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El Pokerstars Players Championship se establece ya en su día 1 como referencia en el circuito

Cuando Bruce Buffer, la icónica voz que ha anunciado tantos y tantos gloriosos combates en los rings y los octógonos montados en los casinos más importantes de Las Vegas, dejó morir el último eco del resonante «shuffle up and deal» con que dio inicio al torneo, el Pokerstars Players Championship entró inmediatamente en el panteón de los mejores torneos de la historia del poker.

La sala que ostentó el monopolio de facto en el poker online durante el último lustro lleva planeando más de un año la respuesta a la pujanza de sus competidores. El descaro con el que se han presentado al mundo los MILLIONS de partypoker o la pelea que plantea Winamax en el mayor mercado regulado de poker online han espoleado a un equipo que ya era referencia mundial en la organización de eventos en el circuito.

La brillante idea de conformar una heterogénea pero potentí­sima hueste de clasificados online y hacer saltar la barricada en forma de entrada de 25.000$ que separa a la élite de los High Rollers de la plebe, ha congregado a una verdadera marea humana en los salones del resort Atlantis de Bahamas.

Hace 11 años y medio, en el cénit de la conocida como la época dorada del poker, el WPT Championship estableció una marca de 639 jugadores como mayor field registrado en un torneo de este precio. Era un sí­mbolo de excelencia comparable a los 8,90 de Bob Beamon en salto de longitud en las olimpiadas de México o los insuperables 800 metros que Jarmila Kratochvilova y su poco escrupuloso equipo médico devoraron en Munich en 1983.

Habí­a más jugadores aplaudiendo los rugidos de Buffer sentados a las mesas del PSPC. El registro ni se ha cerrado todaví­a, y la cuenta ha sobrepasado ya los 1.000 jugadores. Aunque el Willy Wonka de Pokerstars nunca hubiera impreso los 320 Platinum Pass escondidos en sus barras de chocolate el field seguirí­a siendo histórico.

Pero el secreto del éxito reside precisamente en la genialidad que suponen los Platinum Pass. Miles de jugadores de todo el mundo han soñado durante los últimos 14 meses con hacerse con uno de ellos, y otros varios centenares han sabido reconocer desde el principio el valor que esta ilusión añadí­a al torneo y han apartado el dinero de la entrada de su presupuesto anual u ofrecido acción a sus bancadores para no perderse el PSPC. Los leones y las gacelas, contentos por igual a la espera de una lluvia torrencial de dinero sobre sus cabezas.

El PSPC asciende de manera automática a la categorí­a de lugar de peregrinación para los jugadores de poker, por encima quizá del nivel de una final de un EPT o del WPT, y probablemente solo a la sombra del Main Event de las WSOP.

Hablando del Main de las WSOP, Pokerstars no ha necesitado forzar en lo más mí­nimo los paralelismos con el torneo de poker en vivo por excelencia. Estrellas mediáticas como Sergio Garcí­a, el ex-NBA Paul Pierce o el rey del skateboard Tony Hawk se han dejado fotografiar con los naipes en la mano; Phil Hellmuth se ha asegurado de hacer notar su entrada tardí­a en el evento y los dinosaurios de Las Vegas como Erik Seidel, Jennifer Harman-Traniello o Daniel Negreanu han tomado el avión para darle al Atlantis un color similar al del Rio en un dí­a grande. Hasta jugadores que se hallaban apartados temporalmente del tapete por la paternidad, como Jason Mercier, o por la persecución de una carrera en la MMA, como Terrence Chan, han hecho las maletas y se han plantado en el aeropuerto.

Es un pecado decir que el poker ha sido lo de menos en este dí­a 1. El poker ha sido lo de más. Ha ganado una referencia en el calendario, un objetivo para cualquier aficionado, un dí­a reservado en rojo en la agenda de cualquier profesional. Pero con el registro sin cerrar -el provisional está en 1.014 entradas-, un remanente de todaví­a 745 jugadores con sitio en el dí­a 2 y una lista de premios fantasma que no define del todo los millones de dólares en que se bañarán los finalistas, nos vamos a permitir la herejí­a.

En lo que sí­ nos vamos a fijar muy especialmente es en el desempeño de los españoles presentes en el torneo. Lleva ya un rato en portada el seat draw con todos los datos sobre puntajes y asientos de todos los jugadores con nacionalidad española que van a formar parte del inicio del dí­a 2. Puedes consultar y utilizar la referencia a tu gusto, pero te podemos adelantar que hay en estos momentos 30 clasificados para el dí­a 2, 10 de ellos merced a un Platinum Pass, y que nuestro chipleader es Juan Ollero, con 229.900 puntos, invitado a Bahamas como ganador de un all-in shootout durante el SCOOP de Pokerstars.es.

Ollero es 11º en la general, que por ahora está comandada por el High Roller Talal Shakerchi. El inversor británicologró que le pagaran un par de sets flopeados en niveles avanzados, uno de ellos ante el alemán Daniel Strelitz, y se ha colocado muy por encima del resto de la competición.

  1. Talal Shakerchi 425.300
  2. Dan O’Brien 301.200
  3. Alexis Gavin 267.000
  4. Andrei Kurov (Platinum Pass) 260.400
  5. Shyam Srinivasan 254.000
  6. Salvatore Donato (Platinum Pass) 252.700
  7. Dylan Wilkerson 244.300
  8. Jonathan Dokler 240.100
  9. Pavel Veksler 230.300
  10. Andrew Pantling 230.000
  11. Juan Ollero Vidal (Platinum Pass) 229.900

También se sitúan por encima de los 200.000 puntos Scott Margereson, Steven Van Zadelhoff, Kristen Bicknell y Martins Adeniya. Para saciar tu curiosidad sobre el resto del quién es quién en el Atlantis de Bahamas, puedes seguir el enlace al chipcount oficial.

En nuestra home hemos insertado un enlace directo a la retransmisión en vivo del torneo. El dí­a 2 se inicia a las 18:00 horas, y hoy se irán despejando muchas de las incógnitas sobre el field, los premios y los favoritos para el torneo.

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