Al menos no pierde el buen humor.
Gus Hansen sigue cayendo en picado. Este año lleva ya palmados 1,2 millones de dólares en Full Tilt Poker, lo que hace que su balance global en la sala esté ya en -16 millones de pavetes.
Lo ha intentando todo.
Se ha tirado noches sin dormir analizando manos o reflexionando sobre su juego, delante del ordenador o en la cama.
Ha probado todas las modalidades ofrecidas por la sala.
Y solo ha ganado al backgammon.
No obstante, Gus Hansen es, ante todo, un jugador de poker y sigue intentando invertir la tendencia autodestructiva de su banca.
Hace poco mantuvo una conversación muy jugosa en el chat de una mesa de FTP con dos de los tiburones que lo desangran habitualmente en los high stakes: el ruso Alexander Kostritsyn y el alemán Niklas Heinecker.
Todo comenzó cuando Kostritsyn preguntó en la mesa si alguien quería jugar con él a 2-7 Triple Draw Heads-Up, advirtiendo que en las últimas dos noches apenas había dormido tres horas (comentario baller como para dar ventaja al rival).
Heinecker le preguntó a Hansen si aceptaba la propuesta del ruso y el «Gran Danés» le comentó de forma irónica: «Estoy intentando encontrar el juego en el que pierda menos, pero aún no sé cuál es«.
No es la primera vez que el Professional se muestra cáustico cuando le pican con el tema de su «mala racha». Hace unos meses le contestó a un periodista que aún tenía dinero para comprarse un bocata…
Como siga palmando así, veremos cuánto le duran los ahorros…
Su gráfica es aterradora. ínicamente ganó bien los primeros meses de 2011, justo hasta que llegó el Black Friday y el cierre de la sala, que le cortaron completamente el rollo. Desde entonces, todo es regar las mesas.
