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El nuevo reglamento del juego en la República Checa se cobra víctimas

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William Hill, uno de los lí­deres del mercado del juego online en Europa, ha decidido dejar de prestar servicio a clientes provenientes de la República Checa. La razón, la entrada en vigor de la nueva Ley del Juego, por la que solo pueden explotar el mercado del juego online los operadores licenciados en el paí­s.

En el correo electrónico enviado a su clientela, la firma británica anuncia que a partir de ahora la única opción activa en su web para los clientes checos es la de acceder a su cajero, donde pueden efectuar la retirada de sus fondos, y solicita a los afiliados retirar todo tipo de publicidad dirigida a los jugadores de la República Checa

La solución más obvia serí­a solicitar una licencia en el paí­s centroeuropeo, pero el gobierno de Milos Zeman se ha encargado de que esta alternativa sea lo menos atractiva posible. Un impuesto de hasta el 35% de los ingresos brutos, que se suma al 20% del impuesto de sociedades, hace muy complicado sobrevivir en el nuevo entorneo regulado. Pero, por si acaso alguien quisiera intentarlo, se han dispuesto medidas que limitan las cantidades a apostar y las bolsas de premios.

Las razones para este campo de minas que se le pone a los operadores es la oposición moral del gobierno respecto al juego. En vez de prohibirlo, y dejar a los consumidores desamparados legalmente, han optado por una regulación onerosí­sima que va a espantar a los operadores y, de igual modo, acabará arrastrando a los jugadores checos hacia el juego ilegal, pero esta vez por su cuenta y riesgo. El resultado, en lo que a industria se refiere, es que solo 12 operadores locales han pedido licencia, entre ellos ninguna sala de poker online.

La situación de operadorre como PokerStars u 888 se hace complicada. Seguir operando en el paí­s sin licencia puede ser motivo de inclusión en una lista negra de operadores que les traerí­a enormes quebraderos de cabeza ante otros paí­ses de la Unión Europea. Por otra parte, solo las salas con suficiente potencia leconómico se pueden permitir competir con esa carga fiscal.

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