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Lectura de manos

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por Barry Tanenbaum
Traducción autorizada por www.cardplayer.com

¿Jugarí­as mejor si las cartas de tus rivales estuviesen boca arriba? Es una pregunta estúpida, lo sé, pero me sirve para poner de relieve el valor de la lectura de manos. La habilidad de leer las manos de los rivales supone para los mejores profesionales una gran parte de su ventaja sobre los jugadores medios. Cuanto mejor puedas llegar a resolver el misterio de las cartas de tus rivales, más dinero podrás ganar. De hecho, para poder ser un jugador experto es necesario desarrollar la habilidad de leer las manos.

En este artí­culo, analizaremos los procesos mentales que requiere la lectura de manos, algunos errores comunes y un ejemplo práctico.

Procesos mentales.

La lectura de manos siempre tiene en cuenta todas las cartas que tu rival podrí­a tener para justificar sus acciones. En función de dicho criterio, debes intentar reducir el número de cartas por lógica y tratar de tomar la decisión con más sentido, teniendo en cuenta que podrí­a ser errónea aun siendo correcto tu razonamiento.

Veamos un ejemplo simple. Tenemos QQ. Un jugador tight sube desde una posición inicial antes del flop. Obviamente, podrí­a tener AA, en cuyo caso deberí­as tirar tus reinas. Pero también podrí­a tener KK, QQ, KK, AK o AQ. E incluso también podrí­a tener AJ, KQ o incluso TT. En general, deberí­as volver a subir a sabiendas de que podrí­a ser una jugada errónea si tiene alguna de las mejores manos de este conjunto. Debes tener en cuenta que no solo puede tener AK, como muchos jugadores piensan. Conforme la mano avance, deberás tratar de reducir el número de manos que puede tener, analizando sus acciones, partiendo de su reacción a tu re-raise pre-flop.

Los factores que influyen en la lectura de manos son los siguientes:

  • El nivel de juego de tu oponente.
  • Su estilo de juego.
  • Su estado mental.
  • Su conocimiento de tu juego.
  • Sus tics.
  • Las matemáticas.

Necesitas tener mucha información sobre tu oponente antes de poder empezar a determinar las cartas que tiene.

El nivel de juego de tu oponente. Quizá el factor más importante para la correcta lectura de manos es la estimación del nivel del oponente. Cuanto mejor juegue, más lógico y, por tanto, predecible será su juego. Y por supuesto, cuanto mejor juegue, mejor entenderá cuán importante es variar el juego para intentar engañarte. Sin embargo, su juego será normalmente legí­timo. Si el oponente juega muy mal, podrí­a tener cualquier par de cartas y, en este caso, necesitarás más dotes adivinatorias que analí­ticas. Felizmente, si juega muy mal, cometerá tantos errores que acabarás ganando su dinero.

Su estilo de juego. Además de su nivel de juego, también necesitarás conocer su estilo de juego. ¿Le gusta apostar con proyectos o solo con jugadas hechas? ¿Suele subir de farol? ¿Trata de robar botes en el river con manos marginales o solo apuesta con buenas jugadas? ¿Mete tres apuestas en el flop con la pareja más alta o con jugadas más fuertes? Debes estudiar a cada oponente ya que tu conocimiento de su estilo determinará las manos que crees que jugará en cada situación.

Su estado mental. El rival no es un robot, su comportamiento experimenta cambios. Actúa de forma diferente cuando está ganando y cuando va perdiendo. No juega igual al principio de la sesión que más tarde, o cuando está a punto de terminar de jugar. El oponente puede estar enfadado por haber sufrido un bad beat, o disfrutando con gran farol. Su estado mental afecta a su forma de tomar decisiones, por lo que debes tenerlo en cuenta cuando trates de determinar cómo puede jugar una mano. Un jugador que juega con precaución al principio de la sesión, puede jugar de forma atrevida después de ganar algunos botes. Cuanto mejor conozcas su estado mental, más precisas serán tus lecturas de su juego.

Su conocimiento de tu juego. Mientras tratas de leer su juego, es posible que tu oponente también esté analizando el tuyo. En función de su opinión sobre ti y de cómo juegue y se adapte a tu juego, sus acciones contra ti podrí­an ser muy diferentes a las que realizase frente a otros jugadores. Si le ves re-raiseando con AJ, podrí­a ser porque un jugador ha raiseado desde las últimas posiciones. Ello no quiere decir necesariamente que volverá a actuar de esa forma con las mismas cartas. De hecho, si piensa que eres mucho más tight, podrí­a llega a tirar AJ si tu subes previamente. Debes comprenden esto, ya que si no, podrás incluir erróneamente AJ en el grupo de cartas que crees que podrí­a tener cuando te re-raisee.

Sus tics. Normalmente no hago hincapié sobre este tema en mis artí­culos, pero, claramente, las acciones y reacciones fí­sicas de los rivales podrán ayudarte a leer sus cartas. Para un observador audaz, los movimientos de las manos, los ojos, la cara o el cuerpo de un jugador tí­pico proporcionan pistas significantes sobre las cartas que tiene. Aun cuando no encuentres en mucho tiempo un tic, debes prestar atención a este aspecto durante el juego en vivo, ya que descubrirás mucha información. En cuando detectes un tic, este tendrá un valor considerable para ti.

Las matemáticas. Muy raramente conseguirás reducir tus conjeturas sobre las cartas del rival a una sola mano. Más a menudo, lograrás reducir el conjunto a unos pocos pares de cartas. Entonces, deberás utilizar las matemáticas para determinar la probabilidad de que tenga cada par de cartas, y deberás controlar las odds del bote para determinar las consecuencias de cada una de tus posibles decisiones, en función de dichas probabilidades. El hecho de que creas que el rival tiene un par de cartas concreto no quiere decir que debas actuar como si lo tuviera. Por ejemplo, en el river, tienes y en la mesa encontramos . Tu oponente ha estado representando una gran mano y apuesta en el river. Crees que debe tener AA, KK, QQ o AK. Teniendo en cuenta las cartas de la mesa y las tuyas, hay tres posibilidades de que tenga AA, seis de que tenga KK, una de que tenga QQ y 12 de que tenga AK. De esta forma, las odds para ganarle son de 12-10. ¿Quiere ello decir que deberí­as subir? Por supuesto que no. Si tiene AK, no te igualará. Y si tiene cualquiera de las otras opciones, te raiseará y perderás una apuesta extra como mí­nimo. En este caso, las matemáticas no te ayudan mucho, pero este tipo de situaciones es común y las matemáticas frecuentemente te llevarán a la decisión correcta.

Errores comunes.

Siempre puedes cometer errores al leer las manos. Algunos de estos errores son muy comunes:

  • Creer que un oponente tiene un tipo de mano concreto.
  • No ser flexible con las lecturas ante cambios bruscos en la mano.
  • Pensar que el rival juega como tú.

Creer que un oponente tiene un tipo de mano concreto. Muchos jugadores confunden la lectura de manos con la creencia de que un rival tiene un tipo concreto de mano. Veamos un ejemplo: Subes en el pre-flop y un rival te raisea. Le has visto antes hacer esa misma acción de pequeñas parejas, por lo que decides que tiene una. Esto no es lectura de manos sino adivinación. El oponente podrí­a tener una pareja pequeña, una pareja alta, dos cargas altas o, incluso, podrí­a ser una jugada extraña. Necesitas tener en cuenta todas estas opciones para ir descartándolas posteriormente. Si crees que tiene una pareja pequeña, no considerarás las demás opciones.

No ser flexible con las lecturas ante cambios bruscos en la mano. Este error está muy relacionado con el anterior. Una vez consideras las pistas, realizas la lectura inicial y actúas en función del conjunto probable de manos que pueda tener tu rival, este realizar una apuesta o un raise totalmente inesperado. En ese momento, debes parar y reconsiderar tu lectura. No obstante, muchos jugadores no lo hacen. Simplemente siguen adelante con su lectura inicial y realizan frecuentemente un re-raise desastroso, que les lleva a perder varias apuestas extra.

Pensar que el rival juega como tú. Túsabes cómo juegas, pero eso no quiere decir que los demás oponentes estén de acuerdo con tu estrategia. He visto jugadores loose igualar a un jugador muy tight porque faroleó en alguna ocasión. El hecho de que túno iguales nunca una subida con A3o no quiere decir que otros tampoco lo hagan. Debes tener en cuenta la posibilidad de que los rivales realicen jugadas débiles. De esta forma no tendrás que arrepentirte de pagar de más y no podrás quejarte cuando te ganen con cartas increí­blemente débiles.

Ahora que hemos visto lo básico sobre la lectura de manos, vemos un ejemplo real.

Un caso práctico.

Tienes . El jugador de tu derecha es un profesional prudente que juega bien, pero no tiene mucha imaginación. Piensa que túeres un profesional duro, de difí­cil lectura. El rival apuesta en el pre-flop, túle raiseas, los demás tiran sus cartas y el oponente prudente te iguala. El flop trae . í‰l pasa, túapuestas y él iguala. El turn trae , él apuesta, túle raiseas y él iguala. En el river, el no te ayuda. í‰l pasa. ¿Qué manos podrí­a tener y cómo deberí­as continuar? Piénsalo antes de seguir leyendo.

¡Tiempo! Espero que hayas dicho que tení­a AK, ya que es ciertamente lo más probable. Subió antes del flop teniendo probablemente una pareja grande o un A con un kicker alto. Con una pocket pair inferior a QQ, podrí­a pasar e igualar en el flop, pero su jugada en el turn no tendrí­a sentido. Con AJ no habrí­a igualado tu apuesta del flop y no hubiese igualado tu raise en el turn. Con AQ habrí­a raiseado en el flop o en el turn. Con AA o KK, probablemente te hubiese re-raiseado en el pre-flop y también en el flop. Ciertamente, con AA hubiese re-raiseado también en el turn. Con KK, incluso igualando en el flop y apostando en el turn, hubiese tirado las cartas ante tu raise. Por lo tanto, o tiene AK o ha cambiado para convertirse en un jugador mucho más imaginativo de lo que pensabas.

¿Y qué harí­as en el river? Aunque me encanta apostar en el river, pienso que lo más correcto es simplemente pasar. Es casi seguro que tiene AK y a ti te falló el proyecto de color. Si tu lectura es incorrecta, es más probable el hecho de que pierdas una apuesta extra, que el que la ganes. Por consiguiente, te recomiendo que hagas check.

Conclusión.

La lectura de manos es difí­cil. Es en parte habilidad y en parte arte. Requiere esfuerzo, una buena memoria y una intensa concentración. Cuando empieces a dominar la técnica, tus lecturas serán más fáciles y mejorarán con el tiempo. Cometerás errores provocados por lecturas erróneas, pero, en general, tus resultados mejorarán de modo espectacular una vez que empieces realmente a leer las manos y no a adivinarlas.

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