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Fin al caso de Joe Stiers, expulsado del día 3 del ME de las WSOP 2017 con 200 ciegas

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Un acuerdo amistoso, del que dio cuenta USBets.com, ha zanjado el pleito entre un ex-jugador de poker y blackjack llamado Joe Stiers y Caesars, la empresa del juego propietaria de la marca Worlds Series of Poker.

Esta noticia pone fin a una de las situaciones más extrañas -y también graves- sucedidas en el Main Event de las WSOP en sus ediciones más recientes.

A la vuelta del descanso de la cena del dí­a 3 del ME de 2017, ya pensando en la burbuja, los jugadores de una de las mesas se encontraron un asiento vací­o y un stack muerto de más de 200 ciegas de valor.

En teorí­a, estas fichas las habí­a ganado en buena lid un jugador llamado Joseph Conorstiers, que además estaba utilizando esas fichas de manera muy hábil y estaba mejorando su situación en el torneo casi a cada mano. Conorstiers habí­a logrado dos cajas en la edición de 2016, una en un evento de 1.500$ y otra con un puesto 640ª en el Main Event, que tení­a toda la pinta de que iba a ser mejorado en esta edición.

El problema es que el tal Joseph Conorstiers nunca exisitió. Ese nombre era un seudónimo.

Joe Stiers -que se llama Connor de segundo, no se rompió la cabeza- era un jugador de ventaja, un gambler que se ganaba la vida buscándole las vueltas a los sistemas de detección de trampas de los casinos. En 2015, el personal del Horseshoe de Baltimore le pilló contando cartas en una mesa de blackjack. El castigo fue el exilio. Se le prohibió pisar ningún otro local de Caesars, y esa prohibición incluí­a el casino Rio, donde se juegan las WSOP.

Stiers se hizo el loco y ese mismo año se coló en una propiedad de Caesars y se apuntó a un torneo de poker. El personal le detectó de inmediato y le echó sin dejarle jugar. Si querí­a jugar las WSOP tendrí­a que lograr ablandar a la empresa propietaria de la marca. Joe, estudiante de derecho, envió innumerables cartas y defendió su caso en numerosos ruegos a la directiva de Caesars, pero el castigo nunca fue levantado.

Para evitar las listas negraas y jugar las WSOP 2016, Joe se inventó un seudónimo, tampoco nada rebuscado. Le funcionó. Su alter ego aún figura en la base de datos de las Series con 20.000$ en premios.

En el Main Event de 2017 todo iba como la seda. El seguimiento de Pokernews le contó un stack de 550.000 puntos antes de la suspensión. «En realidad, me habí­a puesto ya con más de 650.000», corrige Joe a Pokernews. El caso es que le descubrieron y el personal del casino tomó la drástica decisión de matar su stack.

El jugador estimó que el valor de sus fichas en ese momento rondaba los 150.000$, cantidad que decidió reclamar en los juzagados junto a los daños y perjuicios derivados de impedirle jugar desde una posición privilegiada en la tabla por un primer premio que ese año fue de 8.150.000$.

Ese caso está a punto de cerrarse con un acuerdo amistoso. Acuerdo que, por cierto, no satisface a nadie. Tiene pinta de que Caesars algo de dinero va a soltar, porque Stiers está dispuesto a aceptar y un portavoz de los casinos le ha confirmado a Pokernews que Stiers seguirá sin tener acceso a sus propiedades. Por su parte, el jugador renuncia a seguir persiguiendo el brazalete.

«Hubiera preferido llevar el caso hasta el final, pero ahora tengo un trabajo, estoy en mi último año de estudios y las vistas -en las que se defiende a sí­ mismo- hubieran entorpecido mi preparació npara mis exámenes finales , así­ que me he visto en la necesidad de ponerle fin«.

Stiers se emperró en ganarle el bote a Caesars porque, en realidad, el poker no le gustaba. No le encontró sentido a jugar en otros casinos.

«Me aburrí­a, la mayor parte del tiempo no juegas contra rivales buenos. Vivir de abusar de los fishes no es algo que me fuera a llenar. Yo estaba en esto por las WSOP. lo importante eran los brazaletes, no el dinero«.

Para la mayorí­a, la última mano de nuestra carrera será la de nuestra última eliminación, o una decisión más o menos memorable que surja en alguna mesa online antes de cerrar nuestra última sesión. Para este gambler, su última mano fue en el Main Event de las WSOP, con más de 200 ciegas a su cargo, relamiéndose con la idea de una cercana caja o, por qué no, un viaje a la FT más deseada del circuito.

Qué dolor.

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