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Poker: El deporte del siglo XXI

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Hace muchos años ya que quedaron atrás los tiempos del póquer del Far West, en el que los pistoleros escondí­an ases en la manga y acababan a tiros por un bad beat en el «saloon», o el de las partidas con cartas marcadas en los barcos de vapor del Mississippi. Esto ya ha pasado a la historia y no es más que un elemento propio del género cinematográfico del western.

Hoy en dí­a, el póquer es un deporte y, lejos de connotaciones peyorativas, ha de ser considerado como tal. Aunque a mucha gente aún le cueste reconocerlo. La Real Academia Española define ‘deporte’ como una actividad fí­sica, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas. El póquer encaja perfectamente en dicha definición, ya que, al igual que otras disciplinas, como el ajedrez, que ya ha conseguido el reconocimiento generalizado como deporte, requiere altas dosis de concentración, agilidad mental, resistencia fí­sica, habilidad y destreza. Además, el póquer está organizado a nivel internacional en grandes competiciones de torneos, como las World Series of Poker®, el World Poker Tour o el European Poker Tour, todas ellas con premios astronómicos y un gran seguimiento mediático y popular. Pese a ser uno de los deportes más asequibles al público (mayor de edad), el póquer requiere un entrenamiento constante y un aprendizaje continuo.Y está sujeto a unas reglas y a una normativa bien especificada e internacionalmente aceptada.

Pero el póquer no es un deporte más. Junto a las caracterí­sticas ya descritas, presenta otras que, por su novedad o su adaptación a los tiempos de la nueva era digital, le permiten ser considerado como la disciplina con mayores márgenes de progreso y lo han de convertir en breve en el deporte del siglo XXI.

En primer lugar, se diferencia de otros deportes tradicionales en que puede ser practicado en vivo o virtualmente a través de Internet. La Red ha abierto un nuevo horizonte a los jugadores de póquer de todo el mundo, posibilitando el juego durante las 24 horas del dí­a, los 365 dí­as del año y desde la comodidad de tu casa. Esta continuidad y accesibilidad constituye una gran ventaja respecto a otras prácticas deportivas, que dependen de la disponibilidad de espacios fí­sicos. Internet además, libra las barreras geográficas y lingí¼í­sticas.

La edad tampoco es un problema para practicar el deporte del siglo XXI. La única condición es contar con la mayorí­a de edad legal, ya que las salas, de forma absolutamente coherente, no admiten a menores. El póquer es una disciplina más mental que fí­sica. Y siendo la experiencia una de las principales virtudes del jugador de póquer, la edad es, sin duda, una importante aliada. De hecho, algunos de los mejores jugadores del mundo superan ampliamente los 40 años (como Doyle Brunson, Dan Harrington o T.J. Cloutier).

Otra ventaja del póquer respecto a muchos deportes es que no requiere una inversión inicial fuerte. Muchos jugadores, que hoy son profesionales o semiprofesionales, empezaron a practicar este deporte jugando en torneos gratuitos con premios muy pequeños. En dichas competiciones fueron ganando dinero y en la actualidad viven de sus ganancias. Jugar al póquer es barato y puede ser muy rentable. Por Internet existen partidas y torneos que se adaptan a los bolsillos de cualquier jugador. Recordemos que Chris Moneymaker en el 2003 ganó 2,5 de Dólares en el evento principal del WSOP, con una inversión inicial de 40$.

Como un deporte más, el póquer suscita -y cada vez más- el interés de los medios de comunicación y, especialmente, de las televisiones. En los Estados Unidos lleva ya muchos años de moda. Travel Channel retransmite el World Poker Tour y la cadena ESPN ofrece en directo las World Series of Poker®. Este último evento nos puede servir de indicador para comprobar el crecimiento del póquer. En 1972, «Amarillo Slim» ganó 10.000 dólares compitiendo contra 8 jugadores. el 2001 hubo una participación de 613 jugadores y el español Juan Carlos Mortensen se llevarí­a a casa 1.500.000$. Este año 2005 han competido 5.619 jugadores por el brazalete y un premio de 7.5 millones de dólares para el ganador, siendo el triunfador Joe Hachem. Además, muchas celebridades, de diferentes ámbitos, como el cine (Ben Affleck, Tobey Maguire, James Woods, Mimi Rogers, Jennifer Tilly), la música (Patrick Bruel), la polí­tica (Richard Nixon) u otros deportes (Yevgeny Kafelnikov), han participado en torneos mostrando públicamente su apoyo y su pasión por esta disciplina.

Además de generar elevados volúmenes de negocio en Internet, la revolución digital del póquer está teniendo una influencia positiva en el medio presencial. Algunos de los casinos presenciales de toda la vida están adaptándose, con gran éxito, a la nueva situación, y muchos de ellos han conseguido beneficiarse del impulso virtual atrayendo a nuevos clientes. En España, el mejor ejemplo es el Casino de Barcelona, sede de uno de los eventos principales del European Poker Tour, televisado en España por el canal Euroesport. Debido al éxito de audiencia, Euroesport ha destinado para la temporada que viene un tiempo 10 veces superior a la temporada actual.

Otro de los factores del éxito del póquer en el nuevo siglo ha sido la extensión de una modalidad concreta: el Texas Hold’em Poker. Fácil de aprender, aunque difí­cil de dominar, esta variante del póquer presenta una peculiaridad fundamental: en ella, la suerte tendrá una incidencia mí­nima en tus resultados. En el Poker Texas Hold’em, cualquier par de cartas puede ganar, por lo que cualquier jugador principiante puede tener una sesión gloriosa, pero a la larga el jugador experimentado y formado es el que consigue beneficios y buenas clasificaciones. Con el tiempo, virtudes como el autocontrol, habilidad, disciplina, paciencia, instinto y capacidad de aprendizaje son las que marcarán el destino del jugador. Una cosa es clara, en Poker, el jugador es el dueño de su propio destino.

Por último, me gustarí­a terminar esta breve reflexión señalando que todos los jugadores de póquer estamos más o menos sensibilizados por un tema que nos preocupa. Queremos limpiar la imagen del póquer. Nuestro deporte no es practicado por tramposos, no es un foco del vicio y tampoco es ilegal. El póquer no es nocivo para la salud, ni lo tiene que ser para el bolsillo como tampoco es la principal causa de ludopatí­as. El póquer es nuestra pasión y un modo de vida: el póquer es el deporte del siglo XXI.

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