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Realidad y ficción sobre la desaparición de Tom Dwan de la vida pública

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En el último festival de High Rollers de Manila, las Triton Series, se pudo comprobar de nuevo que Tom Dwan está vivito y coleando. El estadounidense hizo su aparición en el torneo principal, y como cada vez que se deja ver, se reflotan los hilos sobre él en los foros.

Dwan es probablemente el jugador que más literatura ha generado en Internet, por encima incluso de «Isildur1». «durrrr» es una especie de sí­mbolo de la comunidad, uno de los muchos que comentaban estrategia de microlí­mites en 2+2, y que en espacio de pocos meses, consiguió ir subiendo niveles hasta jugar y derrotar a los highstakers más renombrados a finales de la época pasada.

Después de conquistar el poker online pasó a formar parte de las alineaciones favoritas del público en los programas de televisión del tipo Poker After Dark, y, como colofón a su ascenso a la cima, consiguió acceso a las partidas privadas más caras de Las Vegas y Macao.

La leyenda de Dwan se engrandeció con el Black Friday. La privacidad que exigen esas partidas de high stakes en vivo coincidieron con la intervención federal contra las salas online en Estados Unidos, y Dwan desapareció del mapa.

Siendo como era uno de los referentes de la audiencia, la curiosidad sobre sus idas y venidas dieron lugar a toda clase de rumores. No ayudó que Tom dejara un buen número de situaciones inacabadas, como su reto contra Jungleman, la naturaleza de su relación con Full Tilt o el abandono de los foros.

Empezó a ser complicado distinguir la realidad y la ficción sobre su estado. La gente empezó a contrastar los escasos avistamientos de Dwan como si fueran fotos falsas de un Big Foot o del monstruo del Lago Ness.

Muchos dijeron que, al principio, quiso poner distancia con el asunto Full Tilt y, de paso, librarse de deudas como la que se iba acumulando con Dan Cates. Las reglas del reto incluí­an multas por incomparecencia, y las cantidades empezaban a dispararse. Más tarde, se hablo de una supuesta bancarrota, como no.

A principios de 2013, se le relacionó con el cí­rculo mafioso que se beneficiaba de las partidas de high stakes organizadas por Molly Bloom, otra razón para buscar el anonimato. Sin embargo, cuando resucitó Full Tilt, Dwan aceptó pasar a formar parte del equipo de profesionales de la sala. Un factor que deberí­a ser normalizador, se tornó fuente de más polémica cuando abandonó el patrocinio por la puerta falsa y en tiempo récord.

Cuando la policí­a de Las Vegas destapó la red de apuestas que montó Paul Phua durante las WSOP de 2014, se relacionaron los problemas legales del malayo con serios problemas económicos para Dwan, supuestamente dependiente del bancaje del millonario.

Rumores infundados tan bestias como que Dwan estaba secuestrado por las Trí­adas, obligado a jugar para ellos para saldar deudas gigantescas, fueron sorprendentemente aceptados como reales en hilos de docenas de páginas. Los más amables daban por hecho que se habí­a convertido en la mascota de un millonario que le bancaba al 100%, solo por la posibilidad de repartir las ganancias que Tom sacaba regularmente de las mesas. Una cómoda vida de mantenido, por así­ decirlo.

La realidad parece ser más amable y mundana para Tom. Una de las fuentes más cercanas a su rutina diaria, Winfred Yu, el manager del Poker King Club donde se juega el Big Game de Macao, también estuvo en Manila, y habló sobre lo que ha venido haciendo Tom durante estos años.

Tom tiene acceso a las partidas más grandes porque es un tipo que cae de maravilla y da muchí­sima acción. A los VIPs les encanta la acción que les da. He leí­do muchas historias sobre que Tom estaba secuestrado por las Trí­adas, o que dependí­a de bancadores, pero eso es completamente falso.

Hoy, Tom y Dan Cattes se han sentado a la misma mesa… En el evento de ayer, también compartieron mesa, y estuvieron conversando amigablemente. Si la comunidad del poker aún se pregunta si existe tensión entre ellos por culpa del Durr Challenge, por lo que se ha visto, parece que se llevan bien.

No es secreto ninguno que Tom es uno de los seguidores más entusiastas del Poker King Club. Dwan empezó a ir a nuestras partidas de high stakes hace seis años y sigue yendo hoy en dí­a. Se ha convertido en uno de los jugadores más bienvenidos en las partidas más caras, debido a la camaraderí­a que ha establecido con los VIPs asiáticos. Durante los años en los que se supone que estaba desaparecido, Dwan estaba tocando fieltro en Macao, e incluso contrató un profesor de mandarí­n para aprender a hablar con ellos.

Ahora, Dwan se ha desplazado temporalmente a Manila, la nueva capital del poker asiático, y en verano se ha dejado ver por los casinos de Montenegro. Cosas de highstaker, cosas de baller. A Dwan le va bien

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