En 2009, el presidente Putin declaró ilegal el juego. Entonces, hizo cerrar más de 400 casinos y miles de salas, relegando el juego a cuatro lugares concretos de la antigua Unión Soviética.
La guerra contra el gambling apenas había comenzado.
Ante la ofensiva del poder, el pueblo ruso reaccionó en contra de las disposiciones y siguió jugando, a pesar de las severas leyes impuestas por Putin.
Desde entonces, son relativamente frecuentes en el país las intervenciones de la policía contra las asociaciones ilegales, especializadas en organizar partidas clandestinas de poker y salas de máquinas tragaperras.
La última redada de consideración se produjo hace unos días, cuando el Ministerio de Interior ruso desmanteló una red compuesta por 10 salas de juego ilegales en Moscú, muy frecuentadas por los residentes en la capital rusa. Como consecuencia de la intervención, las fuerzas del orden público se incautaron 300 slots, un número indeterminado de ordenadores con softwares de juego instalados y 150.000$ dólares en efectivo. La red pertenecía a un grupo de inmigrantes georgianos que dirigían el negocio «en remoto».
La historia tiene aún más salsa, ya que también ha sido detenido por cómplice un exjefe adjunto de la policía de Moscú, quien presuntamente colaboraba con los georgianos.
Este tipo de detenciones no es extraño para los rusos, ya que se han documentado diversos casos de corrupción, tanto en las fuerzas del orden, como en el propio Ministerio del Interior.
Tras la última intervención policial, se estima que desde la prohibición del juego en 2009 han sido cerradas unas 61.000 salas de juego ilegales. El Estado ruso ha recaudado en multas unos 17 millones de dólares, una cantidad extrañamente pequeña, ya que la media es de 280$ por multa, un montante inferior a muchas multas de tráfico en España.
La suavidad de las penalizaciones ha hecho que las salas de juego sigan proliferando por toda la geografía rusa y que la industria siga creciendo, pese a la prohibición.
En cuanto al poker online, los rusos siguieron jugando en las salas pese a la prohibición de 2009. No obstante, en noviembre de 2012, el Tribunal Supremo sentenció que los proveedores de Internet tenían la responsabilidad de bloquear el acceso a los sitios de juego online.
Los ISP se lo tomaron con cierta calma, pero las autoridades reaccionaron e instaron a dichas empresas a ejecutar la citada sentencia.
Y en septiembre de 2013, las presiones forzaron al mayor proveedor de Internet de Rusia, Beeline, a bloquear el acceso a PokerStars.com, causando un auténtico cataclismo para los jugadores de poker de dicho país.
No obstante, la medida no ha ido a más y los residentes en Rusia siguen jugando en las .com. Lo que no se sabe es hasta cuándo. No se prevé ningún cambio legal y todo depende de la atención que Putin le quiera prestar a este tema. Si se empeña, todos los proveedores de señal podrían acabar cortando el acceso a las salas. Y ello daría origen a una nueva diáspora de jugadores profesionales.
Ya veis, en todos los sitios cuecen habas con los dichosos políticos. A veces me pregunto si sirven para algo y si realmente nos hacen falta…
