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Así es nuestro trabajo en los seguimientos

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En los últimos tiempos, me ha tocado contar a bastante gente ajena al mundo del poker, en qué consiste mi trabajo.

No me sorprendió demasiado escuchar los muchos tabúes que todaví­a existen sobre el mundo del poker en gente que nunca ha tenido ocasión de ver realmente lo que se cuece en esta industria. Al principio, me limitaba a decirles que era una especie de «periodista deportivo» que de vez en cuando cubrí­a algunos eventos, pero más tarde, según iba cogiendo mayor confianza con ese nuevo cí­rculo de amigos, les expliqué con mayor detalle lo que realmente hago, sobretodo cuando me toca desplazarme a algún torneo más o menos importante.
Las reacciones que escuché fueron tan variadas como extravagantes, no lo puedo negar. Pero no es menos cierto, que algunos de sus comentarios me hicieron recapacitar. En el fondo, me di cuenta, o por lo menos esa es mi opinión, que no dista tanto el punto de vista de una persona completamente neófita de alguien que sí­ está acostumbrado a visitar los distintos portales de información relacionada con el mundo del poker, y cuando digo esto, estoy refiriéndome a lo que hacemos los que solemos desplazarnos a los distintos circuitos de poker para narrar los seguimientos en directo.
Estas reflexiones me han llevado a pensar que creo serí­a un buen momento para contar a todo el mundo lo realmente duro que es dedicarse a hacer seguimientos en directo de un torneo de poker. Mucha gente puede pensar que es un «chollo» de trabajo, que somos gente con suerte, a quien nos pagan los viajes para asistir a los mejores torneos de poker: European Poker Tour, Estrellas Poker Tour, World Poker Tour e incluso ¡Las Vegas!
Si bien es cierto que para un apasionado del poker como es mi caso, en ciertos momentos me he sentido tremendamente afortunado y orgulloso de poder estar presente en eventos de tal calado, no es menos verdad, que la gente tiene una idea muy equivocada de lo que eso significa.
Pongámonos en situación, y para ello, cojamos como ejemplo uno de esos torneos que os he comentado. Si os parece, hablemos de las WSOP®, el torneo por excelencia de todo el mundo. El Main Event reúne unos 6000 jugadores cada año, repartidos en tres salas que quien no ha tenido la ocasión de presenciarlas, jamás se llegará a hacer una idea de su magnitud.
Las jornadas en las WSOP® comienzan a las 12 del mediodí­a, y se suelen alargar hasta la madrugada, es decir, son dí­as de trabajo muy largos, en los que acumulamos unos 12-14 horas de tarea casi sin interrupción, a las que hay que sumar las tareas que una vez los jugadores ya han abandonado la sala, tenemos que quedarnos haciendo, como la edición de ví­deos, crónicas, etc.
Mientras tanto, recibimos «feedback» del otro lado de la pantalla. Muchos usuarios nos preguntan por «éste» u «otro» jugador, y nosotros, en un afán de satisfacer a todo el mundo, nos dejamos la piel por poderos contar cómo va ese jugador al que estáis siguiendo. Pero no siempre llueve a gusto de todos, y no siempre es fácil tener informado en el momento que el usuario quiere, sobre las andanzas de ese jugador. Por lo general, recibimos reacciones de comprensión y agradecimiento, pero no siempre es así­. No serí­a la primera vez (ni me temo que será la última) que recibimos alguna mala respuesta en plan «cómo no habláis de este jugador» o «por qué no está actualizada tal cosa desde hace tanto rato». Es sencillo: hay muchos jugadores, y somos muy pocos a pie de mesa.
Cuando se acaba la jornada, por ejemplo, el dí­a 1A, los jugadores se toman un descanso hasta que tengan que volver a las mesas, pero no así­ nosotros. Para los que estamos cubriendo el evento, el dí­a siguiente será tan duro como el anterior, sino más, ya que el cansancio se va acumulando dí­a tras dí­a. Esta situación es una de las que menos creo que percibe la gente, y de las que personalmente más me «tilda«, pero qué se le va a hacer…
Otra de las cosas que más suele generar comentarios y reacciones, son los errores a la hora de explicar una mano. Somos humanos, y como todo el mundo, creo que tenemos derecho a equivocarnos, lo cual, como es de imaginar, sucede de vez en cuando. ¿Os hacéis una idea de cuántas manos presenciamos a lo largo de un torneo? Cientos, y por ello, es normal a veces cometer un error, sobre si una carta era de corazones o de diamantes, o si la subida vení­a desde UTG o UTG+1. Esto me temo que será difí­cil de evitar en ocasiones futuras, porque aunque ponemos todo nuestro afán en haceros llegar la información lo más veraz posible, cuando las horas de trabajo empiezan a acumularse, la vista se nubla, y hace cada vez más complicado seguir la acción como si estuvieras fresco.
Pero no quiero que se me malinterprete con estas letras. No todo es «malo» ni «negativo«, todo lo contrario. Gracias a nuestro trabajo tenemos ocasión de poder conocer a un montón de jugadores a los que idolatrábamos antes de tratar con ellos; tenemos ocasión de que nos conozcan personalmente y poder hablar con ellos y recibir sus opiniones y comentarios. Personalmente, es lo que más me alimenta de este trabajo. El trato con los jugadores, y todo el grupo humano que rodea los torneos, es decir, crupieres, directores de sala y otros compañeros de prensa.
Resumiendo, y para no extenderme mucho más: el mundo de los seguimientos en directo es algo que considero necesario para el poker y su difusión, pero al mismo tiempo, que algunos usuarios deberí­an concienciarse sobre lo duro que es, y lo largas que son las jornadas de trabajo.
Sea como fuere, esperemos que no falte el trabajo, que en los tiempos que corren, es nuestro bien más preciado.
Nos vemos pronto…
PS: Desde aquí­, mandar un saludo a todo el colectivo de jugadores, que nos tratan como uno más. Cada uno, que se de por aludido.
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