Cuántas veces nos habremos sentado a una mesa de poker y nos habremos topado con un rival que nos saca de quicio. Si es porque su juego es superior y nos 3betea y 4betea todos nuestros movimientos es un incordio, pero lo asumimos con humildad. Si es porque el tío es pesado, entonces la situación cambia drásticamente y la mesa se puede convertir en un suplicio.
Siempre hay el típico que te dice cómo debes jugar y cómo no debes o que te pide que le enseñes las cartas, incluso cuando él no está en la mano. La típica mosca cojonera que se dedica a todo menos a jugar al poker. Lamentablemente, abundan y es difícil aislarse psicológicamente y mantener la concentración cuando te están bombardeando con soplapolleces.
Ocurre en todos lados: entre los pros, entre los randoms y también entre las estrellas de Hollywood. Seguramente, sobre todo entre las estrellas de Hollywood. Al menos esto es lo que relató Owen Wilson, el mítico colega de Ben Stiller, en una entrevista que concedió a Jimmy Kimmel en su late-night.
Wilson habló sobre las partidas caseras de poker que juega en Maui, donde vive, y adonde acuden todo tipo de personajes del celuloide. El más personaje de todos es, cómo no, Woody Harrelson (Los blancos no la saben meter, Asesinos natos, Vaya par de idiotas, El escándalo de Larry Flint, No es país para viejos, Siete psicópatas…).
«No para de discutir y de lanzar las cartas por los aires. Woody realmente me pone de los nervios. Muchas veces ni se conoce las reglas y aun así no para de darme lecciones. Si me como una pizza me dice que el gluten me va a matar. Si bebo leche, en cuanto acerco los labios al borde del vaso me dice que si sabía que somos el único animal que bebe leche de otro animal.
Al principio pensaba que eran argumentos convincentes, pero luego pienso que el ser humano también es el único animal que llena una pipa de agua con marihuana y se la fuma, algo que por cierto no debes si estás jugando a las cartas en Maui».
Lo pasan mal las estrellas de Hollywood… Woody Harrelson es uno de los activistas más conocidos en favor de la legalización de la marihuana y no es muy difícil imaginarse cómo se las gasta en Maui. Parece que está como un cencerro y probablemente lo esté. Jugar al poker con él tiene que ser bastante divertido, pero si no estás en la misma onda te tiene que sacar completamente de quicio.
Aquí os dejamos un fragmento de la entrevista.
