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Gjergj Sinishtaj, el millonario precoz

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Gjergj Sinishtaj es un jugador estadounidense de ascendencia albanesa que forma parte de ese selecto grupo de niños prodigio que no esperan a cumplir la mayorí­a de edad para hacer sus pinitos en el poker. De sobra conocidas son las aventuras de Stu Ungar con su tí­o para desplumar al personal o la precocidad de Jeff Sarwer en los tableros de ajedrez, pero la historia de Sinishtaj no se queda atrás.

«Era muy joven y es difí­cil remontarme tanto tiempo para explicar exactamente cuándo empecé a juagar al poker. A los 14 años tení­a un bankroll online de 200.000$ y con 15 años mi bankroll estaba cerca de las 7 cifras«, dice Sinishtaj.

No es legal jugar siendo menor de edad y su historia no es ningún ejemplo a seguir. Su caso es un hecho aislado. No vayamos a pensar que los niños andan por ahí­ jugando al poker en vez de ir al colegio. No queremos justificar en absoluto su trayectoria vital, pero es un hecho tan llamativo que no hemos podido evitar hacernos eco.

«Cuando empecé a jugar con dinero real a los 12 años lo hací­a desde un par de cuentas de miembros de mi familia. Lo hací­a en los niveles más bajos posibles y así­ no podí­a desarrollar mi bankroll, de manera que tomé las riendas del asunto. Recuerdo comprar una tarjeta de crédito recargable e ingresar 250$. Me hice una cuenta en Absolute Poker a nombre de mi hermana y deposité los fondos. Con un control de banca estricto, convertí­ ese primer depósito en 15.000$ en pocos meses. En ese momento me di cuenta de lo que estaba dejando de ganar en rakeback y me expandí­ a otras salas como Bodog o Cake Poker y construí­ mi bankroll de 200.000$ en un año. Mientras aumentaba mi banca me iba especializando en NLHE Heads Up. Como no siempre habí­a acción en los lí­mites más altos y en Bodog sólo habí­a 10$/20$, exploré otras opciones y abrí­ cuentas en Ultimate Bet, Wingows, Carbon Poker o Eurolinx».

Su nivel de juego fue creciendo y con él los lí­mites en los que jugaba. Antes de los 18 años, sus lí­mites habituales estaban comprendidos entre 10$/20$ y 50$/100$, pero recuerda partidas de 200$/400$ contra Sami Kelopuro «Lars Luzak» en Eurolinx, de 100$/200$ en Ultimate Bet contra un tal «TODOALATAQUE» o de 100$/200$ contra un tal «Disneyland» en Wingows Poker. Muchas de estas salas acabaron cerrando por diversos escándalos como las cuentas de superusuario y ninguna tiene licencia para operar en el mercado regulado de España.

Al ser tan joven, la vida debí­a de ser un tanto extraña para él. Sus padres no sabí­an las cantidades de dinero que jugaba hasta que cumplió los 16 años. No lo aprobarí­an y le costó mucho hacerles comprender que el poker es en realidad un juego de habilidad.

«Yo estaba encaprichado con el poker y comí­a, dormí­a y respiraba poker. El instituto me quitaba tiempo para jugar, pero tení­a que mantener las buenas notas y la asistencia. Tener éxito en clase era una especie de salvoconducto para que mis padres me dejasen jugar al poker».

«Desde que empecé, no entendí­a el verdadero valor del dinero y lo valioso que es. No es como si tuviese un trabajo, facturas y responsabilidades. Jugaba por cientos de miles de dólares y no sabí­a exactamente lo que significaba. Para mí­ eran sólo números en la pantalla y el objetivo era conseguir el número más alto posible. Sinceramente, creo que esto era una gran ventaja para mí­. Imagí­nate jugar sin la presión de ganar o perder desde un punto de vista financiero, pero con ganas de que ese número en tu pantalla siga creciendo».

Ahora ya conoce perfectamente el valor del dinero. El año pasado jugó sus primeras WSOP® y llegó a la mesa final del Evento 1.500$ Pot Limit Omaha. Este año jugará unos 10 eventos y espera conseguir el brazalete con el que sueña desde adolescente. íšltimamente, está empezando a centrarse más en el poker en vivo, en vez de hacerlo en el poker online. Aun así­, como vive en Michigan, de vez en cuando coge el coche y se va hasta su piso de Canadá para jugar en internet.

«Honestamente, en todos mis años jugando online nunca he usado HUD. Ahora, cuando estoy sentado en una mesa y pienso que casi todo el mundo está usando HUD me siento en desventaja. í‰sta es la razón por la que estoy renunciando a la escena online y estoy jugando más al poker en vivo. En general, prefiero el poker en vivo al online debido a la interacción social y a la gente que llegas a conocer».

No es de extrañar, sobre todo si tenemos en cuenta que mientras los otros niños andaban por ahí­ jugando él estaba solo delante del ordenador. Pocas cosas hay más importante para el ser humano que relacionarse con los demás.

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