Los jugadores de poker no son una excepción y, muchos de ellos, han tenido que sudar la gota gorda durante los años previos a su estrellato. La pregunta resulta inevitable, ¿qué hacían para ganarse la vida Phil Ivey, Daniel Negreanu, Phil Hellmuth, David «DevilFish» Ulliot , Phil Laak o Bertrand Grospellier «Elky«‘?
Negreanu, por ejemplo, trabajó en su Toronto natal y profundo, en un Subway, haciendo bocadillos.

En el caso de Ivey la cosa empeora. Uno de los jugadores mejor considerados del planeta estaba relegado a un cuartucho al lado de la caldera y se encargaba de atender las llamadas telefónicas del sindicado de policía. Increíble pero cierto. De todas formas, el bueno de Phil ya tenía claras sus aptitudes y se encargaba de limpiar a sus compañeros de trabajo en partidas privadas, como confirma la revista Bluff Europe.
Hellmuth, antes de que conquistara Las Vegas y se hiciera con la pulsera del Main Event de las World Series of Poker®, era un universitario con acné y, para sacarse unas pesetillas, trabajaba como cuidador en el Centro de Primates en Madison, Wisconsin. Las malas lenguas del periodismo especializado dicen que se encargaba de limpiar las jaulas de los homínidos, ¿podéis creerlo?.
Por su parte, Grospellier tiene una historia peculiar donde las haya. Recién comenzado el milenio, «Elky« era jugador profesional de videojuegos en Corea del Sur. Fue una estrella mundialmente conocida de StarCraft y terminó en 2.º lugar en el World Cyber Games de 2001.
Dave «Devilfish» Ulliot fue el más alocado de todos. Sus escarceos con la ley culminaron en una condena de 9 meses en la prisión de Leeds. Menos mal que su mujer le ayudó a sentar la cabeza y, desde que contrajo matrimonio hasta la actualidad, tienen una casa de empeños compartida.
Unos años antes de que Phil Laak se graduara en ingeniería mecánica desempeñó el trabajo de «Repo Man», la persona encargada de embargar aquellos coches que no son pagados en su totalidad. «En aquel momento pensé que era el mejor trabajo que podía imaginar -dice Laak- hasta que un niño rompió la ventanilla de mi coche y me amenazó con dispararme. Nunca he estado tan asustado en mi vida.»
No cabe duda de que Phil, al igual que sus compañeros del naipe, prefieren sus vidas actuales a sus años de penurias y trabajos cotidianos.