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El ascenso imparable de Sofía Lovgren

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Puede parecer que a Sofí­a Lovgren le hayan puesto el éxito en el poker en bandeja. Su primer contrato de patrocinio le cayó con 20 añitos, en la sala PKR, y ahoras ejerce de embajadora de 888Poker viajando por el mundo tras la estela de los mejores torneos.

En los últimos tiempos ha habido algo de roce en las redes sociales porque a alguna gente le costaba conciliar que una chica de buen ver y con enchufe trifásico en el perseguido paraí­so de los equipos de profesionales pudiera intercalar en su Instagram docenas de imágenes de castillos de fichas erigidos con plástico con valor de muchos miles de dólares en las mesas de cash de medio mundo, en vez de limitarse a subir fotos en las piscinas de los hoteles y los restaurantes de las ciudades que visita.

Como si el arquetipo de niña mona con parche solo casara con sonreir para la foto y quedar eliminada rapidito en los torneos, con el trabajo de airear la marca bien cumplido. Y listo. A comprar, o a la playa.

Ya de por sí­, esa idea, pelí­n machista, y que poco tiene ya que ver con la mayorí­a de las jugadoras del circuito, en el caso de Sofí­a es completamente errónea. En realidad se trata de una jugadora que aprendió el poker desde la base, que juega principalmente cash con el capital que construyó desde cero, y que sigue ejerciendo un control férreo de su banca, como le explicó a Pokernews.

Construí­ mi banca paso a paso, desde los microniveles más bajos, y fui escalando niveles.

Nunca he jugado high stakes. Jugar niveles por debajo de mi banca, combinado con un buen control del tilt, me permite asimilar las sesiones perdedoras de manera muy sencilla. He jugado un gran volumen de cash, millones de manos, que es algo que también reduce la varianza.

Claro que he tenido malas rachas, como la de comienzos de 2011, en la que parecí­a que no podí­a ganar ni una mano y me estaban metiendo two-outers todo el rato. Parecí­a que era imposible ganar, jugara lo bien que jugara. Tuve que recordarme a mí­ misma que las cosas cambiarí­an en algún momento , siempre que jugara mi mejor juego y siguiera mejorando. Cuando volvió la suerte, estaba dispuesta para subir niveles y gané más que nunca.

Esa banca de la que habla Sofí­a tiene su origen en los freerolls y maduró tras aprender que la banca no es infinita.

Empecé a ver poker en la tele con mi padre. Parecí­a divertido y empecé a montar partidas con mis hermanos y mis amigos. Un dí­a después de la escuela, mi hermano me enseño el poker online, y gané uno de los primeros freerolls que jugué. Tení­a 16 años y mis padres no me dejaan jugar con mi dinero, así­ que empecé con los torneos gratuitos. Me enamoré de la emoción y de la adrenalina de llegar lejos en un torneo.

Mientras estaba en el instituto, la cifra de su cajero creció hasta los 4.000$, pero ese primer capital acabó fundido.

Recuerdo que staba bastante frustrada, como puedes imaginer. Depsués de cumplir 18, transferí­ mis últimos 50$ a PKRy empecé de nuevo. Me tiré un montón de horas en los niveles bajos, una buena práctica de gestión de banca y paciencia. después de un año de jugar en esos niveles e ir subiendopoco a poco hasta NL200, convertí­ los 50$ en 60.000$.

El equipo de marketing de la sala se dio cuenta de la tenacidad de Sofí­a, y la invitaron a una entrevista en Londres, para su revista. Poco después, le hicieron llegar la oferta para ser la primera mujer en formar parte de su equipo de profesionales.

Pese a que su pertenencia al equipo de embajadores de distintas salas le obligaba a acudir a más torneos, y Sofí­a encontró bastante divertido viajar en el circuito, ha mantenido las pautas que aprendió mientras construí­a su banca en los microlí­mites.

Siempre he pensado que es más inteligente vivir del cash, porque la varianza es menor que en los torneos. A mí­ me gusta jugar deepstack, tener que pensar y jugar botes grandes.

Lovgren ha encontrado el equilibrio entre la vida social y el poker, primero, y entre sus obligaciones como actual embajadora de 88Poker y su estilo de juego, después.

Debo confesar que era una obsesa del poker, y me pasaba los fines de semana pegadaa la pantalla y apretando botones. Me doy cuenta de que podí­a haber pasado más tiempo con mis amigos, pero no me arrepiento,. Así­ desarrollé más rápido mis habilidades y encontré una carrera y un estilo de vida que adoro.

Ahora tengo un equilibrio mucho mayor, con estilo de vida más saludable, y paso más tiempo con mis amigos y mi famila. Me gusta el aspecto del poker en vivo que combina jugar y conocer a gente nueva.

El año pasado, que estuve soltera, me decidí­ a aprovechar la oportunidad de viajar más y jugar cash alrededor del mundo. Lo bueno es que el nivel en el vivo es más bajo que en el online, y aunque el ritmo puede llegar a ser mucho más lento, a veces el valor es super bueno.

Ahora estoy de vuelta en Suecia, jugando en 888Poker, A partir del otoño y durante todo el año que viene tengo planeada un agenda de viajes muy apretada. Voy a jugar torneos que nunca jugué, como el Asian Championship of Poker, en Macao, y varios eventos del WPT, como los del Bellagio y el el de Montreal. Tengo planes de jugar mucho cash y prometo subir nuevos y más creativos casrtillso de fichas.

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