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Mi chófer remoja en La Toja

Al despedirme el sábado de madrugada JC Barros me preguntaba con cierta curiosidad inquieta «¿Cúal va a ser el titular? ¿Cúal va a ser el titular?» Como un niño que espera que le hayas traido un regalo. Le dije que durante el viaje de vuelta tení­a tiempo para pensarlo y mirad que truño de titular me he marcado.

Pues sí­, Bidan ha mojado por partida doble en la Etapa 2 de La Liga de La Toja: se lleva el torneo y el paquete para jugar el Unibet Open de Budapest. He «escroto» muchas crónicas en mi vida, pero esta es de las más «sentí­as», ya que viví­ muy de cerca el gran éxito de uno de mis inseparables por tierras gallegas. Los cuatro mosqueteros de Lospelayospoker en Galicia somos Bidan, Pac8, Doormangore (Jorge Vales) y Periquillo, que soy yo.

Me recibe en Santiago un inesperado dí­a soleado, por que lo que son los chóferes, no me reciben. Me toca esperar, pero teniendo un bar a mano no tengo problemas. Esta vez por lo menos tienen el detalle de coger mi maleta. Nunca falla, dejas dos botes de cerveza encima y se tiran como posesos.

Vamos a comer a Santiago, haciendo una parada en el Bar Periquillo, ya que Bidan querí­a inmortalizar la coincidencia. Ahí­ me tenéis haciendo el gilipoyas en la puerta de un bar, con un tí­o haciéndome fotos como si yo fuera George Clooney o similar. La verdad es que me parezco bastante ¿No? Por favor, sobre este particular rogarí­a que no opinéis en los comentarios, sobre todo las féminas.

La comida con estos dos no puede ser aburrida. Hablamos de todo un poco con preponderancia de póquer y el próximo viaje a Las Vegas que haremos con lospelayospoker. Pac8 está en el aire, pero esperemos que finalmente se apunte. La anécdota surgió cuando alguien llamó a Bidan «Alberto» en vez de «Albert». Para un tipo que es tan catalán que por sus venas corre el cava y por miembro viril tiene una butifarra catalana eso es una gran ofensa. Ni que decir tiene que durante todo el fin de semana le llamamos Alberto.

Visita obligada a la Catedral, abrazo al Santo, a la Universidad y al famoso Dakar. Una copa y a dormir la siesta. Aunque tení­a reserva en el Louxo me voy con ellos al Serantes. Como sólo lo abren para los chicos del Penique no enchufan la calefacción hasta tarde. O sea, que no pude pegar ojo por tratarse de mi primera siesta en un iglú. Yo no soy nadie, sin siesta, menos, y levantándome a las 6.30 de la matina, ni os cuento. Pinchando aquí­ podéis ver las fotos de ese dí­a.

Llegamos al Casino, saludos de rigor y me ponen a la derecha a Gelillo ¡Qué maldición, parecemos novios! Por lo menos esta vez tengo posición. Mejuto está enfrente de mi. A las manos que voy no conecto en el flop, por lo que tras el addon estoy con unas 8.000 fichas. Mi mesa es la 2 y se deshace pronto. A las primeras de cambio caen varios candidatos al paquete de Budapest, como Froiz y Lendoiro.

Me muevo entre las 8-12.000 fichas pero me deja tocado un AK que no conecto y ante la apuesta de continuación, Javier Muiños me mete la caja. Le leo parejón ya que es un jugador sólido y habí­a igualado mi subida preflop. Me retiro de la mano y enseña QQ. Sólo me quedaba esperar una mano decente y meter la caja. Como jode jugar AK sin posición.

Sabéis que siempre hago un poco el cabra y tení­a preparados varios numeritos, pero al no encontrarme del todo bien, sólo monté uno. Me llega la mano con tres limpers estando en la ciega grande. Salen dos diamantes con un A y un 6 en la mesa. Meto la caja inmediatamente respondiendo un solo jugador que enseña A6. Me saco del bolsillo dos Ases de una baraja gigante que me compré en Las Vegas. Para más coña, uno de los Ases está firmado por Javier Sardá. Ahí­ tenéis la foto.

Yo llevaba Q7 de diamantes y en el turn completo el proyecto llevándome el bote. Al poco tiempo me mandan a la calle cuando saco el rastrillo con K7 habiendo limpeado varios jugadores. Me ve un jugador con A4 y ahí­ acabó mi torneo. No esperé ni a que acabara la jornada, dejando allí­ a Doormangore, que cayó en la última mano del dí­a, y a Pac8 y Bidan que sí­ pasaron al dí­a 2.

La historia de la baraja gigante tiene su miga. Me la compré por que pretendí­a que algún jugador famoso me firmara alguna. Sólo tuve un par de oportunidades con Gus Hansen, pero al estar en salón cerrado del Bellagio, me corté. Al final las usé cuando rodamos el Duty Free con Sardá.

El tí­o se partió de risa cuando le dije que aprovechara y me pidiera un autógrafo. Le firmé una carta con la siguiente dedicatoria: Nunca llegarás a nada en el mundo del póquer. Periquillo. Eso fue después de rodar la mano que se ve en el programa y donde demuestra que, efectivamente, nunca llegará a nada en esto. La verdad es que la guardó con cariño y nos firmó a todos en esas cartas, por lo que me faltan unas cuantas.

El dí­a 2 está muy bien explicado en el blog de Bidan . Al tí­o se le veí­a muy tranquilo en la mesa final, pero por dentro yo sabí­a que le temblaba todo. Cuando por fin eliminan al quinto y se confirma su viaje a Budapest por la cara empezó a pegar saltos y a abrazar a to quisqui, incluido yo. En el paralelo quedé 12º y tampoco pinché.

Lo peor del dí­a 2 lo vivimos Pac8 y yo al despertar de la siesta. Bidan se viene a mi habitación a lavarse los dientes. No sé el porqué. Se deja la pasta, de dientes claro, y me desaparecen las bolas chinas, curioso ¿No? Cuando me doy cuenta y voy a su habitación fui testigo de una de las peores imágenes que recuerdo: ¡Bidan en gallumbos! Pac8 le estaba diciendo «¡Ponte algo que voy a vomitar!» Yo, por supuesto, no pude soportarlo y salí­ de allí­ echando chispas. Después de eso puedo ver cualquier documental por desagradable que sea.

Tras acabar el torneo nos despedimos del personal y sólo tenemos tiempo de tomar una copa, ya que mi avión sale de Santiago a las 7:00. Casi lo pierdo por que el chófer se lo tomó con calma. Todaví­a en O Grobe paramos cerca del puente por que el campeón querí­a echar unos gritos y una meadita. Sin que se diera cuenta recogí­ una muestra para el control antidoping. Esa orina estaba más adulterada que la de Maradona, Julio Alberto y Ben Jhonson mezclada. Clembuterol puro, oiga.

Gritamos un poco para celebrar por enésima vez el triunfo, nos abrazamos y, cuando se suponí­a que yo tení­a que levantarlo estuvimos lo suficientemente lúcidos para intercambiar los papeles y que fuera él el que me alzara a mi. Sólo nos faltó darnos besitos, pero no me imagino a nosotros de maricones. No saldrí­amos del armario, como la gente normal, sino del mueble bar.

En cuanto sonó el click del cinturón de seguridad del avión me quedé sobao. Fue como si Tony Camo (aquel hipnotizador) me tocara la frente y dijera aquello de «1,2, 3, duerme» ¿Conocéis a alguien que se quede dormido en un aterrizaje? Pues yo sí­ y soy yo. Me tuvo que despertar la señora de al lado cuando ya estaba todo el pasaje de pie y el avión encajado en el finger (dedo gallego). La pobre mujer tení­a que salir.

Preparativos para Budapest

He indagado un poco y he averiguado que el fuselaje de los aviones de Hungarian Airlines los hacen con mármol, por lo que no parecen muy seguros. Allí­ se pasan las leyes básicas de la aerodinámica por el mí­smisimo forro de la bolsa escrotal. Parece ser que todo lo basan en que el piloto dice por megafoní­a: esto lo levanto yo por mis muertos.

Visto como está el paño, he tenido que buscar otro medio de transporte. Ahí­ tenemos las fotos con toda la logí­stica que llevamos. Esos tres somos Bidan, Pac8 y yo, pero caracterizados. Las fotos las hizo nuestro chófer particular, Doormangore, elegido para tal fin por su conocida abstinencia alcohólica. El problema va a ser encontrar gasolina con plomo. Podemos usar cazalla o bien orina del campeón, que tienen más octanaje que el queroseno.

Finalmente no puedo ir, pero parece que los otros dos Chichos sí­. Esperamos con ansiedad las crónicas de Pac8.

En cuanto al otro tema que muchos esperáis, el asunto terminó sin empezar, claro. Le Iba a dejar una nota en un post it, pero al final, como casi siempre, se alargó la cosa y tuve que usar un folio. La nota decí­a así­:

«Lo siento, cariño, lo nuestro es una historia imposible que debe terminar. Eres demasiado dulce para un tipo diabético como yo. En el vuelo que me trajo a Galicia, a la altura de Astorga, ya se me dispararon los triglicéridos. Un solo beso tuyo me puede sentar como alunizar con mi flamante R12 en el escaparate de una pastelerí­a o pasar un fin de semana en la casa de Hansel y Gretel. Acabarí­a en coma irreversible. Mi sangre dejarí­a de ser del grupo JB+ para solidificarse en terrones de azucar morena.

No he hecho más que adelantarme a los acontecimientos, por que esto hubiese terminado rápido al enfundarme el pijama de madera tan tí­pico para echarse una siesta en el cementerio. No derrames una sola lágrima, esto lo hago para ahorrártelas. Tu vida conmigo hubiese sido un calvario. El dinero arde en mis manos y estoy tan arruinado que ya le he encargado a mi sastre un par de trajes sin bolsillos. No te olvidaré, o sí­, Perico.»

El post it original decí­a: «Me han dicho que en el biceps de tu novio puede aterrizar con holgura un Airbus A-320. Ni me saludes por la calle. Hasta nunca, Perico.»

Noticia de última hora. Acojónate. Leo en la prensa local que Ryanair va a abrir una linea Alicante-Santiago (espero que no sea de Chile). Lo malo de estos vuelos es que no podré cargar todo mi atrezzo, ya que sólo dejan llevar el cepillo de dientes y unos calcetines. Me va a tocar aguantar un par de dí­as con los mismos gallumbos. Creo que para el despegue y el aterrizaje usan los pies de los pasajeros, estilo Pedro Picapiedra.

En cuanto a agradecimientos, podéis leer el último párrafo de la crónica del mes pasado: Barros, Patiño’s Brother, Manolo y su equipo de crupieres, barra, Bárbara (oh, qué dolor) y un abrazo muy especial a Dani Junquera. í‰l sabe por qué. Por supuesto, a los tres moqueteros que son unos anfitriones perfectos, pendientes todo el tiempo de mi comodidad. Y a todos los jugadores en general, que me trataron como si fuera el Ivey blanco o algo así­

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