rellena con lo que se desayuna por estas latitudes: huevos, bacon y similares. Me he calzado un croissant relleno de eso más queso. No estaba mal. Los casi dos metros de Pac8ito han tenido que ingerir dos productos similares para mantener en funcionamiento ese cuerpo. Acompañado de café y unas patatillas.

Del dí­a de compras (dí­a 2) también tengo alguna historia que contaros. Ir de compras con Pac8ito es un infierno. Parece una mujer y con la pancha que calza, embarazada. Ahí­ empezó una coña que no le hizo mucha gracia. El tí­o/a pesado no se saltaba ni una tienda del Outlet. Creo que entró hasta en una de zapatos de niño, el muy cabrón.

Tizona y yo nos quedábamos por ahí­ sentados esperando a la señorita, porque si salí­amos a fumar un cigarrillo podrí­amos quedar en dos charquitos enfundados en nuestros pantalones. Ese fue aquel dí­a de tanto calor. El caso es que salimos a fumarnos un cigarrillo y Tizona, muerto de cansancio y calor, saca de una maquina un refresco de vitaminas. De esos que beben por aquí­ y parece una botella de bisolvón.

El caso es que no podí­amos abrir el tapón de rosca. Eso estaba soldao con un soplete del 8 y estaño enriquecido con plutonio o algo así­. Su puta madre. Tizona casi se defeca encima entre el esfuerzo y las risas, cuando le dije que necesitábamos un refresco de vitaminas para conseguir abrir ese. Espectáculo puro bajo el sol.

Cuando ya nos í­bamos, la señorita decide que las zapatillas que le gustan las habí­a visto en una tienda en la otra punta del outlet. Como os podéis imaginar esto es inmenso. Yo creo que esa tienda estaba en Utah, fuera del Estado. Nos aseguramos de que llevara el pasaporte, por si acaso, y a esperar otra vez.

Todo este rollo del Taraos-Shopping lo empecé porque iba a contaros que me ha encantado una de las compras que hice: unos auriculares bluetoth para los torneos y así­ evitar el ir cableao hasta las cejas. Ya os seguiré contando otras historietas como la de Tizona y yo en la tienda de sombreros.

Para terminar, otro de los descojonos habituales nos lo pegamos porque estos tí­os le dicen a todo el mundo que soy el próximo ganador de las WSOP. Un taxista incluso me ofreció 25 centavos de bancaje, el muy cachondo. Camareras, dependientas, … todo bicho viviente.

PD: Contajansen, tu eres un hombre de mundo y has venido a Las Vegas varias veces. Las 12 del mediodí­a allí­ son ¡las 3 de la mañana aquí­, so cabrón! Te podí­as haber metido el teléfono, en modo vibración, allí­ donde la espalda pierde su casto nombre.

Habitací­on 25162, Hotel Flamingo, Las Vegas (Nevada). 1 de julio 2009.

patrocina la aventura de Periquillo en Las Vegas 2009

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