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A Joseph Cheong no le molestan las celebraciones ruidosas

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El pasado 12 de junio se produjo en el Evento#25 de las WSOP® un hecho que ha levantado una serie de controversias y muchas opiniones en el mundo del poker. Hablamos de la sanción de una vuelta sin jugar que recibió Mike Matusow con motivo de la excesiva euforia (según el entender del crupier) mostrada tras ganar un gran bote.

Varios fueron los jugadores que mostraron su apoyo a ‘The Mouth’ desde el primer momento, mientras que otros como Daniel Negreanu lo hicieron nada más conocer lo sucedido. Para el canadiense, la medida es tan excesiva que roza lo ridí­culo. Daniel entiende el poker como un entretenimiento en el que los jugadores recreacionales disfrutan del aspecto lúdico. Si esa parte del poker se elimina mediante continuas sanciones y penalizaciones se conseguirí­a un juego demasiado serio y como consecuencia el número de jugadores se reducirí­a.

A raí­z de este suceso se han recordado otras grandes celebraciones, como por ejemplo la de Filippo Candio cuando consiguió ligar una escalera runner-runner contra Joseph Cheong en la mesa final del Evento Principal de las WSOP® 2010.

Es evidente que es difí­cil de explicar lo que un jugador puede llegar a sentir cuando una combinación de cartas milagrosa te permite seguir disputando la mesa final del mejor torneo del año, a la que posiblemente no llegues nunca más, por lo que todas las explicaciones que Candio pueda dar nunca serán 100% objetivas. Por ello, se le ha preguntado a Cheong cual es su opinión acerca de este momento y el jugador ha contestado con sinceridad y sentido común: No me molestó la celebración de Filippo ya que no tuvo ningún efecto negativo sobre mí­ y por eso creo que no debí­a ser penalizado’. Además aprovechando la ocasión comenta que para él es mucho más molesto cuando a un jugador se le ocurre criticar el modo en que un adversario ha jugado una mano en concreto.

Está claro que no todo el mundo tiene la misma frialdad que posee el estadounidense a la hora de analizar este comportamiento pero no es menos cierto que la mayorí­a de profesionales se han posicionado a favor de una cierta permisividad en cuanto a este tipo de celebraciones.

Como conclusión se podrí­a decir que los excesos no son buenos pero que el poker es un juego en el que la alegrí­a por la victoria es un elemento fundamental y difí­cil de erradicar.

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