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El día que Toby Lewis conoció a Martin McCormick

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El último Main Event de la PCA Bahamas, que aún sigue generando interés casi dos semanas después de conocer sus resultados, aglomeró a un buen número de estrellas del tapete en los puestos nobles de su clasificación.

Empezando con los actores principales del heads-up, Mike Watson y Tony Gregg y pasando por los finalistas Toby Lewis y Vladimir Troyanovskiy, el raí­l tení­a muchas opciones en las que centrar su atención. Sin embargo, ninguna mesa tení­a más público que aquella que le tocaba Martin McCormick.

McCormick se clasificó para la PCA en un satélite de 27$ que jugó un domingo de noche «porque no tení­a otra cosa que hacer». Llegó al Atlantis con ganas de disfrutar la experiencia y puso todo de su parte para conseguirlo.

No paró de atronar la sala con su fuerte acento escocés, se aseguró que los camareros de la sala no tuvieran demasiado tiempo libre y desplegó sobre el tapete un estilo de juego bastante heterodoxo que incluyó un all-in a ciegas para castigar a un jugador que le pidió tiempo -después de insultarle, empujarle y ganarse así­ una órbita de sanción-

McCormick se plantó en la penúltima jornada y acabó 11º, lo que dio oportunidad a que buena parte del field de los últimos dí­as tuviera el placer o la desgracia de cruzárselo. A Toby Lewis le tocó cuando quedaban tres mesas, y este es el recuerdo que se llevó para casa.

El corte que te mostramos a continuación empieza con McCormick abriendo desde UTG y advirtiendo a la mesa: «Recordad: yo no miento, y no hago trampas». Toby Lewis llevó la mano al postflop defendiendo su botón.

El flop, sk s4 sq provocó una primera apuesta de Martin, que tiene una forma muy extraña de levantar sus gafas de sol, todo sea dicho. Lewis pagó con mucha rapidez, y como los dos jugadores empezaban la mano con un stack similar y por debajo de la media, con unas 40 ciegas, el bote generado amenazaba ya con comprometer a ambos si seguí­an entrando fichas al medio.

El ht del turn arrancó una confesión al escocés, que preguntó a Lewis: «Yo no tengo picas ¿Tienes picas?¿Dos?». Lewis contestó que no sabí­a si debí­a responder a esa pregunta, lo que animó a McCormick a llevar su show a un nivel superior. Martin dudaba entre apostar o no. Acabó metiendo puntos al bote porque «solo me gana el color. Tengo un monstruo de mano».

La apuesta era de poco más de un cuarto de bote y dejaba para el river una apuesta del tamaño del stack restante de cada uno de los jugadores. Lewis solo tení­a cuatro ciegas más que su rival.

La dq del river ayudaba a un montón de manos del rango que en buena lógica podí­a haber llegado a ese river. McCormick se puso serio para anunciar el all-in, y los comentaristas de la mesa televisada se lanzaron a especular sobre qué mano podí­a llevar cada uno de los contendientes.

La discusión sobre rangos se prolongó unos cinco minutos, los que tardó Lewis en foldear lo que podí­a ser un AK con una pica, un AQ o, en el peor y más improbable de los casos, un color mí­nimo con algunos suited connectors bajos.

McCormick prometió enseñar la mano al final, y esto fue lo que se vio.

¡ha h3! Un farol en toda regla, una de las manos del torneo y que es posible que sea una de las manos de la temporada en el EPT

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