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CEP de Madrid: Los pactos son para maricones

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Retomo una sección que me gusta mucho, la de «cualquier cosa es para maricones». La inicié con la ya famosa «Las odds son para maricones» y ha tenido varias versiones como «La posición es para maricones (y algunas posturas también)».

Si quieres saber quien ganó el CEP, cuando cayó un amiguete tuyo o quien se comió el bad beat más gordo, relee el seguimiento que se hizo en Poker10. Aquí­ voy a contar otras cosas que no encontrarás allí­.

Empezaré diciendo que en general el Casino Gran Madrid nos acogió con la amabilidad que es habitual. Todo el personal se desvivió para que disfrutáramos de un buen fin de semana de póquer. Las cenas, pa chuparse los deos.

Lo primero que me sorprendió es que sólo se permitieran 250 jugadores celebrándose un solo dí­a 1. Estamos en Madrid y el número de potenciales asistentes, como en Barcelona, es mucho mayor que en cualquier otra etapa. Por otro lado, a mayor número de participantes, más problemas y más tiempo de juego. No critico la decisión, pero me parece curioso, sobre todo cuando ves a muchos jugadores que se han quedado tirados.

Tampoco se celebró Paralelo, que este año es decisión del casino, no de EuroSuper Poker. Por lo menos funcionó muy bien el tema de los sits, celebrándose muchos.

Si algo destacó durante el fin de semana, fueron los pactos. Así­, de primeras, soy contrario a los pactos pero con matizaciones. Digamos que adultera el espí­ritu competitivo que se supone en todo torneo, de poker o de lanzamiento de huesos de aceituna. Por ejemplo, la negativa de Vedast a pactar en el primer Estrellas de PokerStars me pareció una decisión valiente y la que habrí­a que adoptar siempre. Chapó por él.

El Supersatélite

El viernes se produjo el primer pacto en el Supersatélite. Este tipo de pactos es habitual y para mí­ es legí­timo. Llevas muchas horas jugando, cuando faltan varios jugadores por caer se hace interminable y todos cobran el mismo premio. En tu mesa (y en todas) se produce una especie de pacto implí­cito y nadie atiza. Si cuando falta un jugador por caer te proponen que poniendo 10 ó 15 € te vas para casa cobrando los 660, los pones encantado.

Pacto final

Cuando quedaban tres jugadores se produjo otro pacto y… ¡Ni siquiera terminaron el torneo! Por lo menos las reglas del CEP penalizan esta situación otorgando a los tres jugadores los puntos del tercero.

El lunes comenté a Tizona y a Contajansen en msn que iba a escribir un artí­culo sobre los pactos y les pedí­ su opinión. A Kaveson lo he cazado esta mañana. Aquí­ vienen las matizaciones de que te hablaba antes.

Tizona sostiene que lo raro serí­a no pactar porque a esas alturas de un torneo, con esa estructura, la suerte influye muchí­simo y tu supuesta superioridad, en caso de que la tengas, desaparece. Kaveson añade una variante que no habí­a tenido en cuenta: los intereses comerciales. Si eres un jugador patrocinado, te interesa salir en la foto. Contajansen nos iba contando las manos de un torneo insulso en el que quedaban 200 tí­os y que no nos interesaba nada :).

Yo nunca habí­a visto que el torneo finalizase con el pacto, pero parece ser que eso es habitual en Madrid. Por otro lado es una tonterí­a seguir jugando por, digamos, 3.000€ después de haberse repartido 60.000 entre los tres.

Aunque la organización o la dirección prohibieran el pacto ¿cómo lo podrí­an impedir? Se van los tres al servicio y a repartirse el pastel. Un rato de paripé y se acaba la historia.

La burbuja

Aquí­ es donde se produjo el escándalo. Todos sabemos que la burbuja es uno de los momentos más transcendentales de un torneo. Los jugadores cortos de fichas se mueven menos que los ojos de Espinete esperando que caiga uno y los lí­deres de cada mesa aporrean a sabiendas de que nadie les va a toser sin llevar un cañonazo. A éstos últimos les interesa que la burbuja dure el máximo tiempo posible.

Quedan 28 jugadores y cobran 27. Si ponen 100€ cada uno el 28 cobra, pero el Sr. Zárate se niega al tener muchas fichas. Queda como el malo y el insolidario, pero para mí­ fue el único que actuó coherentemente.

Yo salí­ a fumarme un cigarro y coincidí­ con Fersan, también lí­der de su mesa, en el momento que le propusieron el pacto. Le conozco un poco y si tengo que destacar algo de él es que es un buenazo. Dijo que si todos estaban de acuerdo el no se iba a oponer, pero la carita que puso lo decí­a todo. No le hací­a ninguna gracia.

Ya me parece grave que se pacte en la burbuja, pero es mucho más grave que se permita pactar sin el acuerdo de todos los jugadores. Esto no es una cuestión democrática que pueda decidirse por mayorí­a, si no que se necesita unanimidad. Al final pactaron todos los jugadores menos Zárate. Impresentable.

Ahora los jugadores nos echamos las manos a la cabeza y criticamos a la organización, a la dirección, al portero y al maestro armero. A todo el mundo menos a nosotros mismos. La culpa es nuestra porque este tipo de pactos no deberí­an ni proponerse y en caso de ser así­ que hubiera 25 «Zárates» en vez de uno sólo.

Estoy seguro que alguno de los que propuso el pacto, corto de fichas, se hubiera negado estando entre los lí­deres, pero claro, eso nunca lo sabremos. Esperemos que no se vuelvan a ver situaciones de estas porque sólo hacen daño al poker.

Me quedo con las ganas de comentar el asunto de las normas de entrada en el casino y la indumentaria de algún jugador. Lo dejo para otro artí­culo.

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