La voluntad está clara: España, Italia y Francia quieren compartir liquidez, pero hay ciertos problemas técnicos. La buena noticia es que Francia está cada vez más por la labor.
El obstáculo más grande para los franceses es la burocracia, ya que todo tendría que pasar por una nueva ley y el parlamento no cuenta con una mayoría sólida en favor del juego. Aun así, se están dando pasos hacia la apertura en un proyecto de ley que incluye permisos para poder prácticar nuevas modalidades de poker. Hasta ahora, en Francia, sólo se podía jugar al Hold’em y al Omaha.
Otro de los obstáculos serían las diferentes maneras de calcular los impuestos. En italia, son del 20%, en España del 25% y en Francia del 40%. Para Jean-Franí§ois Violotte, presidente de ARJEL, eso no sería ningún problema. «Es posible compartir un field internacional de jugadores con España e Italia, incluso con distintos sistemas de impuestos. El problema es éste: nuestros países socios no requieren cambios legislativos para estructurar un sistema de liquidez internacional, pero nosotros sí requerimos una nueva legislación».
Si esto es así, ¿por qué España e Italia no unen ya sus pools y que Francia lo haga cuando esté preparada? Seguro que ver cómo mejoran las cosas para nosotros les animaría a dar el paso necesario a nivel legislativo.
El problema, según Violotte es que «todavía existen algunas cuestiones muy complejas de resolver a nivel técnico«. Los problemas tienen solución, por eso se llaman problemas, y espero que unos no sean un lastre para los otros y en cuanto haya dos países preparados se lancen de cabeza hacia la liquidez compartida.
Es el futuro, es la solución, y cuanto antes llegue mejor. No hay que esperar a los vecinos, que se espabilen.
