Cuando el jugador de póquer Michael Wax se levantó de la mesa de cash para ir al servicio, en el Borgata Casino de Atlantic City, después de llevar jugando 17 horas, le impideron regresar a la mesa.
En el camino hacia los servicios Michael Wax, dueño de una empresa de limusinas, fue abordado por el gerente de la sala que afirmó que el resto de jugadores se estaban quejando de su olor corporal. Intentó volver a la mesa pero se lo impidieron, pidió una habitación para ir a ducharse, pero tampoco se lo permitieron.
Wax presentó una queja formal ante la gerencia del casino y puede estar considerando la posibilidad de emprender acciones legales contra la sala…
El caso no es nuevo pues en un evento de la WSOP® de 2003 o 2004, un jugador inglés insistía en jugar con una camiseta del Manchester United, con el número 7 de David Beckham. La camiseta había sido utilizada por el propio Beckham y nunca la había lavado. El manager de la sala fue llamada para solventar el problema pero no podía oponerse y el jugador pudo sentarse a jugar, para tristeza del resto de jugadores de la mesa… Allá se fue el buy-in