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La historia online del Limit Hold’em en mesa corta (Parte III)

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Los cañonazos. Evolución de cuándo lanzarlos, del river al turn y del turn al flop

Mi definición de cañonazo: cuando en el flop se ligan trips, set, escalera, color, full o póquer.

Comenté que la época prehistórica, aquella en la que lo kamikazes turcos se lanzaban al vací­o con cualquier cosa arreando en todas las fases, lo mejor era esperar al river para sacudirles, porque mostrar fuerza antes les podí­a detener en su suicida intentona de robo. La cosa se complicó un poco cuando el gobierno otomano les prohibió lo del juego on-line por la cantidad de divisa que salí­a sin retorno y salvo algún griego, italiano o español, nadie se lanzaba a intentar un triple bluff por sistema. Entonces ya habí­a que suponer que alguien que apostaba en el turn algo llevaba y esperar al river para enseñar nuestros dientes nos hací­a perder dinero: si estábamos sin posición, habrí­a que fiarlo todo al check-raise y cuando la tení­amos y el rival habí­a percibido nuestra resistencia, él optaba por el check-call, con lo que rara vez lográbamos una apuesta extra esperando al final. El turn ofrecí­a además la ventaja de que habí­a un grado de compromiso suficiente con el bote como para que el fold fuese improbable.

Pero entre las vueltas que ha dado este juego, en los últimos tiempos se ha demostrado que la mejor forma de ocultar el cañón es… ¡poniendo toda la carne en el asador en el flop! ¿Por qué? Porque las subidas en el flop de un jugador activo engloban desde cualquier pareja, proyecto, overcards e incluso el bluff total, con lo que estamos invitando continuamente al adversario a meter tercera en el flop y raisear el turn con manos buenas, pero no excepcionales (como veí­amos en el ejemplo de cómo se juegan ahora de forma habitual el A-K en un flop A-10-7), siendo este el mejor sistema para construir un gran bote para nuestro cañón.

¿Y los proyectos? De la carta gratis a la locura del turn.

Ya comenté que hace cuatro años, lo más evolucionado y lo que marcaba la calidad de algunos jugadores era subir en el flop con proyecto fuerte y posición para aprovechar la pasividad general y ver el turn y el river gratis. Desde el momento en que el personal aprendió a proteger su top pair y sus sets, esta técnica perdió utilidad.

Llegó entonces la etapa de la batalla en el flop, en la que un raise en esta fase implicaba jugada ya ligada, como una pareja alta. Entonces, el proyecto serví­a como forma de derribo, sino inmediato en el flop, sí­ con la apuesta de continuación en el turn, guardando siempre nuestras posibilidades de ligar por si el rival pagaba.

Surgió entonces un buen libro sobre la materia Winning in Tough Hold ‘em Games: Short-Handed and High-Stakes Concepts en el que se exponí­a una idea que me pareció muy buena: el raise en el flop, dada la agresividad que habí­a en esta fase del juego, hací­a que en muchas ocasiones el proyecto se acabase pagando más caro y el derribo no era ya tan fácil; por lo cual, proponí­a en muchos casos esperar al turn para hacer el movimiento fuerte como el check-raise, debido a que una pequeña cantidad de folds del rival sumada a las veces que ligásemos en el river harí­a rentable la maniobra.

Me decidí­ a probarlo y funcionó con notable efectividad, más teniendo en cuenta que la apuesta de continuación en el turn se realizaba con bastante alegrí­a. Pero a partir de unos meses, en los que otros muchos copiaron la táctica, se empezaron a ver pagadas en turn y river con auténticas jugadas basura… ¡qué le ganaban a mi proyecto! La guerra del turn habí­a alcanzado su cénit

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