La semana pasada, el Senado italiano votó a favor de prohibir la emisión de nuevas licencias de juego e imponer un parón total durante un año. La moción fue presentada por la Liga Norte, partido que en la actualidad representa la oposición más significativa al actual gobierno.
Muchos pensaron que la moción se refería a una prohibición más limitada; sin embargo, la letra pequeña hacia alusión a cualquier tipo de juego de azar, tanto en línea como presencial.
El Ministerio de Hacienda, que se encarga de regular estas cuestiones en último término, envió inmediatamente un comunicado afirmando que «(…) esta modificación de la ley no era aplicable debido a que implicaría la realización de un acto ilegal por parte del gobierno.»
El subsecretario del gobierno, Alberto Giorgetti, amplió esta información declarando que «La propuesta de la Liga Norte era inaplicable porque creaba un conflicto con los derechos existentes de aquellas entidades que habían obtenido licencias y que perdería, aproximadamente, unos 6.000 millones de euros.»
El Gobierno ha pedido al Senado que reconsidere la moción y ya se ha aclarado que resulta muy poco probable que pueda convertirse en ley. Las pérdidas financieras y los litigios serían inaceptables en medio de una crisis como la que sufre actualmente el país.
A pesar de la negativa, la Liga Norte celebró su «victoria» por todo lo alto y el senador Stefano Candiani declaró: «Le ganamos al gobierno por dar prioridad a los intereses de las personas en lugar de hacer primar los de las empresas de juego.»
Sea como fuere, este no es un buen síntoma en lo que se refiere al poker online en Italia y la posible unificación de los mercados «latinos». Si a estos hechos le sumamos la reciente negativa de los reguladores con respecto a la devolución de dinero de Full Tilt Poker, después de la disolución de las .com, la cosa no pinta especialmente bien.
Es una pena que el mercado regulado número 1 de Europa acuse estos conflictos políticos puesto que podría convertirse en la piedra angular que unifique al resto de países, promoviendo no sólo un juego más rico, sino más rentable para los usuarios, las salas de poker e incluso para los propios gobiernos.