Los jugadores profesionales no se ponen de acuerdo en si la forma de combatir la fatiga radica en la mente o en el cuerpo, pero todos ellos son conscientes de que uno de los peores enemigos que pueden tener en la mesas es el cansancio.
Cuando un jugador padece agotamiento, esto perjudica inevitablemente a su concentración y a su capacidad para tomar decisiones, algo que resulta fundamental cuando estamos jugado al poker.
Existen pros que se decantan por el «mens sana in corpore sano«. Véase el caso del hipermusculado Jason Koon. Además de acumular unas ganancias de 1,9 millones de dólares en torneos presenciales y ser un experto jugador de cash, Koon podría ser portada de Men’s Health. No hay más que ver su condición física para entender de lo que estamos hablando.

Jason Koon
Sin embargo, resulta mucho más común la opinión de jugadores que se decantan por entrenar su mente para afrontar el cansancio que puede conllevar multitablear o jugar torneos presenciales que duran días.
Micke Petersen es uno de esos ejemplos y recientemente le explicaba a Bluff Europe cinco consejos imprescindibles para tener éxito en el poker:
- Estar preparado.
- Realizar una buena selección de torneos.
- Jugar diferentes tipos de evento.
- Aprovechar los satélites.
- Conocer tus límites.
Especialmente en el último de los puntos es donde encontramos una relación directa con el cansancio. Esto es lo que explica Petersen:
«En lo que se refiere a la cantidad de torneos que se deben jugar, creo que es uo de los aspectos que difiere totalmente de unas personas a otras. Yo soy perfectamente capaz de jugar a pleno rendimiento durante dos o tres semanas seguidas. Sólo necesito un poco de tiempo de descanso antes y después de los torneos. Sin embargo, no hay nada de malo en tomarse un día libre para retomar fuerzas y objetivar.
Lo más importante es no jugar si estas cansado; está totalmente demostrado que no es bueno. Es inútil jugar si no te encuentras en el mejor estado posible.»
Mickey Petersen
Pero si tenemos que quedarnos con una perspectiva, esa es la de Chad Brown. El Team Pro de PokerStars ha publicado sus impresiones sobre la fatiga recientemente, en el blog de la sala de la pica roja.
Brown afirma que los jugadores regulares deben aprovechar los problemas de cansancio de sus oponentes y ser capaces de reconocer cuándo hay que parar de jugar.
A pesar de ser un jugador especializado en combatir esta debilidad, Brown afirma que durante las últimas WSOP® fue víctima de la fatiga. íl mismo cometió un grave error en el torneo No Limit Hold’em de 5.000$.
Durante el Día 1, Chad tenía una buena pila de fichas y estaba muy por encima de la media; sin embargo, durante los últimos niveles de la noche comenzó a dolerle la cabeza y a acusar cansancio. Decidió que no iba a poder jugar en un nivel óptimo y se marcó como meta terminar la jornada de la mejor manera posible.
El problema era que Brown no estaba acostumbrado a cansarse y no iba a cambiar su tipo de juego así como así. Cometió varios errores y se fue al rail antes de que sonara la campana. En otras palabras, había hecho justo lo contrario de lo que lleva predicando durante años.
Si Chad hubiera regresado a la arena el Día 2 con un número de fichas similar al que tenía durante el último nivel del Día 1, muy probablemente hubiera entrado en cobros.
«Si hubiera sido capaz de reconocer que no era tan fuerte como me hubiera gustado, habría jugado de forma más conservadora y habría evitado situaciones complejas el resto de la noche.»
Chad Brown
La moraleja de esta historia es que lo más importante es saber reconocer que estamos cansados, que nuestra habilidad para jugar al poker está mermada y que tenemos que adaptarnos a no poder jugar de la manera que nos gustaría. Tengamos en cuenta que Brown forma a otros jugadores en estos aspectos y él mismo cometió el error del que advierte a sus alumnos.
Es fundamental aprovechar el final de nuestras largas sesiones para hacer uso de la fuerza y luchar por acabar la jornada de la mejor manera posible, aprovechando las debilidades de nuestros oponentes. Pero si nos encontramos cansados o notamos que nuestra capacidad de decisión sufre las consecuencias de la extenuación, hay que saber pisar el freno y dar prioridad a los resultados.