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El poker, ¿un arma para los partidos políticos?

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Yo no sé si a vosotros os pasa igual, pero últimamente me cansan mucho los polí­ticos, por decirlo finamente.

Los casos de corrupción, las imputaciones, las malversaciones y los cohechos están a la orden del dí­a entre los que nos dirigen o entre los que tratan de hacerles oposición. Da igual si son de izquierdas o de derechas. Parece que ningún partido esté libre de pecado…

Además, me molesta mucho la falta de preparación profesional generalizada entre la ahora llamada «casta», los sistemas de promoción interna de los partidos o los mecanismos de elaboración de las listas electorales cerradas que nos tenemos que comer los votantes.

Por si eso fuera poco, ahora se ha puesto de moda entre los partidos de la oposición utilizar el poker como arma arrojadiza contra el ejecutivo del PP.

¿Se nota que estoy un poco quemado, verdad?

Hace unos meses, el Grupo Parlamentario Socialista presentó una proposición no de ley en relación con la tributación del juego, instando al gobierno a eliminar la deducción de pérdidas para el cálculo de beneficios netos a efectos del IRPF. Y para justificar dicha petición, demonizaba el juego, que para ellos es «una conducta adictiva con efectos sociales indeseados«.

Yo no digo que el juego no tenga sus riesgos. Desde 2004, he conocido a varias personas que han acabado mal. Pero tampoco se puede tapar su vertiente lúdica sana.

La proposición no prosperó, pero me molestó bastante, ya que no podemos olvidar que fue el gobierno de Zapatero el que puso los cimientos de la actual Ley del Juego, siguiendo el modelo latino (francés e italiano), un marco que fracasa cada vez más, en lugar del británico (el modelo más rentable).

En su momento, el ejecutivo socialista presionó y se dio mucha prisa por aprobar la Ley del Juego y ponerla en vigor antes de las elecciones generales, con el objetivo de conseguir ingresos rápidos que sirviesen para minimizar el descalabro económico que estaba llevando al paí­s a la quiebra total.

De todas formas, no solo los socialistas han utilizado el poker o el juego como arma arrojadiza contra el gobierno.

Ayer, en el Boletí­n Oficial de las Cortes Generales apareció publicada una nueva proposición no de ley sobre la regulación del juego online, presentada por el Grupo Parlamentario Mixto, a instancia de un diputado de Esquerra Republicana de Catalunya, que solicita que no se regulen las slots y las apuestas cruzadas.

La exposición de motivos de la proposición va mucho más allá, ya que vuelve a demonizar el juego online, y especialmente el poker:

«La industria del juego ha sabido vender a la sociedad estos modelos de juegos de azar como relacionados con el deporte, especialmente el poker, evidentemente nada más lejos de la realidad, son puros juegos de azar con un componente potencialmente adictivo más alto que los denominados juegos presenciales«.

No entiendo en absoluto que mezclen las tragaperras con el poker y menos aún que lo llamen «puro juego de azar». Tampoco sé por qué dicen que es más adictivo que los juegos presenciales.

Para mí­, el poker es un deporte mental, que se basa en la habilidad, en los cálculos matemáticos y en los conocimientos psicológicos. Sin afán de polemizar, de buen rollo y con educación, me ofrezco voluntario para enseñarle al diputado de Esquerra los cientos de tablas que utilizo en mis coachings para la formación de jugadores. O si no quiere ver tantos números, que se enfrente sin poner un euro a cualquiera de nuestros pros exiliados, como hizo hace unos meses Ola Amundsgard en Noruega. Si el poker es un juego de azar, qué miedo puede tener. Seguro que tiene un 50% de probabilidad de victoria… (modo irónico on, por si no se ha notado).

Repito que el poker, igual que el juego, tiene sus riesgos, pero no tiene por qué ser la fuente de todos los males.

Hace unos dí­as, la Universidad de Bergen publicó un estudio que afirmaba que el poker es uno de los juegos que menor riesgo tiene de sufrir patologí­as. Calcularon matemáticamente factores de riesgo y el poker tení­a un «risk factor» de 1,09, un valor 8 veces inferior al bingo presencial. Por eso, también me gustarí­a saber en qué se basa al decir que es más adictivo que los juegos presenciales.

Yo no estoy en contra de la regulación. Creo que el poker online debe estar regulado, bien regulado, siguiendo el modelo inglés, no el desastroso que tenemos en España. Tampoco creo que haya que dar la vuelta a la cabeza cuando se habla de riesgos. Efectivamente los hay, pero tampoco creo que sea justo considerar el poker como un camino seguro a la ludopatí­a.

Solo pido a los polí­ticos que sean profesionales, que se documenten e informen antes de «jugar»con nuestro ocio o con nuestra forma de ganarnos la vida.

A dí­a de hoy, tengo la sensación de que el juego y el poker no son más que armas del juego polí­tico de los partidos. Me parece que les importa muy poco lo que hay detrás. El populismo y la demagogia les son mucho más útiles.

No quiero que interpretéis este artí­culo como una defensa del gobierno o una crí­tica de los partidos de la oposición. Llevo sin votar varias elecciones y creo que seguiré así­.

Solo pido respeto y profesionalidad a los polí­ticos de este paí­s.

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