Las historias como la de Fabrizio González «SixthSenSe19», caído en desgracia hace cuatro años por hacer trampas en torneos de Pokerstars, están abocadas a un final dramático. O bien se confirma la rehabilitación y nos emocionan con un final feliz, o llega la recaída, doblemente dolorosa para los que confiaron en él.
La del uruguayo parecía ir por la primera vía. Su ban inciial por colusión y multicuenta duró una eternidad, y le costó sudor, lágrimas y mucho dinero rcuperar su nick, pero a finales del año pasado consiguió recuperar el número uno en la lista de jugadores de torneos online de Pocketfives. «SixthSenSe19» es sin duda el nick latinoamericano más destacado de la historia de los Championships Online de Pokerstars, y Fabrizio parecía haber retomado su carrera donde la dejó, y con la lección bien aprendida.
Sin embargo, Steve O’Dwyer no está tan seguro de que Fabrizio haya abandonado sus malos hábitos. En un satélite para el PSC Panamá que se jugó a mediados de febrero, O’Dwyer llegó a los cuatro últimos jugadores junto a Steve van Zadelhoff «SvZff» y los uruguayos Fabrizio González y Joaquín Walter «joacowalter».
O’Dwyer, que no es precisamente un tuitero compulsivo, le hizo saber a sus seguidores que era chipleader, «pero que no le gustaban sus probabilidades en esta mesa». Seguidamente, enlazó a la crónica de un evento del SCOOP 2012, en el que se relataba la victoria de «joacowalter» en un torneo de Triple Draw 2-7. Este es uno de los torneos que Fabrizio ganó jugando con una cuenta que no era la suya y que le costó la expulsión de la sala.
La cuenta de Fabrizio estaba por aquel entonces bajo estudio por posible colusión. En la entrevista con Cardplayer en la que reconocía sus infracciones, Fabrizio comentó haber ganado ese torneo.
«Cuando me cerraron la cuenta le escribí a PokerStars y les dije que si tenían algo que estudiar, que lo hicieran después de las SCOOP, ya que quería jugarlas a toda costa, pero su respuesta fue que no. Y uno, siendo joven, se deja llevar por los impulsos. Lo que hice fue conseguir otra cuenta y gané varios torneos».
O’Dwyer terminó ganando el satélite. Al parecer, van Zadelhoff le metió un bad beat a Fabrizio, y en el heads-up, el irlandés acabó con Joaquín Walter tras dedicarle un slowroll con reyes. Uno de sus seguidores, ante esta extraña sucesión de tuits, sin mucho sentido si no se conocía la historia, le preguntó a qué venía, si estaba jugando borracho, y O’Dwyer respondió rotundamente. «no, solo me resulta curioso que Pokerstars deje que este colusionador siga jugando satélites».
@aletz99 nope just curious why @pokerstars still lets this colluder play satellites
— steveodwyer (@steveodwyer) 13 de febrero de 2017
Fabrizio respondió un tanto agresivo, y O’Dwyer dejó de contestar. El último tuit de Fabrizio fue en abril, «¿Qué, Steve, ya estás contento?». Nadie sabía a qué se refería hasta que Código Poker reveló una nueva suspensión de la cuenta de Fabrizio en Pokerstars.
Al parecer, a raíz de los tuits de O’Dwyer, Pokestars puso bajo llave varias cuentas de jugadores argentinos y uruguayos. A la mayoría ya se las han devuelto, pero a Fabrizio no.
Cuando pasó esto, en febrero, crucé varios mails con PokerStars pero no me dijeron demasiado.
El nuevamente acusado insiste en que esta vez es inocente, y por eso accedió a hablár con la página web.
¿Cómo pueden pensar que voy a hacer trampa en un satélite en el que el premio eran 5.300 dólares después de haber pagado 100 mil dólares para volver a tener mi cuenta? Encima ya estaba clasificado… Tienen que pensar que soy mala gente o estúpido para que sea cierto.
Fabrizio, que se teme que esta vez la suspensión tiene la intención de ser definitiva, no se explica la reacción de O’Dwyer.
No hice trampa. A Oâ€Dwyer, sabiendo que yo había estado suspendido hace años, se le ocurre denunciar eso y en PokerStars le hicieron caso.
Habrá que confiar en el departamento de seguridad de la sala de la pica roja, que no convertirá semejante decisión en definitiva de no mediar algún comportamiento evidentemente irerespetuoso con las normas. Por eso Fabrizio quiere que le reciban en las ofciinas de la Isla de Man, para demostrar que, desde que obtuvo su primer perdón, había enderezado su rumbo. Si es así, cabe esperar que la situación se solucione a la mayor brevedad. Y si no, ya se sabe, que se aplique la máxima de Anaxágoras «Si me engañas una vez, tuya es la culpa; si me engañas dos, es mía».
