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A Negreanu no le gusta un pelo que John Monnette esté primero en el Player of the Year

Las World Series of Poker 2017, en apariencia, siguen exprimiendo la fórmula que las han hecho tan exitosas durante la última década.

Pero, para quien hace de las WSOP su oficina durante dos meses, los cambios que se han producido este año han sido algo más que cosméticos, y sus consecuencias no se han hecho visibles hasta bien adentrada la competición. Por ejemplo, en el tema estadí­sitico.

Las tradiciones y la historia del festival han establecido con los años un sistema especial de reconocimiento para los jugadores, aparte del dinero ganado en las mesas. Hablamos de los récords de cajas o la clasificación del Player of the Year. Son honores prácticamente cosméticos, -el ganador del POY normalmente ganaba su entrada al Main Event del siguiente festival, un buy-in-, pero en un mundo de egos y marcada competitividad, ese tipo de logros son objetivos muy válidos para algnos jugadores.

Pues los cambios en ese aspecto han sido brutales. El récord de cajas ha venido avanzando a la par del aumento en el número de eventos del festival. Como es lógico, se ha batido varias veces en el útlimo lustro, y al inicio de las Series estaba en poder de Roland Israelashvili, que lo estableció el pasado verano en 13. Este año, las WSOP han cambiado las estructuras de pagos y han aumentado el porcentaje de ITMs del 10% al 15%, anulando toda la validez de las marcas previas.

Faltan aún por terminar dos eventos en Las Vegas y los 11 de Rozvadov, y ya hay seis jugadores que han igualado o batido el récord previo. El jugador con más ITMs, John Racener, lleva ya 17.

  • John Racener 17
  • Chris Ferguson 16
  • Ryan Hughes 15
  • John Monnette 14
  • Mike Leah 13
  • Alex Foxen 13
  • Barry Greenstein 12
  • Manig Loeser 12
  • Daniel Negreanu y siete jugadores más 11

En el caso del POY, las WSOP han dado por terminada su sociedad con el GPI y han adoptado un algoritmo propio de puntuación, con el mismo resultado, un vuelco total en las clasificaciones.

El perseguidor más incansable de este tipo de de honores es Daniel Negreanu. Lo admite públicamente. Todos los años incluye referencias al POY, al número de cajas y de brazaletes en su blog sobre los objetivos que pretende cumplir en la temporada. Este año se veí­a máximo favorito para el Player of the Year, repite en cada entrevista que ha tenido las mejores WSOP de su carrera, con cuatro mesas finales en Championships, y sin embargo, está fuera del cuarteto de favoritos a hacerse con el trofeo.

  1. John Monnette 865.21
  2. John Racener 853.16
  3. Chris Ferguson 848.31
  4. Ryan Hughes 820.71
  5. Raymond Henson 722.86
  6. Ben Yu 718.72
  7. Daniel Negreanu 717.76
  8. Alex Foxen 708.73
  9. James Obst 667.48
  10. Barry Greenstein 638.90

Lo lleva fatal. Muy mal.

Pongo mucho esfuerzo en hacer historia. Por eso es muy frustrante cuando un sistema está tan roto que le quita todo el sentido a tu esfuerzo.

El calentón que lleva es importante. Twitter, que tiene el peligro de quedar muy a mano cuando a uno se le nubla la vista, ha dejado para la posteridad la amenaza incluso de retirarse de las Series si no se cambia el sistema actual.

(Si no se cambia el sistema de puntuación el año que viene) me retirarí­a. Me perderán a mí­ y todo el negocio que les genero.

La mayor queja que tiene Negreanu es el valor relativo de la minicaja respecto a la victoria en un evento. Según él, ganar un Championship te da los puntos equivalentes a cuatro minicajas en cualquier otro evento. Sin embargo, entrar en premios en un Championship equivale a dos o tres dí­as de juego mientras que mucho eventos multitudinarios de esta edición como el The Giant o el Colossus han pagado a gente eliminada en el dí­a 1.

El canadiense también ataca desde el aángulo de la dureza de los fields, que obviamente no tiene peso alguno en el algoritmo, pues es subjetiva. Sin embargo, aduce que los fields de los Championships de 10.000$ son mucho más duros que los del resto de eventos.

«Probablemente, este será el primer año en que el ganador del POY no haya ganado un solo brazalete en el festival», decí­a Negreanu cuando Ferguson o Ryan Huighes estaban al frente del POY, obviando el hecho de que grandes favoritos como John Monnette o John Racener, que ya están por encima del resto, sí­ lo han ganado. «Se puede dar el caso de que el ganador del POY pierda dinero en el verano, lo que serí­a una absoluta locura», replica.

La realidad es que Daniel Negreanu se ha disparado a sí­ mismo en el pie al renunciar a jugar los torneos de No Limit Hold’em. Solo una de las 11 cajas de Negreanu es en este formato, en el evento #68 3.000$ NLHE. John Monnette, que va primero, acumula tres minicajas en torneos de 1.000$ o 1.500$ de NLHE y Racener ha cobrado en el Millionaire Maker y en el Monster Stack.

Es el propio Negreanu el que se ha privado de competir por el POY en igualdad de condiciones que el resto. Por ejemplo, ha decidido no «doblar» torneos. Muchos jugadores que pasan todo el verano en el Rio, si se ven shortstack en el evento que están jugando van apuntándose al siguiente en empezar. Incluso multitablean en vivo. Un caso extremo este año ha sido el de Mike Leah, que entró en premios en tres torneos distintos el mismo dí­a. Negreanu decidió no hacerlo. «Es como rendirse. Pagas otra entrada porque das por perdido el torneo queestás jugando. Yo decidí­ concentrarme en el evento en el que estaba y pelearlo hasta el final».

La excusa es muy bonita, pero la verdad es que muchas veces lo único que estaba disponible era un torneo económico de 1.000$ o 1.500$, que no estaban para nada en el radar de Daniel.

Fiel a su autoimpuesta tarea de salvar el mundo, a poder ser de manera que le facilite a él jugar lo que más le apetezca y que le puntúen por ello, Negreanu ha publicado los cambios que le guatarí­a ver en el sistema de puntuación, que, sorpresa, consisten en valorar menos la minicaja -8 a 1, ni más ni menos-, valorar más los torneos de entrada más cara, excluir los torneos de más de 8.000 jugadores y limitar el número de resultados que cuenta para el POY a ocho. Un traje a medida, claro.

Probablemente le hagan caso en alguno de ellos, pues es verdad que las minicajas puede que tengan demasiado peso en la fórmula. Además, Negreanu sabe hacerse oí­r y se ha ganado el derecho a opinar con una carrera sobresaliente. Pero te vamos a hacer un spoiler. Aunque no cambiara nada, va a seguir jugando las WSOP. Twitter lo carga el diablo.

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