Siguiendo los pasos de los Back Street Boys, los New Kids on the Block o los más recientes Jonas Brothers, llegan los One Direction, un grupo de imberbes británicos amantes del pop que tienen una legión fans adolescentes a su entera disposición.
No hay grupo que se precie si no salta algún escándalo que otro de vez en cuando. Siempre hay que dar que hablar y cuanto menos le guste a las madres, más le gustará a sus hijas. En esta ocasión, One Direction se desviaron de su recto camino, hicieron caso omiso a la señal de dirección prohibida y se dejaron arrastrar hasta la ciudad del pecado para dar un poco de rienda suelta a su curiosidad y a su pasión por el juego.
No hay nada malo en ello, aunque supongo que a su relaciones públicas no le habrá hecho mucha gracia. Niall Horan, que parece el listo del grupo, y sus compañeros Harry Styles, Louis Tomlinson, Zayn Malik y Liam Payne aprovecharon que estaban en Las Vegas y que llevaban varias semanas de gira sin descanso para disfrutar y relajarse un poco.
«Como la mayoría de las cosas tontas que solemos hacer, me pareció una buena idea en ese momento. Esta es la primera vez que teníamos un poco de tiempo para gastar dinero en las últimas semanas. Gané 100-£, lo cual me pareció razonable, y después lo dejé», dijo Horan.
Sin embargo, al resto de componentes del grupo no les fue tan bien y se dejaron una buena cantidad de efectivo en el casino. No se conoce la cantidad detallada, pero Niall declaró a la revista We Love Pop que fue «mucho dinero. Mucho». Lo importante es que han aprendido una lección en la vida que nunca olvidarán, tal y com dijo Tomlinson.
«Creo que esa es la belleza de estar en un grupo. A menudo, las personas que han sido famosas desde muy jóvenes como solistas tienen más dificultades para permanecer con los pies en el suelo, ya que sólo se tienen a sí mismos. Nosotros nos tenemos los unos a los otros. En cuanto uno de nosotros se pasa de la raya, otro le va a ayudar a enderezar el rumbo».
Sabias palabras. Toma nota, Justin Bieber.
