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El balance de Negreanu, dólar por dólar, en las pasadas WSOP feat. MrBoxes & Kaju

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Juzgar los resultados de un regular del circuito en vivo conlleva una ardua labor de perspectiva y de análisis contable. Una tarea casi imposible.

Las listas históricas de premios y las correspondientes a los torneos más importantes en los que ha participado un jugador son la herramienta primordial. En sí­, son útiles y cumplen su objetivo. Comparamos peras con peras y manzanas con manzanas. Si un jugador ha logrado premios por valor de 30.000.000$ y otro por valor de 1.000.000$ hay una gran diferencia, tanto en la capacidad de ponerse en situación de jugar por prizepools mayores como a la hora de materializar esas oportunidades.

Pero hablar de rentabilidad enarbolando esas cifras es una cosa muy distinta. Un High Roller puede presentar un recibo de premios de siete cifras en un año natural y estar en números muy, muy rojos. Los jugadores ejercen a su vez una lógica y encomiable defensa de la privacidad que no siempre permite valorar equitativamente las situaciones personales cuando las diferencias de las listas de premios son menos evidentes que la del ejemplo anterior.

Los datos que voluntariamente ofrecí­a Daniel Negreanu a través de sus blogs son de las mejores referencias que hemos tenido los aficionados durante los últimos años. El ex-Team Pro de Pokerstars adquirió la rutina personal de compartir al inicio de cada año un post con sus objetivos personales para los próximos 12 meses. Cumplido el plazo, exponí­a sus resultados y compartí­a sus impresiones sobre la temporada.

Gracias a ese ejercicio de transparencia aprendimos que habiendo años en que ganaba por encima del 1.000.000$ en torneos en vivo, los resultados eran tan malos que solo mediante el abono de buy-ins esa cantidad quedaba más que amortizada, sin contar traslados, manutención, ocio o entradas proporcionadas por su patrocinador. Es la realidad de las listas de premios, que suben al ritmo de los buy-ins que se juegan, pero nunca bajan.

Y no entremos en el tema del bancaje, porque entonces serí­a imposible utilizar cualquier referencia comparativa para este mundillo.

La franqueza de Negreanu con sus cuentas ha tocado techo en la edición de 2019 de las WSOP. Ahora que no lleva parche, Daniel ha podido solicitar y formalizar venta de acción en sus torneos, y ha aprovechado para jugarse todo el lobby con menos apreturas de banca. Negreanu hizo tres paquetes distintos: un uno agrupó los torneos de menor buy-in (-<=1.500$), en otro los High Rollers (->10.000$) y, finalmente, uno intermedio para buy-ins que quedaban entre los dos rangos anteriores.

Esta es la pinta que tiene un libro de contabilidad para un festival del tamaño y la importancia de las WSOP

Paquete Nº Eventos Buy-ins ITMs Premios ROI
High 5 525.000$ 1 1.725.838$ 228,73%
Mid 24 186.200$ 6 291.579,52$ 56,59%
Low 29 48.800$ 9 25.333,40$ -48,09%
Total 58 760.000$ 16 2.042.752,92$ 168,78%

Negreanu no es el único que se atreve a hacer balance de las WSOP con la libreta de ahorros en la mano.

El ex-compañero de Daniel en el Team Pro de Pokerstars, Ramón Colillas, también quiso dar fe de como fueron sus WSOP y su EPT Madrid, dando de paso alguna pistilla de los gastos que puede acarrear mantener el ritmo de viajes y estilo de vida de hotel que exige la profesión -sin contar el valor del anillo de pedida, que seguro que valga lo que valga es poco para lo que se merece la agraciada ;)-.

Hay otros factores que pueden arreglar o estropear el viaje, como por ejemplo las visitas a las mesas de cash. Valga el ejemplo de Ka Kwan Lau, que ha demostrado en las WSOP que a nivel de PLO hay muy, muy poquitos jugadore que le pudieran mirar por encima del hombro en Las Vegas. Juan ha desarrollado una aplicación para contabilizar los resultados de sus sesiones en vivo, y en la pantalla que puso de ejemplo en su Twitter se puede ver que esta vez el cash no le ha descuadrado el cajero.

Por eso, cada vez que utilizamos un dato para poner en contexto a un jugador, procuramos establecer la intención del comentario. Si recalcamos que el jugador X es campeón del tal o cual torneo, eso le sitúa como un jugador habitual del circuito, que tiene banca para jugar en ciertos torneos, ya sea por sus éxitos en el poker o la confianza que genera en los bancadores, y que ya ha logrado batir fields con un porcentaje importante de pros. Ni más ni menos.

Otra lectura importante que se puede sacar de esta noticia es que la caza del brazalete es muy cara, ¡carí­sima! 760.000$, qué locura.

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