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Shaun Harris quiere dejar de dar cartas, para que se las den

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Su nombre es Shaun Harris «The Dealer«, uno de los crupiers más respetados y reputados del mundo del poker, y que ha estado presente en los mejores festivales de todo el mundo. Sin ir más lejos, él repartió las cartas en el HU final entre Duhamel y Racener, por poner un ejemplo de sus grandes actuaciones.

Antaño, Harris era el tí­pico estudiante, apartado de la sociedad, solitario y un tanto marginado por sus compañeros de clase. Harto de esta situación, decidió cambiar su futuro, y convertirse en alguien bien valorado en su sector.
Aunque su primer trabajo en el mundo de los casinos fue como personal de seguridad, fue allá por 2005 cuando se convirtió en crupier de las WSOP®. Gracias a su carácter inconformista y siempre con ganas de mejorar, logró ser considerado como el mejor crupier de toda la cuadrilla, convirtiéndose así­ en un habitual, no solo de las WSOP®, sino también de la PCA, donde desde hace unos años, suele también ser contratado para «tirar cartas».
Lógicamente, y esto lo podrá confirmar cualquiera de los excelentes crupieres que tenemos en nuestra geografí­a, los «dealers«, y más éste que ha estado presente en jornadas tan sumamente trascendentales, son personas que ven cosas increí­bles desde una posición envidiable. Son los primeros en percibir los gestos de alegrí­a o rabia de los jugadores, y los que comparten, unas veces de mejores maneras que otras, las conversaciones con los jugadores.
Concretamente Harris tiene una gran relación con algunas de las figuras mundiales del poker, lo que le permite aprovechar los descansos, para sacar algún que otro consejo de alguno de ellos: «Tengo información por la que la gente pagarí­a mucho dinero«, acostumbra a decir.
Es por todo ello que, tras diez años tirando cartas, ahora ha decidido que ha llegado el momento de sentarse al otro lado de la mesa, y participar en la siguiente edición de las WSOP®:
«Tengo un gran amor y un gran respeto por este juego. Quiero tratar de romper el estereotipo de que los crupiers son jugadores agresivos y tremendamente malos«.
Quien sabe si su historia acabará siendo similar a la de Erick Lindgren, quien al margen de las adicciones en las que se ve envuelto en estos momentos, también comenzó en el mundo del naipe como repartidor de cartas, y en cambio ahora acumula más de ocho millones en ganancias en vivo.
Sea como sea, le deseamos suerte en su nueva etapa…
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