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Phil Hellmuth a través del tiempo

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En marzo de 2006 llegó a los kioskos el primer número de la revista Bluff Europe. En aquella primera edición, lo más destacado era una entrevista a Phil Hellmuth y para conmemorar el lanzamiento de su número 100, este mes han vuelto a reunirse con «Poker Brat» para repasar todo lo que ha ocurrido en estos 8 años.

Hellmuth dijo entonces algunas cosas un tanto llamativas y después de tanto tiempo sigue pensando prácticamente lo mismo. No da el brazo a torce y sigue tan incisivo como siempre.

«Creo que en los negocios, de aquí­ a 5 ó 6 años, habré ganado un par de cientos de millones de dólares«, dijo Hellmuth en 2006.

Ha ganado mucho desde entonces, pero 200 millones son demasiados incluso para él. Reconoce que, visto ahora, era más un deseo que una realidad, pero le echa la culpa de no haberlo conseguido al Black Friday.

«En aquel entonces, nadie podí­a prever que todas las salas online de Estados Unidos iban a cerrar. Desafortunademente para mí­ y para los mejores jugadores, la desparición del poker online fue una desgracia mayúscula. Creo que si lo vuelven a legalizar, sobre todo en California, mis perspectivas mejorarán considerablemente».

Según Hellmuth, todo esto se podrí­a haber evitado. La industria del poker online mueve miles de millones de dólares y si hubiesen gastado 250.000$ al año para untar a los lobbies y a los senadores se podrí­a haber evitado la UIGEA (Unlawful Internet Gambling Act). «Así­ funciona Estados Unidos, ¿no? No es nada ilegal o poco ético. Siempre pensé que habrí­a lobbies encargados de que la UIGEA no saliese adelante».

Respecto a la ética, también dijo en aquella entrevista de 2006 que «si preguntas por ahí­, te darás cuenta que Phil Hellmuth ha tenido una moral y una ética perfectas durante sus últimos 20 años jugando al poker».

Y hoy en dí­a lo mantiene. Formaba parte de UltimateBet cuando saltó el escándalo del superusuario, pero su nombre salió limpio de todo aquel embrollo. También resulta curioso que resalta en varias ocasiones que nunca ha sido infiel a su esposa. Supongo que será porque ocasiones no le faltan…

«Cuando eres una celebridad, de repente, siempre hay 4 hermosas mujeres rodeándote en las discotecas. Es tí­pico», dijo en 2006.

A lo que añade hoy: «No puedo explicar por qué, lo siento si suena arrogante, pero es cierto. No lo puedo entender, no tiene sentido para mí­. De todas maneras, nunca voy a engañar a mi esposa, pero al menos puedo hablar, coquetear y divertirme un poco».

Otra de las cosas que no ha cambiado es el fanatismo de los porteros de discoteca. «Los porteros son los mayores aficionados al poker del mundo. En cuanto aparezco, me saludan y me dejan pasar sin hacer cola», decí­a en 2006 y mantiene en la actualidad.

«Ser una celebridad está bien para que alguien te pague la cuenta en el restaurante, te invite a las bebidas o simplemente te agradezca tu presencia. Es genial y probablemente no va a durar para siempre. Algo que puedo decir sobre mí­ es que ya querí­a ser rico y famoso antes de serlo, así­ que una vez conseguido, sólo puedo callar la boca y firmar autógrafos. Y eso es exactamente lo que hago. El 99% de mi vida es así­. Creo que los mejores famosos son humildes acerca de su propia fama».

Esto también tiene que ver con algo que dijo en 2006 cuando aseguró que «si caminas por ahí­ pensando todo el tiempo que eres el mejor, entonces no mejorarás».

Hellmuth es bueno, pero no siempre ha estado convencido de ello. «Durante mi carrera he ganado más torneos de Hold’em que nadie en la historia. Nadie tiene mi curriculum en esta modalidad, pero aun así­ mi confianza no es muy alta», dijo en 2006.

Las cosas empeoraron en los años venideros. «En 2011 habí­a un millón de jugadores, con Daniel Negreanu a la cabeza, que decí­an que yo no tení­a ni idea de jugar. Eso te hace perder confianza y hace que te preguntes qué es lo que estás haciendo bien y qué es lo que estás haciendo mal. Hay un equilibrio muy delicado entre confianza y ego«.

A pesar de lo que pueda parecer, Hellmuth siempre ha creí­do en sí­ mismo. «Creo que la razón por la que he sido capaz de ganar tanto dinero y conservarlo tiene mucho que ver con los derechos. Si no sientes que mereces ese dinero, entonces encontrarás una manera de perderlo».

Cree que se lo merece y cree que hay una «conexión entre conseguir grandes cosas en la vida y ser una persona honesta, honorable y caritativa». Por eso ha ayudado a recaudar más de 30 millones de dólares en los distintos eventos caritativos en los que ha participado.

Caridad al margen, respecto a su faceta de hombre de negocios…

«Me considero más un jugador de poker que un empresario. En 2006, veí­a 4 ó 5 potenciales futuros. Siempre pensé que iba a ser más un empresario que un jugador, pero no lo hice tan bien en los negocios como querí­a. No hubo tanto dinero como yo esperaba. Francamente, me estás entrevistando ahora mismo, así­ que no importa si tengo 100 millones de dólares en efectivo, 10 millones o una cifra intermedia. No hay una gran diferencia. Es muy difí­cil llegar a ser el hombre más rico del mundo. En cambio, yo he construido un legado. Tengo la oportunidad, con 13 brazaletes de las WSOP®, de convertirme en el mejor jugador de la historia del poker o, al menos, uno de los mejores. Mi legado es que la gente siga hablando de mí­ 3, 50 ó 100 años después de mi muerte».

Este año volverá a intentar lograr algo grande en las WSOP® y buscará hacer sus records todaví­a más increí­bles.

«Sólo quiero seguir adelante y lograr unos números que tal vez nunca nadie pueda lograr. Tengo un récord de 100 ITM, 49 mesas finales y 13 brazaletes, así­ que tengo que seguir mejorando esas cifras».

El futuro se presenta prometedor, pero ¿qué cambiarí­a Hellmuth si pudiese volver a los tiempos de aquella primera entrevista allá por 2006?

«Si pudiese cambiar algo, posiblemente me asegurarí­a de que tenemos el mejor lobby que se pueda tener en el Congreso y en el Senado de los Estados Unidos. Volarí­a a Washington y me asegurarí­a de que todos están poniendo el dinero donde lo tienen que poner. También creo que valorarí­a y asumirí­a de otra manera las crí­ticas que me hacen. He trabajado duro para cambiar y convertirme en mejor persona. En general, creo que soy una persona más sabia, más madura, más tranquila y más estable de lo que era entonces».

Hellmuth, como el buen vino, mejora con la edad. Aún le falta ser un poco más humilde, pero entonces no serí­a nuestro Hellmuth. Así­ funciona el mundo: con egos y con dinero.

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