Todos los jugadores de torneos sueñan con el premio gordo. Para ganar en esta modalidad hay que cabalgar la ola buena, y si esa ola llega en los torneos más importantes que te juegas, ya sea por el buy-in o por la importancia de los premios, la gráfica anual recibe un empujón brutal.
El momento más clave en este tipo de torneos es la burbuja. Un buen porcentaje de ITM es vital para un especialista en torneos, pero hay burbujas especialmente valiosas. Qué se lo pregunten a Ike Haxton, al que tres burbujones muy concretos sufridos en los dos últimos meses le han costado un agujero de cerca de un 1.000.000$ en su cuenta de resultados de 2016.
Los dos primeros tuvieron lugar en los High Rollers del World Championship of Online Poker.
El 12 de septiembre se estaba jugando el Super High Roller del WCOOP, que costaba 102.000$. Quedaban cuatro jugadores en el torneo, y el tercero tenía asegurado un premio de 560.000$.
A Haxton le quedaban 21BB en la ciega grande, y Fedor Holz intentó robársela con un all-in de cara. Haxton decidió pagar con
Dos semanas más tarde, Haxton está a punto de entrar en mesa final, y a la vez en premios, en el torneo de 21.000$ de Pot Limit Omaha. El décimo se queda sin nada y el 9º cobra 96.086$.
Hay tres jugadores con menos de siete ciegas, todos en la misma mesa. «MITS 304», el shortstack, va all-in desde posiciones medias con
El último torneo en el que Haxton ha sido el «bubble boy» ha sido el High Roller de 64.000$ del ACOP de Macao, el festival más importante de Asia. La frontera de premios está situada entre el séptimo puesto y el sexto, que ya tiene asignado un premio de 193.016$.
En este torneo, Haxton tampoco es el shortstack, pero solo tiene 7BB y está a punto de llegarle la ciega grande. Tiene que pensar si foldear
Sin contar posibles saltos de premios conseguibles tras doblarse en la burbuja, Haxton sufrió un balance negativo de 850.000$ en estos tres torneos, con un coste total en buy-ins de casi 190.000$.
Anda que no cambia la historia.
