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Ramón Colillas no se pudo interponer entre WhatifGod y su segundo EPT Online

Aún así, el Team Pro remata su temporada con un premio de 276.741$ y un sueño cmplido, jugar la final del circuito europeo por excelencia.

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Ramón Colillas hizo lo posible y lo imposible por evitar el reencuentro del campeón sueco «WhatifGod» con el título del EPT Online, que ya había obtenido en la edición de 2020. Pero no fue suficiente.

El Team Pro hispano disfrutó de 48 horas de liderato indiscutible de un field de 402 entradas, pero quedaba el más complicado de los escollos, la mesa final.

Una sucesión de buenas cartas y buenas decisiones levantó una barrera infranqueable entre el trío de cabeza y el resto de jugadores. Christian Rudolph y «WhatifGod» se llevaron casi todas las manos de las primeras órbitas, y Ramón se mantuvo integrado en el grupo de cabeza gestionando los botes medios con cautela.

Era cuestión de tiempo que la baraja empezara a repartirse de una manera más democrática. Rudolph perdió comba, y su cuota de protagonismo en la partida recayó en «Mr. Boxes», que estuvo especialmente intuitivo en el juego preflop.

Los dos grandes favoritos al título se mostraron pacientes y evitaron doblar a los shortstacks. «WhatifGod» siguió la senda más segura, elegir los spots para ir eliminando rivales, mientras que Ramón se enzarzó en una batalla personal contra «WATnlos» que volvió a meter al austriaco en la partida.

La mesa a tres fue tensa y muy trabajada por parte de todos los implicados, pero ni siquiera una fracción de lo que lo fue el heads-up, después de que Rudolph diera todo de sí y cayera a manos del sueco.

El líder perpetuo de la edición 2021 del EPT Online y el campeón de la edición de 2020 desplegaron todas sus artes en un complicado heads-up que que tuvo varios giros de guión.

El que más afectó al desenlace fue el flip que tuvo Ramón para proclamarse campeón después de pelear una remontada que tardó más de una hora en construir. El sueco se encomendó a los 55 para robar preflop y Ramón pagó con AQ. La parejita esquivó las cartas altas y devolvió la igualdad al marcador.

La partida debió haber terminado antes, cuando un color salvó in extremis al español en un all-in con A5s contra KK, lo comido por lo servido. Borrón y cuenta nueva y a seguir peleando, ahora con los stacks parejos.

Una secuencia en la que el sueco se cobró un color y a renglón seguido un 5bet preflop con KK contra A9 -que Ramón foldeó-, le dio la ventaja definitiva al aspirante al doblete.

En la mano final, el español, que llevaba un rato esperando encontrar un hueco en la coraza del campeón, se enfrentó a un all-in con tres diamantes en mesa, el as del palo en la mano y una segunda pareja con la que derribar los faroles del sueco. Normalmente, llevar el as de diamantes en tu mano restringe el rango de robos en el rango del contrario, pero Colillas vio algo que no cuadraba en la línea de «WhatifGod» y pagó para toparse con el color.

 

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