Inicio European Poker Tour (EPT) La salsa del EPT Barcelona: tramposillos y, como no, Gerard Piqué

La salsa del EPT Barcelona: tramposillos y, como no, Gerard Piqué

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El EPT Barcelona se ha vuelto gigantesco. Es un festival que mueve a miles de personas y millones de euros, factores ambos que multiplican el interés mediático y, de paso, las posibilidades de generar posiciones encontradas sobre cualquier tema que le toque de refilón.

Si además le echamos al guiso una pizca de Gerard Piqué, casi está garantizado que la salsa sea sabrosa y abundante.

Como era de esperar, el segundo puesto del futbolista del Barí§a en un High roller del festival le ha puesto en bandeja los titulares a las cabeceras de deportes más leí­das de nuestro paí­s. Un buen número de lectores que hasta hoy eran ignorantes de lo que sucede anualmente en Barcelona, han descubierto que el poker es una actividad competitiva capaz de atraer la atención de una figura muy relevante del deporte de nuestro paí­s, y ha enfrentado la noticia a sus prejuicios morales sobre el tema.

Nada que reprochar a quien, sin la información oportuna, ha decidido que no ve bien que se resalte esa afición en particular de uno de sus í­dolos del balompié, y se lo ha callado o lo ha comentado en petit comite. Pero claro, en la era de las redes sociales y los altavoces mediáticos, hay gente que estima necesario proclamar esa opinión al mundo. Luego, el mundo se cree con derecho a réplica, y ya la tenemos montada.

Este es el tuit que le inspiró la noticia de piqué al entrenador de baloncesto Pedro Martí­nez, máximo responsable de la faceta técnica de equipos ACB desde el año 1990.

El clásico combo que mezcla póker, casino y ludopatí­a; conceptos que suelen ir de la mano, pero que no amlgaman tan bien como alguna gente piensa. Tema delicado, abierto a prejuicios morales e ideológicos, sobre el que es tan difí­cil opinar acertadamente cuando se habla con el desconocimiento con lo que lo hace este señor como establecer una defensa proporcional y firme que no hiera sensibilidades.

Lo de la falta de información no nos lo sacamos de la manga ni es un intento de etiquetar a nadie, lo reconoce el propio Sr. Martí­nez. Aún así­, redobla sus esfuerzos por posicionarse.

Varios pesos pesados de nuestro póker entraron al trapo, con mayor o menor acierto. A pesar de cierta brusquedad inicial, Sergi Reixach, también de reciente actualidad por una sobresaliente actuación en Barcelona, fue el que mejores argumentos opuso y el que consiguió establecer diálogo con el Sr. Martí­nez. En estos casos, siempre abogamos por diferenciar al póker del resto de juegos de casino, en los que se compite contra la casa y en los que cualquier profundidad estratégica que se les quiera buscar es insuficiente para evitar que el jugador juegue con desventaja y pierda a largo plazo.

Más allá de la eterna batalla entre los que catalogan al póker como juego de casino y los que comprendemos su carácter competitivo y estratégico, que siempre estaremos lejos de ganar, la jornada del evento principal del EPT nos dejó una polémica mucho más dirigida a los conocedores de nuestro deporte. Atención a esta jugada del chino Zhou.

Ese gesto de ir a foldear para ver la reacción de su rival -alivio, decepción…-, que algunos ven acompañado de una intención permanente de espiar las cartas del rival en la postura y los movimientos de cabeza del juegador, ha resultado ser menos discutible de lo esperado. Porque no hay discusión.

En contra de alguna opinión aislada que asegura que ese tipo de fintas era el pan de cada dí­a en el póker en vivo a principios de la década, un 94% de los participantes en una encuesta de Pokerstars identifican en la acción una clara trampa.

Es más, ese mismo gesto, de haberse realizado con las fichas en vez de con las cartas, hubiera sido objeto de intervención de la dirección del torneo. Se considera «forward motion», y el jugador está obligado a completar un call o un raise con las fichas que ha movido.

El único eximente que se le puede aplicar al jugador es que proviene de una cultura muy distinta en lo que respecta al póker en vivo. En China, cierto tipo de comportamientos, como por ejemplo los slowrolls, no están tan mal vistos como en el resto del mundo. Cabe la remota posibilidad de que este tipo de jugarreta forme parte del arsenal estratégico del que este jugador se provee para jugar en su entorno, y que su amago de mostrar desconcierto cuando se le afea la jugada en el EPT sea sincero.

Consecuencias de la globalización del póker y de la capacidad de atracción que ha alcanzado el EPT. Pero vamos, que aquí­ no cuela.

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