Inicio Actualidad de poker Isai Scheinberg, ese hombre

Isai Scheinberg, ese hombre

Isaia Scheinberg es el fundador y dueño de PokerStars, el mayor imperio de poker del mundo. La sala de la pica roja controla más del 60% del mercado del poker online y tiene una gran presencia en el poker presencial. Scheinberg podrí­a ser una superestrella, podrí­a ser lo que quisiese, pero lo que él quiere es pasar desapercibido.

Al igual que otros magnates, como el propio Amancio Ortega, apenas se encuentran imágenes suyas en internet y asusta ver que en Wikipedia sólo aparece una escueta lí­nea sobre su biografí­a y que ni siquiera está confirmada su fecha de nacimiento.

Está claro que Scheinberg no es un hombre de escaparates, sino de acción, de acción en la sombra. Es de esos que no hace ruido, pero que casca las nueces a dos manos. Sabe aprovechar las oportunidades y es ambicioso. En pocas palabras: es un auténtico depredador para los negocios.

Antes de la aparición de Scheinberg y PokerStars, el mercado del poker online estaba dominado por Paradise Poker y PartyGaming PLC. Le avisaron de que no habí­a hueco para otra empresa, pero él confiaba plenamente en su proyecto. Supongo que debió de pensar algo así­ como que «si no hay hueco para otra empresa, pues una de esas tendrá que abandonar».

Scheinberg sacó su compañí­a al mercado estadounidense el 11 de septiembre de 2001. Menuda coincidencia. Caen dos torres gigantescas, imagen del potencial y del estilo de vida occidental, y sobre sus escombros se levanta una de las empresas más potentes de internet.

Mucho ha llovido desde aquella y muchos temporales ha tenido que capear PokerStars. En 2006, se publicó la Unlawful Internet Gambling Enforcemente Act (UIGEA), que prohibí­a a las instituciones financieras la tramitación de los pagos relacionados con el juego online «ilegal». Scheinberg ya estaba preparado para algo como esto. En principio, el poker no deberí­a estar incluido entre los juegos de azar que regulaba esta ley, pero eso tampoco significaba ninguna garantí­a. Aun así­, Scheinberg lo tení­a claro: all in.

No se echó atrás y tiró de todos sus recursos para desarrollar una empresa poderosa, a la par que transparente y con buena imagen. Cómo se iba a echar atrás. «Es como si estás corriendo un maratón y lo dejas en el kilómetro 40», dice Nolan Dalla.

De hecho, una de sus escasas apariciones en público se corresponde a una fiesta benéfica en un yate en Cannes en 2007. En la fiesta habí­a 300 personas y entre los asistentes estaba parte del elenco de Ocean’s Thirteen. George Clooney, Brad Pitt, Matt Damon o Don Cheadle bebí­an champán mientras Scheinberg permanecí­a completamente al margen, fuera de lugar. Uno de los asistentes comentó que «fue como si alguien hubiese invitado a sus padres a la fiesta». Pero Scheinberg no estaba ahí­ para pasarlo bien (oficialmente, ni siquiera estuvo). Aunque los asistentes no lo supiesen, él era el organizador de la fiesta y consiguió su objetivo: unas cuantas fotos y unos cuantos eventos promocionales con las estrellas de Hollywood para posicionar la sala como un negocio legí­timo a ojos de la sociedad estadounidense.

PokerStars siguió creciendo sin parar. En 2011, estalló la bomba del Black Friday y aunque la sala sufrió tanto como la competencia y se vio envuelta en un sinfí­n de litigios, a la larga ha salido reforzada. El poker online sigue estando prohibido en Estados Unidos, salvo en un par de estados, y no está claro que vaya a volver pronto, pero Scheinberg supo sacar provecho del asunto. Se erigió como salvadora a ojos de los jugadores y por si fuese poco, como parte de la solución a los problemas que exisití­an, compró Full Tilt Poker, su mayor competencia.

Negocio redondo. Scheinberg es un estratega magistral. El pro Terrence Chan, que trabajó como asesor de Scheinberg, ha comentado en más de una ocasión la confianza que tení­a en el proyecto: «Ellos parecí­an insuperables (Paradise Poker y PartyGaming), pero él siempre estaba confiado y dijo que si tení­amos un software de clase mundial y una atención de clase mundial, no hay razón por la que no podamos conseguirlo».

John Duthie, creador del EPT, dice que «fue muy rápido y apenas hubo contratiempos. PokerStars se orientó hacia los jugadores serios. Dejó de lado esos gráficos cursis tan del gusto de PartyGaming, que parecí­a más una web de bingo que de poker».

Además de empresario, Scheinberg es jugador. Los negocios son los negocios y con eso no se juega, pero sus habilidades con las cartas son muy respetadas. «Es la única persona con la que he jugado a la que no soy capaz de leer. Con el paso del tiempo, me acostumbro a la mayorí­a de los jugadores, pero con Isaia es imposible. Es extremadamente analí­tico y puede cambiar de estrategia en cualquier momento. Es la tí­pica persona que no deja nada al azar. No es ninguna sorpresa que la entidad corporativa que posee la marca PokerStars se llame Rational Group (Grupo Racional)».

Su gusto por el juego y su habilidad para los negocios hizo que en 2003 centrase parte de sus esfuerzos en llevar a jugadores al Main Event de las WSOP® con el patrocinio de PokerStars. La idea era conseguir publicitarse en televisión y la victoria de Chris Moneymaker fue el fruto de la toda una estrategia de marketing. Ese dí­a cambió el poker a nivel mundial y como dice Nolan Dalla «fue perfectamente, mágicamente, ideal para el crecimiento demográfico del poker».

El poker se hací­a más conocido y respetado en la sociedad, PokerStars se hací­a más fuerte y Scheinberg estaba detrás de ese éxito. Nada ha conseguido frenar hasta ahora el ascenso de la pica roja. «El ser humano más exigente que he conocido», según Steve Morrow, el mismo que apenas duerme porque se pasa todo el tiempo mirando foros en busca de la solución a las preocupaciones de los jugadores, es el padre de una criatura que no conoce techo y que seguirá creciendo, al menos mientras él esté al timón.

Salir de la versión móvil