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Brian Rast quiere poner a Sheldon Adelson en su sitio

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El pasado viernes, Yahoo Finance publicó una entrevista con Sheldon Adelson, el magnate del juego fí­sico. El tema central de la charla giraba en torneo al inicio de la liga de fútbol americano y del producto estrella en las apuestas sobre este deporte, los fantasy sports.

Este conocido formato, en el que el apostante puede eligir una alineación según los criterios de diferentes retos y en la que los jugadores son puntuados en relación a su actuación en los partidos reales para determinar el resultado de la apuesta, es protagonista de acaloradas controversias en diferentes estados y también la última obsesión del empresario de Las Vegas, que lo encuentra inmoral.

Su argumento está muy manido, es un producto muy al alcance de niños, estudiantes y pobres, que corren el riesgo de ser explotados impunemente a través de Internet o de los teléfonos móviles -el juego online es otra de las plagas de la que quiere librar a sus compatriotas el bueno de Adelson, que niega vehementemente que detrás de su odio irracional esté una cuidadosa agenda preparada contra sus competidores en el sector.

Los defensores de los fantasy sports tienen una defensa de uso habitual en tribunales, debates y discusiones de sobremesa que seguro que te suena. Como en su resultado influye enormemente el conocimiento de los jugadores y el manejo del enorme flujo estadí­stico que generan los deportes profesionales, consideran que los fantasy sports son un juego de habilidad.

Como las obsesiones son así­ de puñeteras, creyó conveniente deslizar una comparación con el poker para reforzar sus argumentos.

Algunos dicen que el poker no es juego. El poker es juego. Dicen que es un juego de habilidad. No sé qué habilidad se le puede aplicar a alguien que baraja unas cartas y te da unas cuantas al azar. No tienes ningún control sobre ellas. ¿Hay quien farolea o hace mejores apuestas que otros? Sí­, pero eso no lo convierte en un juego de habilidad.

Los ataques de Adelson al poker vienen de lejos y los ánimos ya están muy calientes. Jason Mercier leyó el artí­culo y le dedico un tuit a Adelson declarándole el mayor idiota del planeta.

Pero destaca sobre todas las demás reacción de Brian Rast, que ha tirado de un viejo adagio pokerí­stico que siempre está a mano para zanjar este tipo de discusiones: si el poker no es un juego de habilidad, saca un par de millones de la cartera y echamos un heads-up.

El heads-up no serí­a por la banca -¡HU for rollz!-, porque a Adelson se le calcula una fortuna de 40 billones de los de allí­, pero si tiene esa reminiscencia a los retos para callar bocas que solí­an abundar en los chats de las salas online.

Me recuerda a los meses finales de 2013, cuando esta discusión sobre si el poker era o no un juego de habilidad amenazaba con influenciar la legislación del juego en Noruega y Ola Amundsgard ofreció un freeroll de 170.000$ a cualquier polí­tico de su paí­s que consiguiera salir ganador de una muestra de 10.000 manos de PLO contra él.

No cabe duda de que Adelson no va aceptar. Es probable que ni se llegue a enterar de la propuesta, pero no deja de ser interesante que haya gente que intente mantener en su sitio a Adelson, que en año electoral suele intensificar sus campañas de vilipendio hacia los formatos y medios de juego que rechaza para sus casinos y, por tanto, se convierten en su competencia.

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