Inicio Actualidad de poker Las mayores ballenas de Las Vegas

Las mayores ballenas de Las Vegas

35

Durante muchos años las partidas más altas de cash en vivo se jugaban a diario en las salas privadas de los mejores casinos de Las Vegas. Hoy en dí­a la acción más millonaria del globo se ha trasladado a Macao, donde los ricos empresarios asiáticos son una más que apetecible presa para los jugadores profesionales.

Y es que donde hay altas apuestas, hay hombres ricos con escasa idea de jugar, las denominadas coloquialmente ‘ballenas’. Estas ‘ballenas’ son las que atraen a los mejores jugadores formándose así­ algunas de las mejores partidas. Esto funciona así­ ahora y ya funcionaba así­ hace tiempo. Como acabamos de decir, los ricos empresarios asiáticos son ahora las ballenas pero ¿Quiénes eran los regadores cuando estas partidas se jugaban en Las Vegas?. A continuación os dejamos una lista con los que muchos consideran las ‘ballenas’ más grandes de las que jugaban en Las Vegas.

5-. Bill Perkins:

Jugador aficionado para muchos conocido por su participación en el programa televisivo ‘Pokerstars Big Game’. Perkins es un hombre hecho a sí­ mismo, comenzó trabajando como empleado en una empresa comercial de cierta importancia y escaló posiciones hasta convertirse en uno de los más respetados y buscados comerciales de EE.UU. Trabajó para la petrolera Statoil, la compañí­a de seguros AIG y El Paso Company. Estos trabajos le reportaron grandes beneficios, no obstante, encontrarí­a el verdadero éxito cuando invirtió sus ahorros en varias compañí­as de diferentes sectores. Todos estos detalles son una muestra más de la inteligencia de Perkins, inteligencia que desgraciadamente para él y para su bolsillo no ha sido capaz de trasladar a las mesas de poker. Habitual de los torneos High Roller, es í­ntimo amigo de Dan Bilzerian y Antonio Esfandiari, con los que comparte mesa habitualmente.

4-. Alan Meltzer:

Sin duda uno de los jugadores más queridos en la ciudad. Su muerte en 2011 dejó para muchos un vací­o irremplazable en la ciudad del pecado. Los que le conocí­a lo definen como una persona alegre, servicial y tremendamente educado. Una persona humilde a pesar de ser el dueño de un imperio de decenas de millones de dólares gracias al sello musical ‘Wind-Up Records’, fundado en 1997. Existe una anécdota acerca de Alan que define su categorí­a como persona: tras su muerte se supo que habí­a dejado en concepto de herencia 1.000.000$ para su conductor y 500.000$ para su guardaespaldas, en agradecimiento por los servicios prestados. Meltzer fue durante toda su vida un jugador ávido de acción, por lo que no es de extrañar el hecho de que frecuentara las mesas más altas dejándose grandes sumas de dinero.

3-. Phil Ruffin:

Phil Ruffin es uno de los hombres más ricos de EE.UU. Contruyó su fortuna gracias a la inversión en casinos, hipódromos y supermercados. Tiene 72 años y en 2008 se casó con Miss Ucrania, una mujer 46 años menos que él y que ha sido la madre de su últimos hijo. Como en los dos casos anteriores, Ruffin no ha sido capaz de trasladar su éxito a las mesas de poker de Las Vegas, donde pasa gran parte de su tiempo. Su presencia es el canto de sirenas para los grandes tiburones de la ciudad y para un hombre que está acostumbrado a conseguirlo todo en la vida puede resultar muy difí­cil abandonar una mesa perdiendo. A veces el orgullo cuesta mucho dinero.

2-. Bob Safai:

Considerado como unos de los mayores ‘peces’ de Las Vegas con respecto a las partidas High Stake, sobre todo por su constancia, ya que es un fijo desde hace varios años de las diversas poker rooms de la ciudad. Su fortuna proviene de un fondo de inversiones que él mismo fundó en 1996 y que en poco tiempo le permitió generar aproximadamente 50 millones de dólares. Esta holgura económica es la que le ha permitido acceder a las partidas, sea cual sea su lí­mite, repartiendo dinero a diestro y siniestro.

1-. Guy Laliberté:

No podí­a ser de otra forma. El fundador del Circo del Sol es con diferencia el peor jugador de nuestra lista, pero a su vez también es el más rico. Seguro que tiene que ser emocionante jugar en las partidas más caras del planeta y poder permitirse el lujo de perder decenas de millones de dólares (como se ha comentado) cuando de pequeño tení­as que trabajar de malabarista en la calle para ganarse el pan. Otras de sus aficiones son los viajes, la filantropí­a y el poker online, donde ha perdido más de 15 millones de dólares. Visto así­, quizás lo de la filantropí­a y el poker online sea exactamente lo mismo.

Artículo anteriorEl Mensual Sportium.es de Valencia
Artículo siguienteEl poker, una genial excusa para echar una mano