El 2013 no ha sido el mejor año para Vanessa Rousso a nivel pokerístico. La Team Pro de PokerStars sólo tiene 2 pinchazos y menos de 30.000$ en beneficios. Podría parecer que está de capa caída, pero todo tiene una explicación: está centrada en su otra gran pasión, la música.
Lleva años compatibilizando ambas actividades, pero ha llegado el momento de dar un paso al frente en los escenarios. Desde que conoció a Lisa Pittman, DJ residente del club Marquee, en Las Vegas, su vida ha dado un giro tremendo y ha aparcado la mesa de poker para dedicarse a la mesa de mezclas.
La verdad, a mí esto me huele al típico caso de famoso que se aprovecha de su imagen para dedicarse a cosas para las que no está realmente preparado. Ni siquiera escuché la música que hace, pero soy así de desconfiado y declaraciones como ésta no ayudan: «Hice mi investigación y descubrí que Berkley fue la mejor escuela de música contemporánea».
Es como si dice que estuvo investigando y descubrió que había un señor que se llamaba Mozart. En fin… el caso es que parece que le va bien. «Cuando presenté mis trabajos en la escuela me di cuenta de que tenía una especia de talento. Al resto de compañeros de clase parecía que realmente les gustaba lo que hacía. A menudo, la gente me dice que se podría escuchar mi música en la radio».
Si pagas, por supuesto que tu música puede sonar en la radio. «Es muy difícil hacer música. Puede llevar entre 60 y 180 horas de trabajo para hacer una canción de 2 ó 3 minutos». Si es así, ¿qué es más rentable para Vanessa, la música o el poker?
Supongo que con la música debe de estar haciendo una buena pasta o por lo menos más dinero que jugando al poker. Sea como sea, su imagen como Team Pro de PokerStars sale reforzada con su incursión en la música y por eso la sala de la pica roja la fomenta con un vídeo molón.
Vanessa, escucharé tu música a ver de qué se trata, pero no pondría la mano en el fuego por ti ni loco.
