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La salsa chorrea en las WSOP a costa de la dichosa prop bet de los tres brazaletes

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Vanessa Selbst no gana para sobresaltos. Su tristemente famosa apuesta de 1.800.000$ contra 10.000$ a que Jason Mercier no ganaba tres brazaletes en estas WSOP le está amargando las Series a la norteamericana.

Al parecer, los conocidos con los que se cruza en los pasillos del Rio le tienen la cabeza mareada de decirle lo estúpida que fue al aceptar semejante trato. Lo de estúpida lo dijo ella misma en el tuit que publicó para intentar que dejaran de darle la lata, pero lo único que consiguió es que se montara un pifostio aún mayor.

Este es el origen de todo.

Vanessa dice que estaba borracha cuando hizo la apuesta. Era sabido que su apuesta similar con Dzmitry Urbanovich, la original, la habí­a hecho una noche de farra que se les fue de sa manos, pero esta era la primera noticia de que la segunda con Mercier también se produjera en esas circunstancias. Además, Vanessa deja caer que intentó pagarle a Mercier una compensación peor olvidarse de la apuesta, y que Jason le rechazó.

De inmediato saltaron un montón de seguidores de su cuenta para pedir explicaciones. ¿Insinúa que Jason Mercier se aprovechó de su estado? Pues sí­, y piensa que esa circunstancia deberí­a haber tenido mucho peso en las «negociaciones» para aparcar la apuesta. Pero otros se preguntaban; ¿A qué viene ahora esto, es porque Mercier está a punto de ganar su segundo brazalete?

La que se montó fue tal que Vanessa decidió exponer su versión de los hechos en estos dos textos separados, publicados así­ por las limitaciones de Twitter.

El resumen es el siguiente.

Estando de borrachera hizo una apuesta tonta con Urbanovich, de la que se arrepintió al dí­a siguiente. El problema es que la hizo con gente de la prensa delante y se publicó de inmediato. Un par de dí­as más tarde, otra vez bajo los efectos del alcohol, pensó que era buena idea protegerse apostando con más gente. Gran tonterí­a, porque así­ solo logras que haya más posibilidades de que alguien lo logre. Mercier estaba a la caí­da y aceptó una nueva apuesta.

Al parecer, cuando estuvo en condiciones de razonar se dio cuenta de su error e intentó que Mercier aceptara 1.000$ por olvidarse del tema, pero no le vio interesado. Más tarde, cuando Mercier alcanzó el dí­a 2 del Campeonato de Razz y ya llevaba un brazalete en la muñeca, Vanessa le explicó que no le habí­a parecido bien «que no tuviera compasión», que no le dejara desdecirse de aquella dadas las circunstancias y le ofreció 100.000$ , pero Mercier volvió a rechazar el dinero.

Los comentarios a favor y en contra se fueron agriando y Vanessa dejó caer que Mercier tendrí­a complicado cobrar en un tribunal. Lo que faltaba para acabar de ponerle el turbo al ventilador y que el abono se esparciera bien.

A todo esto, alguno aún piensa que la apuesta no era del todo mala, pero Vanessa cree que ha sobreestimado la liquidez que hay en el poker y está viendo que hay torneos a los que les cuesta llegar a los 100 jugadores.

Jason, por su parte, dice que no se siente un depredador. Le ofreció la apuesta y «ella cogió la pasta y se rió de mí­».

El de Florida no lo piensa poner nada fácil. Todo este lí­o se montó cuando estaba 10º de 45 jugadores en el Campeonato de Razz.Ahora está 1º de los ocho jugadores que buscan la mesa final.

Como lo gane… ¡Ketchup para todos!

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