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10 soluciones para varios dilemas post-flop

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Para la mayorí­a de los jugadores que se inician en el poker el juego preflop no supone un gran problema, al menos no a grandes rasgos. Pueden evitar meterse en muchos problemas mediante una selección de manos tight, con las que las decisiones resultan sencillas a priori. Sin embargo, todo cambia cuando las comunitarias caen sobre el tapete. Y es que el juego post-flop abre un montón de posibilidades dependiendo del tipo de mano que se tenga, del bote que haya o del rival/es que se tenga enfrente por ejemplo.

Para intentar dar una liviana idea sobre como afrontar el juego post-flop, os dejamos 10 consejos o soluciones a 10 tí­picos dilemas a los que se enfrentan los jugadores. Estas soluciones son aportadas por el jugador profesional y miembro de la escuela ‘Ivey Poker’, Mat Frankland.

1-. ¿Cuánto apostar?:

Esta es la primera duda que surge cuando llega el turno de actuar tras el flop. El consejo de Mat para los principiantes que se encuentren ante esta situación es que traten de realizar una apuesta de continuación siempre del mismo tamaño porcentual con respecto al bote, a menos que exista una razón especí­fica para variar este comportamiento.

Una de estas razones especí­ficas puede ser el tamaño del stack, tanto el propio como el del rival. Por ejemplo, supongamos que ambos jugadores cuentan en ese momento con una pila de fichas muy profunda, en este caso, cuando tengamos una mano muy fuerte, la apuesta de continuación debe ser algo mayor a la habitual con la finalidad de que todas las fichas acaben en el centro de la mesa.

2-. ¿Por qué apostar?:

Según el profesional la mayorí­a de los jugadores principiantes realizan apuestas de continuación sistemáticamente, sin llevar a cabo un proceso de reflexión que les ayudarí­a a tomar mejores decisiones. Para ejemplificar esta situación, Frankland nos muestra una mano. En ella un jugador con posición tiene sa ha y el flop es dj d8 c7. La mayor parte de los jugadores ‘nuevos’ en el juego apostarí­an su pareja de ases tras el check de su rival, sin embargo esta es una situación perfecta para pasar, por tres razones:

a) No se compromete a enfrentarse a una subida en un flop tan coordinado.

b) Esconde la fuerza real de su mano, con lo que una carta ‘blanca’ en el turn y un nuevo check del rival puede ayudar a obtener una o dos calles de valor que difí­cilmente se conseguirí­an en el flop.

c) No merece la pena realizar una apuesta de continuación por que es extremadamente complicado obtener tres calles de valor con ese board.

3-. Tamaño de los stacks:

Importantí­simo tener siempre claro cuál es nuestro stack y el de nuestro rival, sobre todo a la hora de jugar una mano media. Por ejemplo en un board sj h3 c2, no se jugará de igual forma hj st cuando el stack efectivo sea de 100 ciegas grandes a cuando sea de 20 ciegas grandes. Con 100 ciegas se debe pasar en el flop si se tiene posición ya que raramente sacarás tres apuestas a una mano peor y no quieres llegar al river después de apostar flop y turn y tener que enfrentarte a una decisión complicada. Sin embargo, con 20 ciegas puedes realizar una apuesta de continuación sabiendo que estás totalmente comprometido con el bote.

4-. ¿Qué sucederá después?:

Esta es una muy buena pregunta para hacerse en el flop. Según Frankland, una buena estrategia consiste en preguntarse en el flop que va a ocurrir en el turn y en el river dependiendo de la decisión que tomemos. Mediante este proceso, similar al que se lleva a cabo en el ajedrez a la hora de realizar un movimiento, se mejorará la decisión del flop.

5-. Identificación del oponente:

Otro de los aspectos importantí­simos dentro del juego. La identificación del estilo de juego del adversario ayuda enormemente a la hora de realizar una apuesta de continuación o no. Es lógico que no se actuará de la misma forma contra un jugador agresivo que sube todos sus proyectos que contra un jugador pasivo que se limita a pagar y pagar buscando mejorar su mano.

6-. ¿Qué tiene mi rival?:

Los jugadores principiantes tienden a caer en dos errores con respecto a este sentido: el primero es directamente no pararse a pensar en la mano del rival, mientras que el segundo es adjudicarle una mano especí­fica.

Ambas opciones son incorrectas, ya que el proceso correcto es pensar en el rango aproximado de manos que el adversario puede tener, analizando así­ como impacta en el board y en que porcentaje supera o no a mi mano. Todo esto combinado con las tendencias del rival a la hora de jugar los proyectos o las parejas debe ser de gran ayuda para decidir si realizar una apuesta de continuación o no.

7-. ¿Qué significa su apuesta?:

Cambiamos de escenario y dejamos de ser el agresor inicial para convertirnos en el ‘caller’ preflop. Una vez han caí­do las comunitarias y nuestro rival realiza la apuesta de continuación podemos obtener valiosa información gracias al tamaño de esa apuesta. La razón es que muchos jugadores no cambian sus patrones, apostando más o menos dependiendo de la fuerza de su mano.

8-. ¿Qué cree que tengo?:

La percepción que tu rival tenga de tu mano es mucho más importante que tus propias cartas. Si tu rival percibe tu como fuerte en un determinado board es completamente indeferente que poseas una mano débil, ya que el abandonará igualmente. Esto también ocurrirá a la inversa, habrá situaciones en las que poseas una mano muy fuerte y tu rival perciba que no tienes nada. En ambas situaciones el valor está en apostar.

9-. ¿Es flotar una buena idea?:

La mayorí­a de los jugadores principiantes no tienen este concepto en su repertorio, sin embargo a menudo puede resultar muy efectiva. En primer lugar se puede flotar con una mano muy fuerte con la intención de que nuestro rival continue con sus faroles. La segunda opción es flotar una calle con una jugada mala o inexistente con la intención de robar el bote a la más mí­nima muestra de debilidad del rival.

10-. Tener una mente abierta:

El poker es un juego dinámico con un sinfí­n de variadades estratégicas, por lo cual es importantí­simo mantener una actitud abierta y en continuo aprendizaje, evitando caer en una rutina que a la larga te convertirá en un jugador predecible, acarreando esto pérdidas económicas.

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