Las Vegas es una tierra de sueños y oportunidades, pero también puede serlo de pesadillas. Todo esto se incrementa con la celebración de las World Series of Poker® y no hay cosa, por descabellada que sea, que no pueda ocurrir.
Ville Wahlbeck compartió algunas de sus experiencias en el Blog de PokerStars y resulta llamativo que en el primer párrafo ya define las WSOP® como algo «brutal y masoquista». Precisamente por eso va todos los años desde 2004. Normalmente se entregaba en cuerpo y alma a la vorágine, pero este año va a ser más prudente y se va a centrar en tres torneos: el 50.000$ Players Championship, el 10.000$ Pot-Limit Omaha y el Main Event.
Tanta prudencia tiene su base en experiencias pasadas que no tuvieron precisamente un final feliz. En 2006, había terminado las series con unas ganancias de unos 40.000$ gracias a un par de cajas y a las partidas de cash. Una vez eliminado en el Main Event sólo le quedaba pasar la tarde noche en Las Vegas antes de coger una avión por la mañana. Estaba en el Bellagio con un grupo de jugadores finlandeses y decidió jugar un poco al Pai Gow, un juego de cartas chino con algunas similitudes con el poker. «No me hará daño si apuesto sólo cantidades pequeñas para matar el tiempo». Ja. Cuatro horas después estaba en la ruina y apenas tenía dinero para pagar el taxi y comer un bocadillo en el aeropuerto.
Entre 2005 y 2007, le pareció buena idea jugar torneos a diario y después ir a jugar cash hasta que el cuerpo aguantase. Estuvo durante un mes y medio jugando 20 horas seguidas y durmiendo sólo 4. En los descansos de los torneos se iba a echar una siestecita al coche, pero cualquiera que haya estado en Las Vegas sabe que en verano la temperatura gira en torno a los 45º centígrados, por lo que no parecía una idea muy buena. Tardó tres años en cambiar esa rutina, pero los resultados mandan y acabó dándose cuenta de que el descanso es más importante que jugar muchas horas.
En 2004, estaba jugando un evento de Stud de 5.000$ de buy in. No tenía muchos puntos cuando llegó el descanso de la cena, pero con un double up o dos podría volver a meterse en el torneo. Como no tenía hambre se fue a las tragaperras y estuvo jugando durante hora y media. Perdió 2.000$ y volvió a la mesa. Fue entonces cuando vio que en su sitio estaba sentado otro jugador. No se trataba del descanso para la cena, sino de un descanso normal y su stack había sido devorado por las ciegas.
Este tipo de cosas pueden ocurrir y no son tan malas si sirven para aprender la lección. En 2008 no fue a las WSOP®. Supongo que necesitaba ordenar las ideas y desintoxicarse un poco. En 2009 volvió y ganó un brazalete, firmó otras 3 mesas finales y abandonó Las Vegas con más de 1 millón de dólares de beneficio. Así da gusto. Si las pesadillas se transforman finalmente en sueños, bienvenidas sean.
Juega en PokerStars y haz realidad tus sueños. No hace falta que vivas primero una pesadilla. Eso se lo podemos dejar a Ville Wahlbeck.
